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COVID persistente o síndrome postvacunal: ¿dos nombres para el mismo fenómeno?

 

Durante los últimos años nos han vendido dos historias separadas, como si fueran dos enfermedades distintas, y hemos aceptado sin demasiada discusión que el COVID persistente es una entidad clínica reconocida, mientras que el llamado “síndrome postvacunal” permanece en los márgenes, como término incómodo, discutido o directamente deslegitimado.

Pero, ¿y si la cuestión no fuera biológica, sino política? Veamos:

Por un lado, el COVID persistente (o long COVID): miles de personas que, después de pasar el virus, siguen arrastrando fatiga extrema, niebla mental, dolor muscular, taquicardias, problemas de coagulación, pérdida de olfato, insomnio, inflamación crónica... “Secuelas del virus”, nos dicen. “El virus es el culpable”.

Por otro lado, el síndrome postvacunal: personas que, tras recibir la inyección contra el COVID, desarrollan exactamente los mismos síntomas. Fatiga incapacitante, niebla cerebral, disautonomía, miocarditis, coágulos, problemas neurológicos, autoinmunidad... Pero aquí la versión oficial cambia: “coincidencia”, “ansiedad”, “no está demostrado”, “casos aislados”, “beneficio supera el riesgo”.¿Casualidad? ¿De verdad alguien se cree que dos procesos que producen idénticos daños en el mismo organismo son dos cosas diferentes?

  • Se nos explicó que el presunto nuevo coronavirus SARS-CoV-2 producía proteína spike.
  • Se nos explicó que las vacunas revolucionarias obligan al cuerpo a producir spike. La misma proteína.

O sea que tanto la infección como las vacunas de ARNm exponen al organismo al mismo antígeno viral: la proteína spike, y los síntomas del long COVID y del síndrome postvacunal son clínicamente indistinguibles. Claro que reconocer que son el mismo proceso implicaría admitir algo demasiado incómodo: que una parte importante del daño que hoy llamamos “long COVID” no lo causó el virus, sino la vacuna. Se trataría de una iatrogenia a escala global.

Si miramos la cronología, las campañas masivas de vacunación arrancaron en diciembre 2020 y explotaron en 2021, con miles de millones de dosis administradas en todo el mundo. Entonces, el 6 de octubre de 2021 la OMS sacó su definición oficial de “condición post-COVID-19” para etiquetar como “secuelas del virus” lo que muchos empezaban a sufrir tras la inyección. Justo a tiempo para mantener la narrativa de “las vacunas son seguras”.

La banca nunca pierde.


El plasma de los vacunados

 

El análisis de las donaciones de sangre para la extracción de hemoderivados está aportando información relevante en relación con el COVID-19. 

Así, un artículo muestra que de las 13 preparaciones de inmunoglobulinas (anticuerpos) intravenosas analizadas, elaboradas a partir de donantes sanos prepandémicos, 9 ya presentaban reactividad cruzada con los antígenos S1 (spike) del SARS-CoV-2, y algunas de ellas con títulos de anticuerpos tan altos como los observados en pacientes infectados con COVID-19. 


La explicación está en que esos donantes sanos conservaban esos anticuerpos generados en contactos previos con la proteína spike natural de los coronavirus que cada invierno causan el resfriado común, junto con los rinovirus. Es decir, que existía inmunidad humoral cruzada previa en parte de la población.

Por otra parte, este otro artículo muestra cómo las preparaciones de inmunoglobulinas intravenosas recientes contienen crecientes niveles de anticuerpos anti-proteína spike, debido a la vacunación. Los efectos no se analizan.


Claro que esta proteína no es la proteína viral completa en su contexto estructural natural, sino una versión estabilizada y expresada de forma aislada. Es una proteína recombinante obtenida por ingeniería genética en un laboratorio, o bien sintetizada a través de un ARNm también de laboratorio. Que no, no es lo mismo, como tampoco es lo mismo encontrarse un parachoques en una cuneta o toparse con el de un coche que te viene de frente.

Y como tercer dato, y este nos pilla de cerca, cuatro recientes alertas de farmacovigilancia por aumento de reacciones de hipersensibilidad en pacientes receptores de inmunoglobulinas intravenosas en España, con las consiguientes retiradas de los lotes implicados:

Hay que tener en cuenta que el plasma del que se sacan esas inmunoglobulinas procede de donantes de sangre que en su gran mayoría ha recibido vacunas COVID de ARNm. Estas vacunas, además del propio ARNm recombinante para generar proteína spike y anticuerpos contra ella, contienen excipientes como el polietilenglicol (PEG), que también genera anticuerpos: los anticuerpos anti-PEG. 

Y ya son varios los estudios que atribuyen parte de los efectos adversos de las vacunas de ARNm precisamente a los anticuerpos anti-PEG que genera ese excipiente.


Por tanto, puede que el aumento detectado de reacciones en los pacientes que reciben inmunoglobulias intravenosas en España se deba a que se les están inyectando con ellas los anticuerpos anti-PEG de los donantes de sangre que han recibido vacunas COVID de ARNm. Donantes en su mayoría estadounidenses, donde se paga por donar sangre.

