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Aceite de ricino polioxietilenado


El aceite de ricino se obtiene de las semillas de la planta Ricinus communis...

Haciendo reaccionar cada parte (mol) de aceite de ricino con 35 partes de óxido de etileno se obtiene el aceite de ricino polioxietilenado, conocido como Cremophor y hoy rebautizado como Kolliphor. En él, los grupos hidroxilo del triglicérido de aceite de ricino se han etoxilado con el óxido de etileno para formar éteres de polietilenglicol (PEG). 

El proceso es el mismo que con los utilizadísimos polisorbatos, que se forman a partir de sorbitán, un derivado del sorbitol, y de ácidos grasos en los que el óxido de etileno introduce varias cadenas de PEG:


El componente PEG es parte integral de la estructura química del Cremophor y de los polisorbatos, y es el que les confiere sus propiedades emulsionantes y solubilizantes. Por contener cadenas de PEG, ambas sustancias también generan como respuesta inmune los mismos anticuerpos anti-PEG, que pueden reaccionar con los excipientes en una siguiente administración.

El Cremophor es el excipiente del que un día fue un fármaco revolucionario en el tratamiento del cáncer: el Paclitaxel (Taxol), que a su vez se extraía de la corteza del árbol Taxus brevifolia, el tejo del Pacífico. En su momento fue el fármaco oncológico más caro. Hoy se obtiene por síntesis química, hay genéricos y es barato...

Uno de los problemas del Taxol eran y son sus reacciones adversas, en gran parte debidas al Cremophor. Los síntomas incluyen opresión en el pecho, falta de aire y otros propios de reacciones anafilácticas graves. El Cremophor también puede causar daño endotelial en los vasos sanguíneos, lo que puede desencadenar eventos trombóticos y vasculitis...

Son reacciones que hoy nos resultan familiares, ahora que tras la masiva vacunación COVID los anticuerpos anti-PEG están presentes en casi toda la humanidad. 

Da vértigo.

Barrera hematoencefálica y Alzheimer

 

Como las murallas de un castillo, la barrera hematoencefálica (BHE) juega un papel crucial en la protección del cerebro contra agentes patógenos y sustancias tóxicas...


Las células endoteliales que forman la BHE están apretadas y carecen de poros, no tienen drenaje linfático pero sí transportadores de eflujo capaces de bombear moléculas de vuelta al torrente sanguíneo. Esto hace que el cerebro esté hiperprotegido y sea inaccesible para el 98% de las moléculas de fármacos pequeñas, el 100% de las grandes y el 100% de las hidrofílicas, limitando enormemente las estrategias terapéuticas en sus patologías.

Si bien la causa de la enfermedad de Alzheimer sigue sin clarificarse a día de hoy, parece involucrar la afectación de esa integridad de la BHE, lo que permitiría la entrada de toxinas y patógenos al cerebro contribuyendo a la neuroinflamación. Aquí ya hemos tratado la posible relación del Alzheimer con el acceso al cerebro de bacterias bucales facilitado por los compuestos de aluminio amorfo. En un artículo de 2019 se incide en el posible origen infeccioso de la enfermedad de Alzheimer, pero relacionándolo en esta ocasión con los herpes. No hay nada claro...

El mapa de distribución global del Alzheimer revela que el "mundo desarrollado occidental" es el más afectado, un patrón semejante al observado para las enfermedades autoinmunes, y también con una incidencia creciente en los últimos 30 años:

Pero si con las autoinmunes los más afectados son los jóvenes, sobre todo mujeres, en el caso del Alzheimer el sector de población más afectado es el de las personas mayores:


Se trata de un Alzheimer de inicio tardío, sin componente genético. Curiosamente, también lo padecen más las mujeres:


El tratamiento del Alzheimer es un área activa de investigación en diseño de fármacos. Un estudio indio sobre recubrimiento de nanopartículas describe cómo el surfactante polisorbato 80 (P80, Tween 80) ha demostrado afectar la BHE al inhibir bombas de eflujo como la glicoproteína P, lo que facilita la entrada de medicamentos al cerebro... 

Dice el artículo que esta capacidad del P80 para mejorar la entrada de medicamentos al cerebro se intenta explotar en formulaciones farmacéuticas para aumentar la eficacia en el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso central y reducir los efectos secundarios sistémicos...

Pero a este argumento le podemos dar la vuelta: ¿podría el mismo P80 abrir una brecha en la muralla y permitir también el paso de toxinas y virus al cerebro...? 

