Las "vacunas COVID" no mencionan la "tormenta de citoquinas"

 


El fármaco experimental de BioNTech/Pfizer, Comirnaty, es el primero contra COVID-19 en recibir la autorización de comercialización condicional por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Aquí están los enlaces a los documentos oficiales en el CIMA: Comirnatyprospectoficha técnicainforme de evaluación

En los ensayos, los casos confirmados se determinaron mediante PCR y por la presencia de al menos uno de estos síntomas: fiebre, aparición o aumento de tos, aparición o aumento de disnea, escalofríos, aparición o aumento de dolor muscular, aparición de pérdida del gusto o del olfato, dolor de garganta, diarrea o vómitos.

La "tomenta de citoquinas", el trastorno inmunológico clave en la mortalidad del COVID-19, ni se menciona porque, según la documentación, no se evaluó.

Yo no lo entiendo...


Proteina S, mielina y anticuerpos

 


La «vaina de mielina» es el recubrimiento que rodea los axones de las neuronas. Como todas las membranas biológicas, es un sistema de bicapas fosfolipídicas en el que flotan diversas proteínas.

Teorías para explicar diversos trastornos neurológicos proponen que la glucoproteína oligodendrocitaria de la mielina (MOG) puede actuar como antígeno para las células B, y por ello ser objetivo del ataque de autoanticuerpos (Rev Neurología).

Pues bien, los coronavirus pueden causar en ratones una enfermedad neurológica muy similar a la esclerosis múltiple, lo que ha llevado a sospechar que los coronavirus en humanos podrían actuar de forma similar (microbiologybook)

En ratones, la desmielinización está ligada con la proteína S, y se ha sugerido que la respuesta inmune que habría de dirigirse contra la proteína S del coronavirus se dirige a proteínas de la mielina del ratón, por su similitud, provocando la enfermedad. 

Si esta misma circunstancia se diera en humanos, los anticuerpos anti-proteína S generados por las vacunas anticoronavirus podrían atacar a la mielina, lo que podría explicar daños neurológicos observados como efecto secundario en varios ensayos, como la mielitis transversa y la parálisis de Bell.

Dado que las agencias ya han dado su aprobación y los fármacos ya han empezado a administrarse, compete a los profesionales sanitarios estar alerta ante la posible aparición de esos efectos, a través de la Farmacovigilancia.


Polietilenglicol y reacciones a vacunas

 


Los CDC norteamericanos asocian ahora las reacciones a las mal llamadas "vacunas" de Pfizer y Moderna con el polietilenglicol (PEG) que ambas contienen...

"Peter Marks, quien dirige el Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la agencia, dijo a los periodistas que la agencia no estaba segura de qué causó la reacción, pero dijo que un producto químico llamado polietilenglicol, que está presente en las vacunas contra el coronavirus de Pfizer y Moderna, podría ser el culpable".

Fuente: thehill


Resulta que en este blog ya alertamos el 9 de septiembre sobre ese disolvente, al tratar sobre las reacciones detectadas para la vacuna de Oxford:

⏯Ensayos Vacunas COVID-19: Aparecen efectos adversos graves

Y es que parece que son muchos los experimentos anti-COVID que han echado mano del PEG, que ya casi había sido desterrado de nuestros medicamentos por su toxicidad sobre... 

Sí, ¡sobre las membranas lipídicas!


El Dr James Lyons-Weiler alerta sobre vacunas COVID y enfermedades autoinmunes


Durante una reciente conferencia de prensa sobre libertad médica en Pensilvania, el Dr. James Lyons-Weiler reprendió fuertemente a las grandes farmacéuticas por lanzar vacunas contra el COVID-19 de manera rápida con ingredientes de los que se sabe que causan enfermedades autoinmunes:

Históricamente, las vacunas contra los coronavirus han tenido un historial de seguridad terrible”, sostiene el Dr. Lyons-Weiler.

Existe una condición conocida como mejora de la enfermedad debido a cebado patógeno, que se descubrió en animales vacunados en estudios de seguridad de vacunas anteriores, donde los animales vacunados contrajeron infecciones más graves y murieron más”.

El Dr. Lyons-Weiler ha realizado una extensa investigación sobre las vacunas contra el coronavirus, incluidas las que se encuentran actualmente en desarrollo para el SARS-CoV-2. Lo que encontró es que ciertos constituyentes proteicos que contienen son responsables de desencadenar las enfermedades graves antes mencionadas.

Descubrí que todas menos una de las proteínas del virus SARS-CoV-2 tienen lo que llamamos epítopos inseguros, que son partes de proteínas que son capaces de causar condiciones inmunes, enfermedades autoinmunes y respuestas inmunes contra proteínas en nuestro propio cuerpo”, explicó durante la rueda de prensa.

Aproximadamente un tercio de las proteínas que podrían ser atacadas por enfermedades autoinmunes por las proteínas virales del SARS-CoV-2, ya sea a través de una infección o una inyección, se dirigen al sistema inmunológico. Desde el principio parece que este virus ha desarrollado la capacidad de atacar nuestro sistema inmunológico como parte de su capacidad de causar enfermedades”.