¿Se habrá analizado si estos lotes presentaban niveles elevados de anticuerpos anti-PEG...? 
¿Se habrá estudiado su posible contribución a las reacciones observadas...? No se nos dice.

Las inmunoglobulinas intravenosas son un espejo de la sangre de la población. Si la sangre de la población cambia, el producto cambia, eso es evidente. 

La cuestión es si estamos midiendo sus consecuencias.


El desastre de los ensayos de las vacunas COVID

 

Poco que añadir a lo que Jay Bhattacharya y Martin Kulldorff acaban de publicar:

"El objetivo fundamental para las vacunas COVID no era prevenir infecciones leves, sino prevenir muertes, hospitalizaciones y transmisión. A pesar de esto, los ensayos controlados aleatorios evaluaron la reducción a corto plazo de infecciones sintomáticas por COVID, sin abordar cuestiones importantes de salud pública. 

Este resultado se debió a ensayos mal diseñados. A pesar de carecer de datos clave, las agencias de salud pública hicieron afirmaciones sobre la vacuna sin fundamento, publicaron recomendaciones no científicas e impusieron mandatos de vacunación poco éticos. Como resultado, ha aumentado la vacilación ante la vacuna, mientras que la confianza en la salud pública ha disminuido".

Peter Doshi lo avisó, como reflejamos aquí en un ya lejano octubre de 2020.

"El mundo ha apostado mucho por las vacunas como solución a la pandemia, pero los ensayos no se centran en responder a las preguntas que muchos podrían asumir".

"Ninguno de los ensayos actualmente en curso está diseñado para detectar una reducción en cualquier resultado grave como ingresos hospitalarios, uso de cuidados intensivos o muertes". 

"Tampoco se están estudiando las vacunas para determinar si pueden interrumpir la transmisión del virus".

Doshi lo clavó, pero no lo sacaron en el telediario. Quien paga, manda.

Por cierto, siguen saliendo informes de efectos adversos, y corren rumores de que las vacunas COVID podría suspenderse en Estados Unidos. ¿Saldrá en el telediario?



El covidmetro marca un 38%

 

Según informa Infosalus, en la temporada 2024-2025 en España se ha vacunado contra el Covid-19 el 38% de las personas mayores de 60 años, apenas la mitad del objetivo establecido por el Ministerio de Sanidad, que era el 75%. Es decir, un 62% la ha rechazado. En cuanto a la de la gripe, se ha vacunado el 57% de los mayores de 60 años, rechazándola el 43%.

Los expertos están dándole vueltas a las razones de estas cifras aparentemente bajas.


Para el preventivista catalán Antoni Trilla las cifras son preocupantes, y para el microbiólogo vallisoletano Raúl Ortiz estamos "jugando con fuego". Hablan de desinformación y de exageración en la difusión de los efectos adversos, basándose en que uno de cada tres encuestados menciona que el temor a "posibles molestias" derivadas de la vacuna ha influido en su decisión de no vacunarse.

En cualquier caso, la realidad es tozuda, y mi reflexión es otra:

  • ¿Se le tiene más miedo a la gripe que al Covid? No creo.
  • ¿Se le tiene más miedo a la vacuna del Covid que a la de la gripe? Parece que sí.
  • ¿Se le tiene más miedo a la gripe o a la vacuna de la gripe? A la gripe.
  • ¿Se le tiene más miedo al Covid o a la vacuna del Covid? A la vacuna.

El pueblo es soberano y decide.

En cuanto a la información y desinformación, la confirmación de Robert F. Kennedy Jr. como futuro secretario de salud de los Estados Unidos abre una nueva etapa de esperanza para los defensores de la autonomía corporal y el consentimiento informado. 

De Kennedy se espera una profunda reforma del sistema de salud para enfocarlo en la auténtica prevención, huyendo de la hipermedicalización, y abordando la pandemia de las enfermedades crónicas y autoinmunes, una auténtica emergencia de salud global. Que Dios le ilumine.


En un Hospital de La Mancha

 

El Hospital General Universitario de Albacete, a través de su Servicio de Neurología liderado por el doctor Tomás Segura, ha publicado un estudio que analiza el impacto de la tercera dosis de la vacuna COVID en la función endotelial. 


Aquí algunas de las reflexiones de los autores:

"Cuando se puso la tercera dosis de recuerdo de la vacuna de Pfizer observamos un aumento proporcional llamativo de pacientes con infarto cerebral en nuestro hospital. Vimos que se habían doblado los números".

"Si te ponen la vacuna, un 35% al menos de los pacientes de edad media van a aumentar su riesgo endotelial. Puede pasar que si estás a punto de tener un infarto cerebral lo tengas, que si estás a punto de tener una miocarditis la tengas..., porque el endotelio vale para todo esto".

