Mostrando entradas con la etiqueta Doshi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doshi. Mostrar todas las entradas

Disfunción ovárica y vacuna del papiloma

 

Cuando antes de los 40 años los ovarios dejan de funcionar como debieran, no produciendo cantidades normales de estrógenos ni liberando óvulos regularmente, estamos ante una insuficiencia ovárica primaria (POF, por sus siglas en inglés), que puede provocar infertilidad.

En un artículo se relaciona la POF con el síndrome ASIA (síndrome autoinmune/autoinflamatorio inducido por adyuvantes) y la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), vacuna que también se ha asociado con síndrome de Guillain-Barré, lupus, vasculitis, PTI y hepatitis autoinmune. 

Peter Doshi peleó y ganó en los tribunales el derecho a analizar los datos de los ensayos de las vacunas contra el VPH, cuya introducción estuvo rodeada de polémica: 

  • Los estudios sobre seguridad de la vacuna en relación con la fertilidad habían sido incompletos: los datos de la mitad de los sujetos estudiados se perdieron en el seguimiento al año.
  • Algunas participantes usaban métodos anticonceptivos hormonales, lo que podía enmascarar la insuficiencia ovárica.
  • Todas las condiciones médicas que aparecieron después de 7 meses tras la vacunación se consideraron como no asociadas con la vacuna.
  • Tras las dosis de refuerzo, los efectos adversos solo se registraron durante 2 semanas. 

Peter Doshi

Pero la mayor polémica revelada por Doshi fue el hecho de que el placebo utilizado en el grupo control contenía el mismo adyuvante de aluminio que la vacuna en estudio, algo que enmascaraba cualquier reacción debida al propio adyuvante, del que se sabe que está involucrado en el síndrome ASIA. 

Algo inadmisible, pero que coló.


Eventos adversos graves tras vacunas ARNm

La revista Vaccine publica un estudio de Joseph Fraiman y colaboradores como Peter Doshi o Juan Erviti, en el que se analizan los eventos adversos de especial interés tras la administración de las vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y Moderna en los ensayos clínicos aleatorizados.

Estas son sus conclusiones:

  • "En conjunto, hubo una diferencia de riesgo de 12,5 eventos adversos de especial interés graves por cada 10.000 personas vacunadas frente al placebo (IC del 95 %: 2,1 a 22,9). Estos resultados plantean preocupantemente que las vacunas de ARNm están asociadas con más daño de lo que se estimó inicialmente en el momento de la autorización de emergencia". 

  • "La formación de políticas racionales debe considerar los daños potenciales junto con los beneficios potenciales. Para ilustrar esta necesidad en el presente contexto, realizamos una comparación simple de daños y beneficios utilizando los datos del ensayo comparando el exceso de riesgo de eventos adversos de especial interés graves con las reducciones en la hospitalización por COVID-19. Descubrimos que el exceso de riesgo de eventos adversos de especial interés graves superaba la reducción de las hospitalizaciones por COVID-19 en los ensayos de Pfizer y Moderna".
  • "El exceso de riesgo de eventos adversos graves encontrado en nuestro estudio apunta a la necesidad de análisis formales de daño-beneficio, particularmente aquellos que se estratifican según el riesgo de resultados graves de COVID-19. Estos análisis requerirán la publicación de conjuntos de datos a nivel de participantes".

¿Era esto lo que anunció Laporte en el Congreso...?


Doshi y el BMJ atacan de nuevo

 

Peter Doshi recuerda cómo hace una década las páginas del BMJ sacaron a la luz que los gobiernos de todo el mundo habían derrochado miles de millones de dólares en almacenar el antiviral Oseltamivir (Tamiflu, de Roche), que no había demostrado reducir el riesgo de complicaciones, ingresos hospitalarios o muerte por la gripe A. 

Ahora, Doshi reclama que los datos de las vacunas y tratamientos lanzados contra el COVID-19 deben estar completa e inmediatamente disponibles para el escrutinio público, porque se están repitiendo los mismos errores. Opina Doshi que el retraso está siendo inaceptable y la transparencia nula, lo cual quiebra la confianza en el correcto funcionamiento de la salud pública ante la llegada de los nuevos fármacos.