En el artículo no se plantean la pregunta, incurriendo en un sesgo de optimismo, pero lamentablemente la respuesta es que sí. La capacidad del P80 para aumentar la permeabilidad de la BHE no es específica para los medicamentos. Esto significa que otras sustancias, incluidos patógenos y toxinas, podrían también atravesar la barrera y entrar en el cerebro con el P80, lo cual pone en cuestión su seguridad.

El hecho es que el P80 capaz de abrir las puertas de la BHE no es una sustancia nueva en los productos farmacéuticos, sino que empezó a utilizarse ya por los años 1950. Después, en la década de los 90, su uso se extendió al formar parte del adyuvante MF59 de las vacunas antigripales dirigidas a personas mayores de 65 años.

Se da la circunstancia de que en la década de los 90 se inició también un ascenso en el número de casos de Alzheimer. Ya sabemos que correlación no siempre implica causalidad, pero...

Muchas voces vienen advirtiendo de que el creciente auge de las "enfermedades postindustriales" podría ser una consecuencia tóxica de la hipermedicalización de la sociedad. El Alzheimer está aumentando, y debe haber una causa. El mejor tratamiento sería encontrarla y evitarla, es decir, la medicina sustractiva.


El síndrome de Stevens-Johnson



El síndrome de Stevens-Johnson (SJS) es una enfermedad grave y potencialmente mortal que afecta a la piel y las membranas mucosas. Sus síntomas iniciales son similares a los de la gripe. Después se desarrolla una erupción cutánea que progresa a la formación de ampollas y erosiones en la piel y las mucosas, incluyendo los ojos, la boca, la nariz y los genitales, pudiendo aparecer síntomas sistémicos.

Junto con la necrólisis epidérmica tóxica (NET), son enfermedades asociadas con una reacción inmune grave y potencialmente mortal a ciertos medicamentos: sulfonamidas, algunos antibióticos, vacunas, antiepilépticos y antiinflamatorios no esteroides (AINEs). 

En principio se trata de medicamentos con actividades farmacológicas y mecanismos de acción diversos. ¿Dónde puede estar el nexo que los una...?

Echando un ojo a las fichas técnicas de los fármacos inyectables con los que más se ha asociado el SJS, y en concreto a esos componentes de los medicamentos tan olvidados casi siempre como son los excipientes, encontramos cierto patrón:

Cotrimoxazol (Soltrim)Diazepam (Valium)Diclofenaco (Voltaren) y Piroxicam (Feldene) contienen Alcohol bencílico, con un grupo alcohol (OH):


Digoxina y Fenobarbital  (Luminal), junto nuevamente con Diazepam (Valium)Diclofenaco (Voltaren) y Piroxicam (Feldene) contienen Propilenglicol, con dos grupos alcohol:


Otros fármacos involucrados como Dexketoprofeno (Enantyum), Ketorolaco (Toradol) y los contrastes iodados no iónicos contienen Trometamol, una amina primaria con 3 grupos alcohol: 


Por otra parte, la Penicilina benzatina (Benzetacil) y el Pembrolizumab (Keytruda) contienen Polisorbato 80, formado por ésteres de polialcoholes:


El SJS también se ha asociado en menor grado a infecciones víricas, bacterianas y con enfermedades autoinmunes. Una de las líneas de este blog es explorar la posible conexión entre las enfermedades del sistema inmune, los virus y los excipientes farmacéuticos: la interferencia inmunológica.

El campo para seguir investigando se ensancha hacia el infinito.


Vacunas COVID y alergia a polisorbatos y PEG

 


La página web del Ministerio de Sanidad para profesionales sanitarios relativa a la vacunación COVID-19 incluye la Guía sobre utilización de vacunas para personal sanitario actualizada a 26 julio de 2022. En ella se abordan por fin con algo de detalle las posibles reacciones a los polisorbatos y polietilenglicoles:

"Las reacciones alérgicas graves tras la administración de las vacunas frente a COVID-19 podrían deberse, entre otras causas, a los excipientes que contienen estas vacunas, como el polietilenglicol (PEG) en el caso de vacunas ARNm y el polisorbato 80 en vacunas de adenovirus y Nuvaxovid. Evusheld también contiene polisorbato 80. 

Tanto el PEG como el polisorbato 80 se utilizan ampliamente en otros medicamentos al igual que en alimentos, bebidas y productos cosméticos de uso diario. Algunas vacunas frente a la gripe ampliamente utilizadas, como Fluarix Tetra®, Chiromas® o Fluad Tetra®, también contienen polisorbato 80.