"Se vacunó a todos los niños. No había habido ni un solo caso en Albacete de niño que se haya muerto de COVID o que haya tenido que ingresar en el hospital por este motivo. Entonces, ¿para qué vacunamos a los niños?"

"Era para proteger a las personas más mayores, pero una persona vacunada también puede contagiar el COVID, por lo que ese argumento no es válido".

El Doctor Segura destaca la necesidad de individualizar la vacunación en función de la edad, salud y riesgos específicos de cada paciente, criticando la estrategia de vacunación masiva de la pandemia, y portando una base para reconsiderar enfoques más personalizados en futuras estrategias de salud pública.


Fuente: El Digital de Albacete


Recordando a Campoamor

 

"En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira;

todo es según el color

del cristal con que se mira" 

Estos conocidos versos del poeta español Ramón de Campoamor ilustran la subjetividad de la percepción humana, sugiriendo que la verdad y la falsedad dependen del punto de vista de cada persona, o de las circunstancias desde las cuales se observa un hecho.

Irena Vlatkovic trabaja en BioNTech, y en un artículo de la revista Biomedicines glosaba las enormes posibilidades de la terapia de ARNm para desarrollar terapias de reemplazo, una vez abierta la veda para su uso con las vacunas COVID...


Al hablar de su investigación sobre la inmunogenicidad intrínseca de las nanopartículas lipídicas que contienen ARNm, Irena la consideraba beneficiosa para el desarrollo de vacunas ya que, según ella, esta propiedad intrínseca ayudaría a activar el sistema inmunológico.

Vlatkovic también reconocía que las nanopartículas lipídicas pegiladas pueden presentar toxicidad por las posibles reacciones inmunitarias debido a la formulación con polietilenglicol (PEG)...

Y fijaba la mirada en algo que nosotros ya habíamos identificado:

"Cuando se utiliza un lípido de PEG se pueden formar anticuerpos anti-PEG que conducen a la activación del complemento y, posteriormente, a la fagocitosis mediada por el complemento, lo que da lugar a un fenómeno de aclaramiento sanguíneo acelerado (ABC) o, en casos raros, puede producirse la liberación de múltiples mediadores secundarios, lo que conduce a una pseudoalergia relacionada con el complemento (CARPA)".

Reconocía que:

"Los anticuerpos anti-PEG obstaculizan la eficacia del ARN en nanopartículas lipídicas, especialmente tras dosis repetidas (como se requiere en aplicaciones que no son de inmunoterapia) y pueden conducir a mayores riesgos de seguridad".

Pero a pesar de la toxicidad potencial, justificaba su uso:

"Estos medicamentos están en uso ya que los beneficios de su aplicación superan significativamente los posibles problemas de seguridad".

Esto podría tener un pase si algún día sirven para tratar enfermedades como los déficits metabólicos, donde el riesgo podría considerarse justificado, pero... ¡¿en vacunas...?!

Irena Vlatkovic, desde la parte investigadora y comercializadora de la tecnología del ARNm, no veía problema en algo que a nosotros nos aterra: que se incite a personas sanas a que se inyecten un producto genético para prevenir una posible enfermedad, y que el propio producto les genere otra patología diferente. Lo que ella ve de color rosa, a nosotros nos parece negro...

Y con ese "nosotros" me refiero a quienes defendemos que el "Primum non nocere", junto con el respeto a la autonomía del paciente y el consentimiento informado, son los principios éticos que deben regir la atención médica.

(NOTA: Los principios éticos no salen en el CV.)


Repensando las vacunas contra los virus respiratorios

 

En medio de una nueva campaña de vacunación masiva frente a la gripe y el COVID, vamos a releer lo que el Dr Anthony Fauci, el gran pope actual de la medicalización, publicó como coautor a fines de 2022 en la revista Cell:


"Hasta la aparición de la COVID-19, la gripe había sido durante muchas décadas la enfermedad respiratoria viral prevenible por vacunación más mortal, una para la que solo se dispone de vacunas que no son óptimas. Sorprendentemente, poco ha cambiado con las vacunas contra la gripe desde 1957, cuando se administraron por primera vez en los programas nacionales de vacunación de los EE UU". 

"A lo largo de los años, las vacunas contra la gripe nunca han podido generar una inmunidad protectora duradera contra las cepas del virus de la gripe estacional, incluso contra las cepas no derivadas".

"Las vacunas actuales requieren una revacunación anual con formulaciones actualizadas que con frecuencia no coinciden exactamente con las cepas del virus circulantes".

"En 2022, después de más de 60 años de experiencia con las vacunas contra la gripe, se han observado muy pocas mejoras en la prevención de la infección mediante vacunas".

"A medida que han surgido cepas variantes del SARS-CoV-2, se han hecho evidentes deficiencias en estas vacunas que recuerdan a las vacunas contra la gripe. Las vacunas para estos dos virus muy diferentes tienen características comunes: generan una protección incompleta y de corta duración contra las variantes del virus en evolución que escapan a la inmunidad de la población".

"Los virus respiratorios mucosos no sistémicos con altas tasas de mortalidad han eludido hasta ahora los esfuerzos del desarrollo de vacunas".

