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Inmunidad a medida madre-hijo


Nadie discute hoy en día la superioridad de la lactancia materna sobre la artificial, pero no toda leche materna es igual. Aunque la leche donada puede salvar vidas en neonatos prematuros, un estudio de 2019 demostró que los anticuerpos presentes en la leche de la propia madre sobreviven mejor a la digestión intestinal del bebé que los procedentes de leche de donantes.

En el intestino infantil, las enzimas digestivas fragmentan proteínas como son los anticuerpos. Pero los anticuerpos maternos propios (IgA, IgG) parecen reconocer algo más que antígenos: reconocen al propio hijo. Su estructura, su microbiota, sus epítopos. Esta afinidad biológica es el producto de la exposición de la madre a las mismas bacterias que su bebé, y protege a los anticuerpos frente a la degradación, manteniendo su capacidad de unirse a los patógenos.

En cambio, los anticuerpos de otra madre, aunque igualmente humanos, carecen de esa correspondencia inmunológica y se desnaturalizan con mayor facilidad. Si además la leche ha sido pasteurizada, las defensas pierden parte de su actividad.

El resultado: menos inmunidad funcional para el lactante.

Este hallazgo nos recuerda que la biología no es intercambiable. La inmunidad materna no es una fórmula general, sino una transferencia personalizada de defensas, ajustada al entorno microbiano compartido.

En una época que sobrevalora la sustitución tecnológica, este estudio ilustra un principio esencial de la filosofía de la salud: cada vez que sustituimos un vínculo biológico por un artificio, la vida funciona un poco peor.


El eje intestino-cerebro: Un diálogo invisible que moldea nuestra salud

 

El cuerpo humano no está formado por compartimentos estancos, sino por sistemas intrincados que trabajan en conjunto para mantenernos saludables. Uno de los más fascinantes es el eje intestino-cerebro, un canal de comunicación bidireccional que conecta el sistema digestivo con el nervioso, el cuerpo con la mente, y que desempeña un papel crucial en la salud física, mental y emocional.

Se trata de una compleja red que permite que el sistema nervioso central (formado por el cerebro y la médula espinal), y el sistema nervioso entérico (el "segundo cerebro", ubicado en el intestino) interactúen entre sí. En ella participan:

  • Nervios como el vago, una autopista directa entre cerebro y tracto gastrointestinal.
  • Hormonas como la serotonina, de la cual el intestino produce más del 90%, que afecta el estado de ánimo, el apetito y el sueño.
  • Células inmunitarias, de las que el intestino alberga el 70%, que influyen en la inflamación.
  • Microbiota intestinal: Billones de bacterias que producen sustancias que influyen en el cerebro.

La comunicación se da en las dos direcciones:

  • Del intestino al cerebro, los microbios intestinales producen sustancias químicas como los neurotransmisores, que impactan en la función cerebral. Por eso los cambios en la microbiota intestinal pueden alterar el estado de ánimo y la percepción.
  • Del cerebro al intestino, los estados emocionales pueden alterar la motilidad intestinal, la secreción de moco y la composición de la microbiota. También las señales del cerebro pueden activar el sistema inmunológico intestinal, provocando inflamación crónica.

Esto se refleja en una amplia gama de procesos patológicos, tanto digestivos como el síndrome del intestino irritable, como mentales como la depresión, la ansiedad y otros trastornos psiquiátricos, que se asocian frecuentemente con desequilibrios en la microbiota.

También se se han observado cambios en la microbiota intestinal en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, y se ha visto que durante la infancia, un intestino saludable es crucial para el desarrollo cerebral, y algunos estudios sugieren que un desequilibrio en la microbiota podría estar relacionado con trastornos como el autismo.

Así, un trabajo ha encontrado alteraciones en la mucina (proteína del moco intestinal) asociadas con la disfunción inmunológica en niños autistas.

Y otro trabajo ha encontrado bajos niveles relativos de la bacteria mucolítica Akkermansia muciniphila y de Bifidobacterium spp en heces de niños con autismo.

                                 Akkermansia muciniphila                  Bifidobacterium spp

En un mundo polimedicado como el actual, donde la farmacia se ha convertido en centro de peregrinación semanal, quizá los tratamientos revolucionarios van a consistir no en nuevas sustancias complejas patentadas por la Big Pharma, sino en el uso de bacterias tan antiguas como la Creación.