Fuente: BMJ


5 minutos de Peter Doshi



Transcripción de la intervención de 5 minutos del Dr Peter Doshi en el panel de expertos convocado por el senador Ron Johnson el pasado día 2:


Hola, soy Peter Doshi. Soy miembro de la Universidad de Maryland y editor del  BMJ. No tengo ningún conflicto de interés relevante y mis comentarios de hoy son a título personal. 

En la Facultad de Farmacia imparto un curso sobre cómo evaluar críticamente la literatura médica. Formamos a los estudiantes en cómo ir más allá del resumen de un estudio y comenzar a filtrar y evaluar críticamente los estudios biomédicos, y no a tomarlos sólo al pie de la letra.

Quiero usar mis cinco minutos aquí para aprovechar ese espíritu de pensamiento crítico. Me entristece que estemos supersaturados como sociedad en este momento con la actitud de "todo el mundo sabe...", que ha cerrado la curiosidad intelectual y conducido a la autocensura. Permítanme comenzar con algunos ejemplos de "todo el mundo sabe" de los que no estoy seguro que debamos estar tan seguros.

"Todo el mundo sabe..." que estamos en una pandemia de personas no vacunadas... Pero si las hospitalizaciones y muertes ocurren casi exclusivamente en personas no vacunadas, ¿por qué serían necesarias inyecciones de refuerzo?

O, ¿por qué las estadísticas serían tan diferentes en el Reino Unido, donde la mayoría de las hospitalizaciones y muertes por COVID se dan entre los completamente vacunados, como dijo el Senador Johnson?

Hay una falta de conexión, algo que despierta curiosidad, hay algo que no cuadra y todos deberíamos estar preguntando: ¿es cierto que esto es una pandemia de no vacunados? ¿Y eso que significa?

Siguiente diapositiva por favor:


"Todo el mundo sabe..." que las vacunas COVID salvan vidas... De hecho, lo sabemos desde principios de 2021. Los ensayos clínicos demostraron que ese es el caso, como puede ver aquí en la cita de un artículo de febrero en la revista de la Asociación Médica Americana... 

¿Pero es verdad? Cuando se escribió esa declaración por parte de destacados funcionarios de Salud Pública sólo había habido una muerte, sólo una muerte entre los 70.000 participantes de los ensayos de Pfizer y Moderna. Hoy tenemos más datos y puede verse que hubo un número similar de muertes en los grupos de vacuna y placebo. Los ensayos no mostraron una reducción en las muertes. Incluso para las muertes directas por COVID diferenciadas de otras causas, la evidencia es endeble, con solo dos muertes en el grupo de placebo versus una en el grupo de la vacuna.

Mi planteamiento no es que yo sepa la verdad sobre lo que la vacuna puede y no puede hacer, mi planteamiento es que aquellos que afirmaron que los ensayos habían demostrado que las vacunas eran altamente efectivas para salvar vidas estaban equivocados. Los ensayos no demostraron esto. 

Siguiente diapositiva por favor:

Ahora hablemos de anti-vacunas. "Todo el mundo sabe..." que debe descartarse lo que los anti-vacunas tengan que decir... Pero ¿qué significa el término anti-vacunas? 

El diccionario Merriam-Webster lo define como, cito, una persona que se opone al uso de vacunas o a las regulaciones que exijan la vacunación. La primera parte de la definición me la esperaba, la segunda parte me sorprendió. Hay muchos países, desde el Reino Unido hasta Japón, que no exigen vacunas infantiles. Ambos logran altos niveles de vacunación, pero no a través de regulaciones que exijan la vacunación. No hay mandatos allí, y apostaría a que una gran minoría, quizás una gran mayoría de la población mundial, cumple esta definición de anti-vacunas.

Otra definición que vale la pena comprobar es la de vacuna. Siguiente diapositiva por favor:

Soy uno de los académicos que sostiene que estos productos de mRNA que todo el mundo llama vacunas son cualitativamente diferentes a las vacunas estándar. Por eso me pareció fascinante saber que Merriam-Webster cambió su definición de vacuna a principios de este año. Los productos de mRNA no cumplían con la definición de vacuna que ha estado en vigor durante 15 años en Merriam-Webster, pero la definición se amplió de modo que los productos de mRNA ahora son vacunas. Destaco esto para preguntar: 

  • ¿Qué pensaría sobre la obligación de las vacunas COVID si no las llamáramos vacunas? 
  • ¿Qué pasaría si estas inyecciones en lugar de vacunas se llamaran drogas? 