Pareciera que, cual Saulo de Tarso, Fauci estuviera bajándose del burro de la hipervacunación...

"Los intentos fallidos del pasado de obtener una protección sólida contra los virus respiratorios de las mucosas, y de controlar los brotes y pandemias mortales que causan, han sido un fracaso científico y de salud pública que debe abordarse con urgencia..." 

Pero al final llega el esperado giro de guion... 

"Nos entusiasma y nos llena de energía que muchos investigadores y grupos de colaboración estén repensando, desde cero, todas nuestras suposiciones y enfoques pasados ​​para prevenir enfermedades virales respiratorias importantes y trabajando para encontrar nuevos y audaces caminos para el futuro".

La mirada de Fauci siempre va por delante de los acontecimientos.


Distribución sanguínea de las vacunas de ARNm (II)

 

Continuamos analizando el estudio australiano publicado en septiembre en la revista de nanociencia y nanotecnología ACS Nano, que sigue la evolución en la sangre de las nanopartículas lipídicas de la vacuna de ARNm de Moderna:

Al leerlo debemos tener en cuenta que el PEG está en la superficie de la nanopartícula lipídica, y el ARNm todavía está dentro, así que lo analizado ocurre antes de que la vacuna "actúe" mediante la transfección de ARNm a células para que generen proteína espiga, y que ésta a su vez genere la producción de anticuerpos antiespiga, que es el objetivo de la vacuna. 

El artículo revela que las cantidades máximas de nanopartículas lipídicas detectadas en la sangre tienen correlación positiva con la posterior expansión de anticuerpos anti-PEG, al estimular el PEG a los linfocitos B para producirlos. Esto es un funcionamiento normal del sistema inmune.

Pero el estudio también revela que la tasa de descomposición de las nanopartículas lipídicas de ARNm no se ve influenciada por los niveles de anticuerpos IgG anti-PEG. Esto indica que los anticuerpos IgG anti-PEG no son opsonizantes: no hacen que los monocitos las fagociten y degraden, algo que sí se ha observado en la eliminación de fármacos pegilados como el Caelyx.

Esto es una importante novedad, ya que las nanopartículas de la vacuna inyectadas estimulan a los linfocitos B a producir anticuerpos IgG anti-PEG, que se unen a ellas pero no las eliminan, y siguen circulando por la sangre.

Este trabajo coincide en el tiempo con nuestra última publicación en zenodo, en la que proponemos la existencia de un síndrome anti-PEG que cursa con activación del complemento y que conduce a inmunotrombosis, un mecanismo patológico observado en un número creciente de casos, y que estaría ligado como efecto adverso a excipientes con PEG y polisorbatos usados también de forma creciente en las terapias biotecnológicas. 

Y lo que describe el estudio australiano está en línea con esta propuesta. Los anticuerpos IgG anti-PEG no son opsonizantes, pero sí que pueden activar el sistema del complemento, que es un conjunto de proteínas plasmáticas que trabajan en conjunto para ayudar a eliminar patógenos, y que pueden tener efectos proinflamatorios y trombóticos en distintos órganos.

Desde una perspectiva inmunológica, el artículo confirma ese papel inusual, e incluso "anómalo", de los anticuerpos anti-PEG en el contexto de una respuesta inmunitaria convencional, porque:

  • El PEG de las nanopartículas no es un patógeno, pero desencadena la producción de anticuerpos.
  • Estos anticuerpos no favorecen la eliminación del antígeno (el PEG de las nanopartículas) por los monocitos a través de mecanismos estándar como la opsonización por IgG.
  • La presencia de estos anticuerpos puede tener efectos negativos en algunas personas, lo que contrasta con la idea de que los anticuerpos siempre protegen al organismo.

Todo esto podría ser el resultado de la introducción en el organismo de unas sustancias artificiales como el PEG y sus derivados, relacionados químicamente con materiales biológicos presentes en microorganismos, pero para las que el sistema inmune no tiene una respuesta adecuada.

La publicación es una muestra de la inquietud reinante sobre la seguridad en el uso farmacéutico de la nanotecnología, y un estímulo para seguir investigando en este campo.


Distribución sanguínea de las vacunas de ARNm (I)

 

ACS Nano es una prestigiosa revista científica publicada por la American Chemical Society (ACS) y centrada en la nanociencia y la nanotecnología. El número del 19 de septiembre trae un interesante estudio australiano sobre la cinética en sangre de la vacuna bivalente de ARNm de Moderna, y su impacto tanto en la inmunogenicidad de la vacuna como del polietilenglicol (PEG). 

La Farmacocinética es el estudio de cómo el cuerpo absorbe, distribuye, metaboliza y elimina un fármaco, es decir, describe el recorrido que sigue un medicamento dentro del organismo, desde el momento en que se administra hasta que es eliminado. 