De hecho, Andrew Wakefield, el médico más vilipendiado por haber osado relacionar la vacuna triple vírica con el autismo, ejercía su especialidad en gastroenteorología. A ver si con los nuevos vientos que parece que empiezan a correr es rehabilitado como sin duda merece.

Andrew Wakefield

Por otra parte, para mantener un eje intestino-cerebro saludable se recomiendan cosas tan básicas como una dieta equilibrada, con alimentos ricos en fibra, prebióticos y probióticos, ejercicio regular, sueño adecuado, y claro, no dañar la microbiota intestinal con antibióticos innecesarios.

Vamos, como para todo, sentido común. El menos común de los sentidos.


Diabetes y salud bucal


El mapa mundial de la diabetes tipo 1 en la población infantil muestra como zonas destacadas a Escandinavia y Arabia, seguidas de Norteamérica, Australia, Reino Unido y Centroeuropa...

Resulta llamativo cuando países como los escandinavos tienen sistemas de atención médica bien desarrollados, y su población muestra una gran confianza en la medicina, lo que por ejemplo se traduce en tasas más altas de vacunación en comparación con otras partes del mundo.

Si bien la enfermedad ya se conocía en la antigüedad egipcia, no fue hasta 1869 que el científico alemán Paul Langerhans descubrió las células beta del páncreas que producen la insulina, que sería finalmente descubierta por los canadienses Frederick Banting y Charles Best en 1921. Conocida anteriormente como diabetes juvenil, hoy sabenos que la diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca y destruye las células beta. 

En los últimos tiempos, y como sucede con el resto de autoinmunes, se está produciendo un aumento en la incidencia de la diabetes tipo 1 en niños y adolescentes. Igual que vimos para la esclerosis múltiple, la diabetes tipo 1 tampoco es una enfermedad de nacimiento, sino que se adquiere generalmente en la infancia o adolescencia. Lo cual indica que debe haber un factor desencadenante en esas etapas de la vida. 

Dentro de las investigaciones sobre su posible causa, un artículo revela varias evidencias de que el tratamiento de la enfermedad periodontal puede reducir la hemoglobina glucosilada en pacientes diabéticos, así como que la periodontitis es significativamente más frecuente entre individuos que padecen diabetes que entre los no diabéticos. La salud bucal parece por tanto proteger de la diabetes.

El mecanismo específico que conectaría la diabetes y la enfermedad periodontal está por dilucidar, puesto que en condiciones normales los microbios bucales no llegan a las células beta. Podría haber agentes externos que lo propiciaran, y son los que habría que identificar.

Volviendo al mapa, si los microbios están relacionados, algo debe haber en esos países ricos que promueve la reacción autoinmune contra ellos en un grado superior a lo que se da en otros más pobres. Si a mediados del siglo XX la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias se tradujo en una mejor salud en el primer mundo, en los últimos 40 años estamos asistiendo a un constante incremento en la incidencia de enfermedades raras y autoinmunes, que podría estar poniendo de manifiesto que las muchas medidas artificiales que buscan la protección de la salud en las poblaciones ricas pudieran resultar hasta contraproducentes.

En definitiva, la creciente incidencia de la diabetes tipo 1 en la infancia, especialmente en países desarrollados, plantea interrogantes que van más allá de la genética y apuntan hacia factores ambientales, inmunológicos y microbiológicos aún no del todo comprendidos. La posible implicación del microbioma, la exposición a agentes externos en etapas clave del desarrollo y el impacto de los estilos de vida modernos abren nuevas líneas de investigación fundamentales para entender esta enfermedad.

Todo ello está en plena consonancia con los estudios actuales que exploran el papel del microbioma y del entorno en la regulación del sistema inmunológico, subrayando la complejidad de los equilibrios biológicos que sustentan nuestra salud.


Somos química

 


Francia ha sido cuna de grandísimos químicos. Curiosamente, uno de los más grandes, Joseph Louis Proust, que también fue farmacéutico del Hospital de la Salpétrière en París, realizó en España, en la Casa de la Química del Real Colegio de Artillería ubicada en el Alcázar de Segovia, los experientos que le llevaron a enunciar en 1795 la Ley de las proporciones definidas, uno de los principios básicos de la química que establece que las sustancias se combinan en proporciones concretas y constantes.