El escenario sería éste: tenemos este medicamento y tenemos evidencia de que no previene la infección. Tampoco detiene la transmisión viral, pero se entiende que el fármaco reduce el riesgo de enfermarse gravemente y morir de COVID. ¿Tomaría una dosis de este medicamento cada 6 meses aproximadamente durante el resto de su vida? Si eso es lo que se necesita para que el medicamento siga siendo efectivo, qué haría:

  • No solo tomaría este medicamento usted mismo, sino que respaldaría las regulaciones que exigen que todos los que lo rodean tomen este medicamento... 
  • O tal vez diría: espere un segundo, si eso es todo lo que hace el medicamento, ¿por qué no usar en su lugar un medicamento normal del tipo que tomamos cuando estamos enfermos y queremos mejorar? 

  • ¿Y por qué habría que imponerlo?

El hecho de que los llamemos vacunas no significa que debamos asumir que estos nuevos productos sean como todas las demás vacunas infantiles obligatorias. Cada producto es un producto diferente. Hay gente que está de acuerdo con su obligatoriedad simplemente porque es una vacuna, y ya que se exigen las otras vacunas, ¿por qué no exigir ésta...?

Creo que es hora de inyectar un poco de pensamiento crítico en esa conversación, y eso es lo que espero que estemos haciendo hoy. Gracias.

Como vemos, 5 minutos de Peter Doshi dan para mucho.

(Nota: el vídeo ha sido eliminado de youtube. Disponible en odysee)


Peter Doshi, referente de objetividad

 


Peter Doshi, profesor asistente de la Escuela de Farmacia de la Universidad de Maryland y editor asociado de la prestigiosa revista BMJ (British Medical Journal) es un profesional que en el tema de las estrategias COVID nunca se ha dejado llevar por lo que los anglosajones llaman el wishful thinking, el buenismo reinante, la ilusión de confundir los deseos con la realidad. 

Ya en octubre de 2020, Doshi dijo en el BMJ lo que nadie quería oír: que los ensayos de las "vacunas COVID" entonces en marcha no estaban diseñados para evaluar si esos fármacos podían evitar que las personas enfermaran gravemente y murieran, y tampoco analizaban si podían interrumpir la transmisión del virus. Unos temas de candente actualidad

Ahora vuelve a poner el dedo en la llaga al poner en evidencia por un lado la falta de estudios sobre la distribución de estos fármacos en el organismo, que resultarían necesarios al estar usándose con ellos nuevos sistemas de administración, vehículos y excipientes.

Y por otra parte constata el hecho de que al haberse ofrecido la vacunación a los voluntarios que recibieron placebo en los ensayos, ya no hay propiamente grupos control de más de 6 meses, lo cual se antoja muy poco tiempo. Los únicos comparadores de control quedan fuera de los ensayos: son los no vacunados.

Porque no olvidemos que todas las autorizaciones son provisionales, y que tan importante como medir la eficacia es vigilar la seguridad mediante la Farmacovigilancia.

¿Por qué tanta prisa?, se pregunta Doshi.


Peter Doshi: ¿Las vacunas COVID-19 salvarán vidas?

 

Las verdades del barquero de Peter Doshi (BMJ) con respecto a los ensayos de las nuevas vacunas anti-COVID, rebajando el optimismo reinante:

"El mundo ha apostado mucho por las vacunas como solución a la pandemia, pero los ensayos no se centran en responder a las preguntas que muchos podrían asumir", informa Peter Doshi:

"Ninguno de los ensayos actualmente en curso está diseñado para detectar una reducción en cualquier resultado grave como ingresos hospitalarios, uso de cuidados intensivos o muertes". 

"Tampoco se están estudiando las vacunas para determinar si pueden interrumpir la transmisión del virus".

Como dice Doshi, parte de la razón pueden ser los números: "Los ingresos hospitalarios y las muertes por COVID-19 son simplemente demasiado infrecuentes en la población en estudio para que una vacuna eficaz demuestre diferencias estadísticamente significativas en un ensayo de 30 000 personas. Lo mismo ocurre con su capacidad para salvar vidas o prevenir la transmisión: los ensayos no están diseñados para averiguarlo".


Artículo original: BMJ

Traducción: alames.org