La Farmacocinética descrita en el artículo de ACS Nano para la vacuna Spikevax nos muestra que las nanopartículas lipídicas con el ARNm en su interior no permanecen en el sitio de inyección, sino que circulan por el torrente sanguíneo siendo detectables hasta 14-15 días, y alcanzando niveles máximos en sangre el día 1-2 tras la vacunación. 

Esta rápida diseminación de las nanopartículas lipídicas del ARNm en la sangre es consistente con los hallazgos recientes sobre la detección de ARNm en la leche materna a las 3-45 h posteriores a la vacunación, y los niveles detectados en plasma hasta 14-15 días después de la vacunación son coincidentes con los de estudios transversales y de autopsias recientes.

Según el artículo, la vía preponderante por la cual la vacuna llega al torrente sanguíneo es a través de la absorción directa desde los capilares sanguíneos del músculo deltoides en el que se inyecta. Esto ocurre rápidamente después de la inyección, con las nanopartículas lipídicas y el ARNm detectables ya en la sangre dentro de las 4 horas posteriores a la vacunación. No es de extrañar teniendo en cuenta la buena irrigación sanguínea de los músculos del hombro:


Son datos que echan por tierra definitivamente el mantra tan repetido al inicio del uso de esta nueva tecnología de ARNm, que defendía que las nanopartículas lipídicas inyectadas se quedaban en el músculo y los ganglios linfáticos cercanos, y no llegaban a otros órganos del cuerpo bien irrigados como el corazón o el cerebro.

Se estaban confundiendo los deseos con la realidad, y en poco tiempo la Farmacovigilancia empezó a aflorar efectos adversos tras su administración como miocarditis e ictus, que ahora se van explicando.


En un próximo análisis abordaremos lo relativo al componente PEG de estas vacunas y a los anticuerpos anti-PEG, de gran interés para nosotros, y de los que también trata el artículo. 

Bimervax: la vacuna catalana para refuerzo COVID

 

Los rumores están a punto de confirmarse: la farmacéutica gerundense Hipra se llevará una parte importante del pastel en la próxima campaña de vacunación COVID...

Hipra dispondrá de una vacuna adaptada a la variante JN.1 cumpliendo así con las nuevas recomendaciones de la EMA que proponen actualizar la composición de las vacunas para la próxima campaña de vacunación de otoño.

Según la EMA, la variante JN.1 desbancó entre diciembre de 2023 y enero de 2024 a nivel mundial a la familia de variantes XBB que circulaba anteriormente. JN.1 pertenece a la familia BA.2.86 (conocida como Pirola) de subvariantes Ómicron.

El secretario de Estado Javier Padilla ya informaba en julio en Gaceta Médica que Sanidad iba a adquirir unos 3 millones de dosis de Bimervax en el marco de compra conjunta europea, además de 6,5 millones de dosis de Comirnaty de Pfizer para dar continuidad al contrato adquirido previamente.

A diferencia de los productos de tecnología de ARNm de Pfizer y Moderna, la de Hipra es una vacuna más tradicional que contiene directamente proteína S recombinante, junto con el adyuvante SQBA a base de escualeno, polisorbato 80 y trioleato de sorbitán. Está indicada como refuerzo para personas mayores de 16 años que hayan recibido previamente una vacuna COVID-19 de ARNm. 

Bimervax no requiere congelación y al parecer se distribuirá en jeringas monodosis. Todo apunta a que este año se han puesto las pilas en Gerona y van a llegar a tiempo para el inicio de campaña. La posible perjudicada podría ser la vacuna de Novavax. 

La noticia está pendiente de hacerse oficial.


Que investiguen otros...

 

Los resultados de un estudio retrospectivo griego sugieren una asociación entre vacunas COVID-19 de ARNm y brotes de hidradenitis supurativa (HS).

La HS es una enfermedad autoinflamatoria crónica atribuída a una desregulación del sistema inmune innato. Afecta a los folículos pilosos en áreas del cuerpo donde hay glándulas sudoríparas apocrinas, como las axilas y la ingle, causando nódulos dolorosos, abscesos y cicatrices. 

La hidradentis es muy molesta, pero no es contagiosa, ni está relacionada con una mala higiene o enfermedades de transmisión sexual​.

En VigiAccess, la base de datos de reacciones adversas de la OMS, se han notificado para las vacunas COVID 5.674.092 efectos adversos, de los cuales 634.834 están relacionados con la piel o el tejido subcutáneo: rash, pruritos, urticarias, hiperhidrosis, eritemas, psoriasis... 

Entre ellos hay 304 casos de hidradenitis. Parecen pocos teniendo en cuenta que se han publicado varios estudios que tratan sobre ellos en países como Grecia e Italia. 

Los mecanismos subyacentes por los cuales la vacunación puede desencadenar o empeorar la HS se desconocen, igual que para otros miles y miles de reacciones. Es una muestra más del grado de incertidumbre con el que se abordó la masiva inoculación de estos fármacos de novedosa tecnología.

Aclarar esos millones de reacciones adversas supone un reto toxicológico enorme, pero la OMS parece que se conforma sólo con llevar la cuenta y "que investiguen otros"...