La química es básica para intentar entender la biología, la fisiología, las enfermedades y su prevención o curación. Así, la Ley de Proust rige la formación en el riñon de los cristales de oxalato cálcico por la unión del oxalato y el calcio, lo que acaba conduciendo a los molestos cólicos nefríticos...

Una forma de luchar contra la cristalización es la "sustractiva": 

  • Disminuir el aporte de oxalato, que es muy elevado en las espinacas y la remolacha, y alto en el chocolate, sobre todo el negro, té, fresas y almendras.

  • Reducir el aporte de calcio es otra opción algo más complicada, pues es un elemento esencial y muchos alimentos lo contienen, sobre todo los lácteos. A evitar las espinas de las sardinas enlatadas, así como las aguas "duras".
La otra vía es "aditiva": beber agua para diluir la orina, e ingerir alimentos con ácido cítrico (naranjas) o bien directamente citrato potásico, que secuestran el calcio urinario evitando su cristalización con el oxalato. Además también ayudan a eliminar por vía renal el aluminio, algo siempre positivo.

Aparte de la dieta intervienen otros factores como el tipo de ejercicio, la sudoración... Ya sabemos que cada persona es única y no hay enfermedades, sino enfermos.


Hipótesis de la higiene y autoinmunidad


Existe evidencia científica que sugiere que la falta de exposición a ciertas infecciones virales durante la infancia puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunitarias en la edad adulta...

La hipótesis de la higiene fue propuesta por primera vez por el epidemiólogo británico David Strachan en 1989 en un artículo publicado en la revista British Medical Journal relativo a la fiebre del heno, la hoy conocida como rinitis alérgica estacional o alergia al polen, y sostiene que el sistema inmunológico necesita ser expuesto a una variedad de microorganismos para desarrollar una respuesta inmune efectiva y adecuada. 

David Strachan

La teoría nunca ha supuesto una promoción de la falta de higiene, por supuesto, y desde entonces se ha ampliado y modificado en función de nuevas investigaciones y descubrimientos en el campo de la inmunología y la microbiología. 

Por ejemplo, el virus Epstein-Barr (EBV) se relaciona hoy con la aparición de varias enfermedades autoinmunes sistémicas como la esclerosis múltiple y el lupus eritematoso sistémico, y con trastornos tiroideos autoinmunes. Según esta teoría, la falta de exposición en la temprana infancia a este virus podría contribuir al desarrollo de una respuesta autoinmunitaria inadecuada en la edad juvenil o adulta.

Esta idea se correlaciona con nuestra observación de que no haber pasado la varicela en la infancia es uno de los factores que parece predisponer a desarrollar psoriasis en la edad adulta. En este caso el virus implicado sería el de la varicela-zóster, también perteneciente a la familia de los herpesvirus, como el EBV.

La inmunidad natural se origina ya en el vientre materno, se desarrolla después con la lactancia materna y resulta evidente que se consolida y perfecciona naturalmente con el contacto infantil y con el medio.  Se trata de una herramienta defensiva sofisticada y potente que recibimos como un don que hay que preservar. 

La sabiduría materna hace años buscaba el contacto de los hijos con aquellos niños que estaban pasando la varicela o las paperas, para que se inmunizaran de pequeños. Y entonces casi no había ni rastro de las enfermedades raras autoinmunes que hoy surgen de forma creciente en la juventud.

Strachan lo vio y lo advirtió: intentar mantener a los niños en una urna es ir contra natura, y puede tener sus consecuencias en la madurez. 


Sacarosa mejor que sorbitol

 

The Guardian citaba en 2017 un estudio de la revista Stroke que sugiere un incremento del riesgo de accidente cerebrovascular y demencia relacionado con la ingesta de edulcorantes artificiales.

Los datos proceden de los más de 4.300 participantes en el Framingham Heart Study, un proyecto de investigación médica a largo plazo en los Estados Unidos.