El Dr. Lyons-Weiler dice que si el COVID-19 no es solo un virus respiratorio con síntomas respiratorios, sino que es un virus que ataca al sistema inmunológico y que puede dañar los tejidos de todo el cuerpo. ¿Por qué, entonces, los fabricantes de vacunas crearon vacunas que contienen los mismos componentes que atacan al sistema inmunológico?

Esto afecta a muchos tejidos en todo el cuerpo y existe una gran preocupación por la infección”, dice. “¿Pero dónde está la preocupación por el hecho de que se inyecten estas mismas proteínas?”.

El Dr. Lyons-Weiler intentó advertir a todas y cada una de las compañías de vacunas que anunciaron que desarrollarían una vacuna COVID-19 sobre estos epítopos, y no recibió respuesta.

“Todas ellas procedieron a desarrollar sus respectivas propias vacunas COVID-19 inseguras, que ahora se están imponiendo al mundo como una «cura» para la «pandemia»”.

Hasta donde yo sé, ni un solo fabricante de vacunas prestó atención a mi advertencia de eliminar esos epítopos inseguros de las vacunas antes de formular sus vacunas, a pesar de que se les envió un correo electrónico desde mi estudio con la petición de que consideraran eliminar los epítopos”, el Dr. Lyons-Weiler se enfureció hacia el final de su discurso.

La mejora de la enfermedad debido al cebado patógeno es solo una forma elegante de decir que la vacuna crea nuevas puertas al sistema inmunológico, lo que permite que las sustancias químicas que contienen inflijan un daño nuevo a quienes las reciben.

Aquí la conferencia completa (en inglés):

El Dr. Lyons-Weiler ha publicado sus hallazgos de que el cebado patógeno probablemente contribuya a enfermedades y mortalidad graves y críticas en COVID-19 a través de la autoinmunidad en un artículo de la Revista de autoinmunidad traslacional.


PCR y síntomas

 

En este artículo del BMJElisabeth Mahase cita a Carl Heneghan, director del Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford: 

"En cualquier otra enfermedad, tendríamos una especificación claramente definida que generalmente incluiría signos, síntomas y un resultado de prueba. Nos estamos moviendo hacia un mundo biotecnológico donde las normas del razonamiento clínico se están perdiendo. Una prueba de PCR no es igual a covid-19; no debería, pero en algunas definiciones lo hace".

Y cita también a Angela Raffle, profesora titular honoraria de medicina social y comunitaria en la Escuela de Medicina de Bristol, que dice: 

“En la primera fase, en marzo, las muertes eran solo números informados, no se podía saber exactamente qué se estaba contando, luego, después de un tiempo, apareció la letra pequeña que define lo que se cuenta como una muerte por covid-19. Todavía estoy esperando ver la letra pequeña para aclarar lo que contamos como casos".

Tanto Heneghan como Raffle dicen que es difícil comparar las cifras de casos a lo largo del tiempo porque la forma en que definimos un caso parece haber cambiado, pasando de personas con síntomas que luego dieron positivo a un resultado positivo de PCR solo, independientemente de los síntomas.

Podríamos estar viendo un aumento en los casos asintomáticos detectados. "Si bien el número de casos detectados está aumentando, eso no es lo mismo que el aumento de casos", dice Heneghan.

Allyson Pollock, codirectora del Centro de Excelencia en Ciencias Regulatorias de la Universidad de Newcastle y miembro del comité SAGE independiente, dice que "los casos sintomáticos y asintomáticos deben separarse para permitir que el gobierno y los equipos locales de salud pública comprendan lo que está sucediendo".


Fuente: vozpopuli


Estudio correlación vacuna gripe-COVID

 


Enorme estudio del mejicano Christian Wehenkel que llega a las mismas conclusiones que el Informe Barbastro:

"Los resultados mostraron una asociación positiva entre las muertes por COVID-19 y la tasa de vacunación antigripal de personas ≥65 años. Hay un aumento significativo en las muertes por COVID-19 en las regiones del este al oeste del mundo. Se necesita una mayor exploración para explicar estos hallazgos, y el trabajo adicional en esta línea de investigación puede conducir a la prevención de muertes asociadas con COVID-19."

Y eso que el propio autor reconoce que esperaba el resultado contrario:

"Dado que la inmunidad heteróloga podría mejorar la inmunidad protectora frente a COVID-19 y, por tanto, prevenir muertes por COVID-19 en el futuro, el objetivo de este estudio fue analizar la posible asociación entre las muertes por COVID-19 y la tasa de vacunación antigripal en personas mayores en todo el mundo. Se esperaba una asociación negativa."

Todo un ejemplo de ética profesional por parte del autor.

Edito el post porque hay un comentario que apunta también hacia nuestra conclusión sobre la vacuna adyuvada:

"Sería interesante desglosar las vacunas con adyuvante frente a las vacunas sin adyuvante. En los EE. UU. las únicas personas que reciben la vacuna contra la gripe son mayores de 65 años y, a menudo, pueden optar por la vacuna regular contra la gripe o la vacuna de dosis alta. Al desglosarlo en la elección de la vacuna, ¿fue más probable que el grupo de mayores de 65 años que recibió la vacuna adyuvada de la gripe (disponible en EE. UU. desde 2015) tuviera complicaciones inflamatorias o muerte con el covid 19?"


Fuente: thegatewaypundit

Artículo completo: PeerJ