¿Tendrá algo que ver el hecho de que una parte importante de su financiación provenga de las multinacionales farmacéuticas..? 

Podría ser. Aunque quizá su inacción se deba a que se ha convertido en un ente mastodóntico, mayormente preocupado por mantener su propia infraestructura burocrática, y completamente alejado del espíritu que inspiró su creación. Un problema común en la mayoría de las organizaciones humanas.


Otro vídeo de Juan Erviti sobre las vacunas COVID

 

Reflexiones de Juan Erviti sobre las vacunas COVID-19 tres años después. Sus conclusiones:

Aquí la videoconferencia organizada por el SIAP completa:



Los aprendices de brujo

 


La genetista franco-británica Alexandra Henrion Caude presentaba así su libro sobre la tecnología del ARNm:

Y en una entrevista contestaba sin pelos en la lengua a preguntas como éstas:

— ¿Qué diferencias ve entre la vacuna del COVID y el resto de vacunas que se han aprobado?

— "Por primera vez en el mundo, se ha acordado inyectar a personas sanas productos que han sido probados durante 10 meses en lugar de 10 años. Por primera vez en el mundo, las inyecciones continuaron a pesar de los informes de decenas de miles de muertes y decenas de millones de efectos secundarios. Por primera vez en el mundo, las mujeres embarazadas están recibiendo vacunas con ARN mensajero que pasa a través de la placenta y en la leche materna.

— Por primera vez en el mundo, estamos inyectando vacunas contra coronavirus cuando sabemos que nunca han funcionado tanto en animales como en humanos. Como ocurre con las vacunas contra el dengue y la bronquiolitis, en lugar de impedir el virus frenando su propagación, los anticuerpos la facilitan. Por eso la vacunación no es la solución para estas enfermedades".

— ¿La vacuna puede alterar nuestros genes?

— "La respuesta que hemos escuchado miles de veces es que la vacunación no cambia el genoma. Sin embargo, los desarrolladores de Moderna han hablado de “piratear el software de la vida”. Es correcto. Y al hacer este hackeo, al inyectar ARN mensajero, incluso digo que es la primera vez en el mundo que modificamos la genética humana.

— Expliquémoslo de forma sencilla. Si tomamos un tomate y le inyectamos ARNm de un mono, el producto inyectado entrará en las células del tomate que luego comenzarán a producir la proteína del mono. Ahora, volvamos a hacer la pregunta: ¿Este tomate que produce proteína de mono está genéticamente modificado? ¡Claro!

— Por eso invito a quienes les gusta pensar a leer mi libro lo antes posible. No se pueden tomar decisiones de esta importancia sin comprender lo que ponemos en nuestro cuerpo, sin consentimiento informado. Todavía tenemos que entender que estos ARNm no son vacunas sino terapias genéticas pero que no curan".

Su libro ha sido el más vendido en Francia en 2023.


AstraZeneca se retira

 

Una retirada a tiempo es una victoria, han debido pensar los dirigentes de la multinacional anglo-sueca, que han visto como la Unión Europea ha aceptado su propuesta de cese de comercialización de su vacuna Vaxzevria...


Hoy muchos medios traen la noticia, y quizá sería un buen día para echar un ojo a sus hemerotecas... 

Aquí vamos a recordar sólo algo de lo que ya hace tiempo dijimos sobre este fármaco:

Sin embargo, hoy que lo fácil es hacer leña del árbol caído, no está de más recordar que la vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford, era la más barata porque fue distribuída sin ánimo de lucro...

Detalle que muchos desconocen, y que otros laboratorios no tuvieron.


COVID-19: Inmunidad cruzada en África

 

Según un interesante estudio realizado en el Centre International de Référence Chantal BIYA de Camerún y publicado en la Revista Frontiers, en ese país había inmunidad preexistente previa al COVID-19. 

En el artículo se destaca lo siguiente:

"Sorprendentemente, de la carga global general de COVID-19, una pequeña proporción de casos se reportó en África. El 22 de noviembre de 2022, se notificaron 12.697.321 casos, lo que indica el 1,97% de la carga mundial, y sugiere una gravedad mucho menor de la enfermedad".

"Hasta donde sabemos, no hay evidencia que explique claramente la baja gravedad de la COVID-19 en África, un continente que tiene el sistema de salud y las infraestructuras más débiles".

"Nuestro estudio demuestra la circulación de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en Camerún antes del brote de la enfermedad en 2019. Esto respalda firmemente la hipótesis de una posible inmunidad cruzada durante la pandemia. Esto también podría estar justificado por un contacto previo con otros coronavirus que comparten perfiles antigénicos comunes, que podrían ser HKU1, NL63, OC43 o 229E, si bien la circulación de estos coronavirus específicos nunca se había descrito en África Central antes del brote de COVID-19".