Según este estudio, quienes consumían al menos una lata de las llamadas bebidas dietéticas todos los días tenían 2,96 veces más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico y 2,89 veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que aquellos que las bebían menos de una vez a la semana.

Resulta interesante que la misma investigación encontró que las bebidas azucaradas con sacarosa no aumentaban el riesgo de ninguno de los resultados graves

Y es que la sacarosa, el tantas veces demonizado azúcar de mesa, es un producto natural que usado con moderación favorece el aporte rápido de glucosa al cerebro y al músculo, siendo beneficioso para el desarrollo de las funciones cognitivas. 

Entre los edulcorantes artificiales se encuentran la sucralosa (E-955), el aspartamo (E-951), el ácido ciclámico y sus sales (E-952), el acesulfamo K (E-950), la sacarina (E-954) o el sorbitol (E-420).

El sorbitol es un polialcohol que, si bien puede encontrarse de forma natural en determinadas frutas y verduras, es un aditivo que se usa ampliamente como edulcorante artificial en muchos dulces, bebidas y productos dietéticos, y también en varios fármacos como la memantina en solución (curiosamente para tratar el Alzheimer) y en inyectables como la vacuna triple vírica.

El sorbitol está químicamente relacionado con los polisorbatos y polietilenglicoles, y es objeto de seguimiento en nuestras investigaciones sobre problemas autoinmunes.

En cuanto a su uso en diabéticos, el sorbitol no afecta negativamente al índice glucémico como sí lo hace la sacarosa, pero su uso puede ser claramente prescindible en el contexto de una dieta saludable y controlada en cuanto a la ingestión de hidratos de carbono.


Vitamina D, confinamientos y COVID

La vitamina D se ha propuesto como un posible tratamiento del COVID-19.

Vitamina D (wikipedia)

Y es que la vitamina D no solo es necesaria para el metabolismo del calcio y el fósforo en beneficio de nuestros huesos, sino que cada vez se sabe más de su papel beneficioso para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune, y la lucha contra el COVID es un ejemplo.

Así, la forma activa de la vitamina D, el calcitriol, interactúa con la mayoría de nuestras células, incluídas las responsables de la respuesta inmune tanto innata como adaptativa, como las células dendríticas, los macrófagos y los linfocitos T, B y células NK, ejerciendo funciones inmunomoduladoras.

Lo bueno es que otra forma de vitamina D, el colecalciferol, la podemos fabricar en nuestra piel a partir del dehidroxicolesterol, un derivado del colesterol, con la acción de los rayos solares:

Colecalciferol (wikipedia)

Y a partir del colcalciferol nuestro hígado y al final nuestro riñón son capaces de fabricar el calcitriol necesario. El calcitriol existe como medicamento, pero dado que todas nuestras células tienen colesterol y el sol es gratis, no tiene mucho sentido el tomarse la cápsula, salvo para los que tengan problemas renales.

Lo que es contraproducente es encerrarse en casa y dejar de tomar el sol, porque el déficit de vitamina D se dejará sentir tanto en nuestros huesos como en nuestro sistema inmune.

Por tanto, el beneficio real observado con la vitamina D en el COVID-19 podría ser simplemente el de contrarrestar en parte el hecho perjudicial de la falta de contacto con la luz solar motivado por los confinamientos, algo que afecta especialmente a las personas mayores de las residencias.

La sabiduría popular, el mejor médico, nos lo dice: hay que salir a la calle, tomar el sol y que nos de el aire.

La variante Aa (aire acondicionado)



Como todos los veranos, los catarros debidos al uso de los aires acondicionados en autobuses, trenes, cafeterías, salas de espera, oficinas y hogares, han hecho su aparición y están causando estragos. En términos actuales podríamos bautizarlos como la "variante Aire acondicionado", y para abreviar, "Aa", que suena a letra griega.

Lo peor de estos electrodomésticos, con ser malo, no es el aire gélido y seco que emiten y que pilla desprevenidas a nuestras defensas, sino el acúmulo de polvo, ácaros, bacterias y otros gérmenes que en sus primeros arranques proyectan hacia nuestras confiadas vías respiratorias si antes de ponerlos en funcionamiento no se ha llevado a cabo un adecuado mantenimiento en cuanto a la limpieza de los filtros. Todo un asalto a nuestro maltratado sistema inmune.

Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el 20% de los cuadros catarrales, laringitis, faringitis o de los procesos bronquíticos veraniegos son provocados por un uso inapropiado del aire acondicionado...

Cabe preguntarse si este dato estará teniéndose en cuenta adecuadamente a la hora de diagnosticar las afecciones respiratorias de estos días, en un tiempo en que los diagnósticos parecen estar fiándose en exclusiva al resultado de las masivas PCRs que se están realizando, pese a que la OMS indicó que las PCR sólo ayudan al diagnóstico

En casa nos sustraemos de usar el aire acondicionado y tiramos de ventiladores, que además de ser más sanos, son mucho más baratos.

Baños en aguas sin depurar




Como si continuáramos en la Edad Media, los ríos aragoneses no sólo llevan H2O, sino que siguen siendo alcantarillas al aire libre por las que circulan aguas fecales, productos químicos contaminantes y, desde hace unos meses, el coronavirus SARS-CoV-2...

Sí, llegó el coronavirus y en Aragón y toda España nos pilló con los deberes sin hacer...

Coronavirus peligro bañistas y senderistas rios sin depuradora


Aquí la creencia de que bañarse o remojarse en las aguas de un río es una costumbre sana es pues tan sólo eso: un mito falso y peligroso. Hace siglos, cuando las aguas mayores y menores se lanzaban por la ventana al grito de "¡agua va!" podría tener cierta razón; hoy es algo de lo que sustraerse.

También hay que sustraerse de comer hortalizas caseras sin lavarlas convenientemente con agua con lejía...

Coronavirus peligro hortelanos rios sin depuradora

¿Se han encargado las administraciones de avisarlo convenientemente...? Pues tampoco.

Y así, el río Cinca, donde la gente tan alegremente se baña, carece de depuradoras en su curso alto y medio hasta llegar a Monzón. Ni siquiera la capital del Sobrarbe, la preciosa Villa de Aínsa, con sus innumerables visitantes, ha tenido a bien el instalar una planta que libre a bañistas aguas abajo de toparse con restos de tantas deposiciones, con virus incluídos.

En Sobrarbe pasa lo mismo en Boltaña con el Ara, en la Jacetania en el Valle de Ansó con el Veral o en el de Echo con el Subordán, y así podríamos seguir por toda la geografía aragonesa...

Hay honrosas excepciones: Pozán de Vero hace más de 20 años que depura sus aguas para no añadir más porquería a la que ya viene por su río desde Alquézar y otros pintorescos lugares aguas arriba, y eso se lo debemos a la figura del que fue su gran alcalde durante 28 años, Don Francisco Pabán...

Francisco Pabán, alcalde de Pozán de Vero

Un ejemplo que casi nadie ha seguido, y que nos tendrían que explicar por qué.

Resulta curiosa esta aberración sanitaria si se tiene en cuenta que existe una institución aragonesa (una más de las cientos creadas...), el Instituto Aragonés del Agua, que recauda con la ayuda de los ayuntamientos el impuesto de contaminación de aguas, el famoso ICA, desde hace ya demasiados años como para que la situación siga siendo la que es.

¿A dónde ha ido a parar todo ese dinero...?

IAA cobradores del ICA



Fuentes: heraldoTierzdiariodelaltoaragon


No al sedentarismo, ¡todos a bailar!


El baile es un ejercicio sano y completo, y sin duda el más divertido. La sabiduría popular nos lo ha transmitido generación a generación, pero parece que en los tiempos actuales no está del todo bien visto. Aquí vamos a sustraernos del error...


Porque sí, como bien nos decía una espectacular Marta Sánchez en sus comienzos con Olé Olé, no hace falta salir de casa para practicar esta sanísima actividad. Por eso he creado una página de música de baile que engloba todos los géneros, desde el vals al reguetón, pasando por la música disco y el hard rock. Nada menos que 25 géneros de baile. No hay excusa, aquí hay para todos los gustos...


Apta para ordenador, móvil y tablet, cada uno se pone lo que le apetece, y cada canción ha sido cuidadosamente seleccionada por mí por sus demostradas propiedades beneficiosas para la salud, o sea que...

¡A bailar todo el mundo...!