Para poner en contexto las cifras que cita el estudio, acudiendo a la base de datos de ourworldindata.org nos encontramos el siguiente mapa mundial relativo a los datos acumulados de muertes por COVID-19 en esa fecha de noviembre de 2022:


Y para la misma fecha, encontramos que los datos de vacunación con al menos una dosis de vacuna anti-COVID-19 eran los siguientes:

Vemos que, salvo en Asia meridional, en el resto del mundo prácticamente coinciden los países con más porcentaje de muertes por COVID-19 con los que más proporción de vacunados tenían a esa fecha. Es decir, que a mayor tasa de vacunación no había menos enfermedad y muertes, sino más. Es algo que ya vimos aquí para el caso de Nigeria, y que parece cumplirse en las 4/5 partes del mundo.

Otro dato curioso que muestra el estudio es que esta inmunidad preexistente frente al COVID-19 en Camerún parece similar entre los participantes infectados por el VIH y los no infectados. ¿Qué dirán los virólogos...?

En temas de salud, muchas previsiones se realizan basándose en algoritmos matemáticos cargados según conviene al diseñador del estudio. Luego, la realidad no tiene nada que ver con lo previsto, pero ¡quién se acuerda!

Algo parecido sucede con las previsiones del clima...


Y sin embargo se mueven

 

La frase de Galileo encaja con lo observado con las nanopartículas lipídicas pegiladas de la tecnología de ARNm de las vacunas COVID, que en teoría deberían permanecer en el músculo deltoides, promover allí la síntesis de proteína S y generar así una estimulación antigénica local. Pero una reciente revisión revela algo diferente:


Y es que la biodistribución de las microesferas nanotecnológicas lipídicas alcanza por vía sanguínea al corazón, bazo, pulmones, hígado y riñones. Es decir, las nanopartículas, como la Tierra, se mueven, poniendo de manifiesto que una cosa es lo que se pretende, y otra la realidad.

Hay que tener en cuenta que la administración intramuscular de cualquier vacuna produce una necrosis local: un número de células musculares mueren por la agresión recibida y por la respuesta generada. De hecho se elige esta vía para no dañar otros tejidos y órganos más delicados que los músculos, y para no desencadenar una reacción global en el organismo, de consecuencias impredecibles.

En otra reciente publicación también se ha encontrado que, en los individuos vacunados, la proteína Spike sintetizada a partir del ARNm se halla distribuída ampliamente por el organismo, lejos del punto de inyección, y hasta más de 30 días después de la vacuna. La proteína Spike tampoco debía moverse, pero se mueve.

Este otro trabajo expone el dato de que uno de los órganos a donde más se distribuyen las vacunas es uno tan sensible como el corazón: 

Y esto se refleja en la página de VigiAcces de la OMS, que recoge más de 5 millones de reacciones adversas notificadas para las vacunas COVID, y que si bien cubren prácticamente todo el organismo, son especialmente graves en lo que respecta a este órgano vital:

Teniendo en cuenta que los individuos que las reciben están previamente sanos, la cuestión a discernir es si el balance beneficio/riesgo resulta favorable o no. 

En este sentido, la Asociación Liberum ha difundido una nota del Ministerio de Sanidad como respuesta a una pregunta de uno de sus asociados sobre el número de vacunados de COVID-19 en España. En la nota se relacionan los datos acumulados de fallecidos por COVID-19 según su estado de vacunación, siendo 52.200 los fallecidos no vacunados y 35.200 los vacunados. También figuran 34.200 de los que extrañamente no consta estado de vacunación.

Pero al analizar los datos, la Asociación Liberum ha encontrado que de los 52.200 fallecidos no vacunados que aparecen en la nota del Ministerio, 50.800 corresponden a los fallecidos por COVID de la primera ola y antes de que llegaran las vacunas, según otros datos anteriores del propio Ministerio. 

Por tanto, al realizar la comparación desde finales del año 2020, que es cuando se inició la vacunación, y según los propios datos del Ministerio de Sanidad, habrían fallecido en España por COVID-19 apenas 1.400 personas no vacunadas, frente a 35.000 sí vacunadas. Algo impactante. 

De confirmarse estos datos, ¿en que habría quedado al final la pretendida eficacia del 95-98% que nos vendieron los fabricantes...? 


Las verdades de Laporte en rtve

 

Joan-Ramon Laporte, entrevista rtve

Tranquilo, con la seguridad que da una larga experiencia, con el tono pedagógico del gran profesor que siempre ha sido, el farmacólogo catalán Joan Ramon Laporte soltó unas cuantas andanadas en rtve que dejaron temblando las paredes del Pirulí. Aquí algunas de ellas relativas a las vacunas: 
  • "Yo creo que personalmente, y contrariamente a lo que es ahora el calendario vacunal, no tenemos que vacunarnos contra el papilomavirus".
  • "Lo de la vacunación de la gripe yo personalmente no lo entiendo, porque no hay manera de demostrar que sea eficaz, pero se llama constantemente cada invierno a vacunar de la gripe, pero no hay pruebas de su eficacia".
  • "En España hasta que se empezó a vacunar de COVID no había habido un sólo niño muerto de COVID menor de 18 años".
  • "Si usted mira un mapa del mundo y la densidad de muertes por COVID que hubo, verá que los países que no tuvieron vacunas son los que tuvieron menos muertes por COVID".

Laporte, el Gøtzsche español, promocionó su libro, sí, pero lo hizo con honestidad, diciendo lo que piensa de lo que bien conoce...

Joan-Ramon Laporte, Crónica de una sociedad intoxicada

¡Salut, professor!


Ya no es noticia


La frase "la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro" empieza a cuadrar con la publicación de estudios sobre efectos adversos de las vacunas, puesto que son ya más de 50.000 los artículos disponibles sobre este tema en la base de datos PubMed, y siguen aumentando:

En febrero, la revisa Vaccine publicó un macroestudio sobre las vacunas COVID que mostraba un aumento de lesiones cardiovasculares y neurológicas como pericarditis, miocarditis, encefalomielitis, trombos, parálisis faciales, síndromes de Guillain-Barré...

Y ahora en marzo, la revista JAMA publica otro sobre la doble vacunación gripe-COVID que, con un diseño bastante peculiar en cuanto a la medición de los efectos adversos de las vacunas COVID, acaba de rebote reflejando un incremento de accidentes cerebrovasculares achacado a la vacunación de la gripe...

A diferencia de lo que ocurría no hace tanto tiempo, ya ni los lobbies pro-vacuna ni los medios de desinformación se rasgan las vestiduras ni reclaman la hoguera (metafórica) para los autores de los estudios. Porque, ¿quién no conoce un caso de posible afectado por una vacuna...?

Ya no es herejía. Como la lluvia fina, es casi aburrimiento.


¿Lecciones aprendidas del SARS-CoV?

 

Hablar de un SARS-CoV-2 implica que hubo una vez un primer SARS-CoV al que, como al papa Francisco, no se le puso número porque entonces no se sabía si habría un segundo. 

SARS-CoV fue el nombre que recibió el nuevo coronavirus al que se identificó como responsable del brote del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) que se produjo en 2002-2003 y afectó casi exclusivamente a Asia. El alemán Christian Drosten fue el primero en publicar una secuenciación del genoma de aquel virus, una especie de "ensayo" para lo que ocurriría en 2020, donde repitió jugada.

Christian Drosten

Lo cierto es que también entonces hubo campaña mediática y se fabricaron vacunas, pero el resultado en la experimentación animal no fue el esperado, y al final todo se fue diluyendo. Años después, a primeros de 2019, se publicó un trabajo con los resultados de vacunar con un virus vaccinia Ankara (MVA) modificado que codificaba la glicoproteína S del SARS-CoV (ADS-MVA) de longitud completa a monos macacos rhesus. El inesperado resultado es que los monos vacunados presentaban mayores lesiones pulmonares agudas fatales causadas por el SARS que los no vacunados... 

La conclusión del estudio es que la causa de la lesión pulmonar aguda del SARS en los monos vacunados era una disfunción del sistema inmunológico que ocurría al desarrollar anticuerpos IgG contra la proteína Spike (S-IgG) antes de eliminar el virus.

El artículo relata que antes de generarse anticuerpos S-IgG, los síntomas de la enfermedad del SARS eran leves porque los macrófagos alveolares realizaban funciones tanto inflamatorias como curativas, lo que evitaba lesiones pulmonares graves. 

Por contra, al desarrollar los macacos anticuerpos S-IgG, a pesar de reducirse notablemente los títulos de virus, los anticuerpos se unían a la proteína Spike del SARS-CoV formando complejos inmunológicos que activaban los receptores Fc en los macrófagos alveolares, que no solo los volvían inflamatorios, sino que también aumentaban la producción de IL-8 (interleucina 8) y MCP1 (proteína quimiotáctica de monocitos 1), lo que atraía aún más macrófagos inflamatorios a los pulmones, provocando así las lesiones pulmonares graves.

En términos coloquiales, para los monos resultó peor el remedio que la enfermedad. Según el artículo, se trataría de un mecanismo previamente no reconocido que subyacería a la lesión pulmonar aguda mediada por virus. 

Dado que el artículo se publicó en 2019, en 2020 parecía lógico preguntarse si ese patrón de lesión pulmonar aguda inducida por los anticuerpos S-IgG contra la proteína Spike del SARS-CoV en los monos rhesus sería extrapolable a los humanos y al SARS-CoV-2...

Y así lo hizo el Dr. Lyons-Weiler, quien ante el desarrollo de vacunas diseñadas para inundar al paciente con esos mismos anticuerpos, advirtió de un posible riesgo de "cebado patógeno" que sería totalmente contraproducente. A la vista está que no se le hizo caso.

Pero entonces, ¿qué sucedió con la experimentación animal previa a la salida de las vacunas para el SARS-CoV-2, tanto de ARNm como de vector de adenovirus...?

Revisando sus fichas técnicas nos encontramos con que sólo se publicaron experimentos realizados en ratas y conejos, pero no en monos...

La experimentación con monos se fue al limbo.