Existe la posibilidad de una reacción cruzada entre PEG y polisorbato 80 aunque la evidencia de esto a día de hoy es muy limitada"

Recordemos que la reacción cruzada entre estos dos compuestos que comparten químicamente la presencia de los grupos polietoxilados ha sido siempre la base de toda nuestra argumentación, a la que añadimos como gran novedad la posibilidad de reacción cruzada con los mismos grupos polietoxilados de los polisacáridos de manosa de las proteínas de la superficie externa de varios virus, entre ellos los coronavirus. Y de ahí postulamos la capacidad de esos virus de provocar una reacción anafilactoide por anticuerpos anti-PEG en los sujetos a los que previamente se les habían inoculado esos productos a través de por ejemplo las vacunas...



Hace 2 años bautizamos esta teoría como "interferencia inmunológica" entre los excipientes y los virus. Nuestro enfoque actual sigue siendo el mismo: aunque la química de laboratorio y la química de los seres vivos se estudien por separado, Química no hay más que una, y no puede compartimentarse.

Aquellos excipientes en los que pusimos el foco eran entonces desconocidos para muchos sanitarios, pero ahora forman parte del vocabulario habitual de los responsables de Salud Pública. 

Algo hemos avanzado.


Polisorbato intranasal

La ficha técnica de este descogestivo nasal informa: "Se han notificado casos de disnea en más del 1% de los pacientes durante los ensayos clínicos con furoato de fluticasona; también se observaron tasas similares en los grupos de placebo".

¿Qué nos está indicando ésto? Si el efecto adverso ocurre también con el placebo, el agente causal no puede ser el principio activo, así que o está en el envase o en los excipientes. Resulta que el envase es de vidrio y no contiene propelentes. Vamos al listado de excipientes y encontramos éstos:

  • Glucosa anhidra
  • Celulosa dispersable
  • Polisorbato 80
  • Cloruro de benzalconio
  • Edetato de disodio
  • Agua purificada

La ficha técnica del producto en el apartado de datos preclínicos sobre seguridad no recoge nada sobre los excipientes.

La Toxicología tiene tareas pendientes. Para productos como el Polisorbato 80, las fichas de seguridad (factorchemfishersci) recogen sus usos industriales, pero hay un vacío respecto a su uso interno en el ser humano. Se confía en su seguridad basándose en su amplia experiencia de uso, como ocurre en el caso de las sales de aluminio usadas como adyuvantes en varias vacunas. 

Pero el que no se hayan publicado estudios sobre la toxicidad en humanos de muchos productos de uso habitual en Farmacia y Cosmética, no implica que éstos sean inocuos para todas las personas, y esa laguna debe ser cubierta por la Farmacovigilancia.

Lamentablemente, con la Toxicología y la Farmacovigilancia tiene uno la sensación de que desde la Sanidad no se les da la importancia que merecen, dedicándoseles una mínima fracción del esfuerzo que se dedica por ejemplo para financiar los tratamientos suministrados por la Industria Farmacéutica, en cuyas manos parece que se ha confiado la salud de nuestra sociedad.

No hay más que ver la pléyade de enfermedades raras para las que la Sanidad no escatima esfuerzos en financiar costosos tratamientos paliativos, pero deja bastante de lado a quienes intentan encontrar las posibles causas para evitarlas.

Resultado: cada vez hay más medicamentos, y cada vez hay más enfermos.



El caso del Theralizumab (TGN1412)

 

Extraordinario documental que reproduce el drama vivido durante el ensayo con el fármaco en investigación Theralizumab (TGN1412) en 8 voluntarios sanos en Inglaterra en 2006:


Los 6 voluntarios que recibieron el fármaco en investigación sufrieron como efecto adverso una tormenta de citoquinas similar a las observadas en el COVID-19 grave, mientras que los 2 voluntarios que recibieron placebo fueron espectadores de primera fila del sufrimiento de sus compañeros de experimento, su fallo multiorgánico y su traslado a la UCI.

Los medios se hicieron eco del desastre, incluidos los españoles:

"Someterse a aquellas pruebas les iba a reportar algo más de 4.000 euros. Una buena cifra para quienes salen sanos, una miseria para quienes yacen en coma, convertidos en "el hombre elefante", como describió su novia a uno de los afectados, con el cuello y la cabeza terriblemente hinchados" (elpais).

"Según los informes médicos, son altas las probabilidades de que sean vulnerables de por vida a ciertas enfermedades, entre las que citan el lupus o la colitis ulcerosa, como las más suaves" (elmundo).

Como ya citamos en nuestro trabajo COVID-19 sin coronavirus: ¿una iatrogenia encubierta?, este medicamento llevaba en su composición polisorbato como excipiente.


El zóster está de actualidad

 

Mientras se documentan cientos de reactivaciones de herpes zóster como efecto secundario de las vacunas COVID, varias comunidades autónomas anuncian campañas para administrar la vacuna recombinante adyuvada anti herpes zóster Shingrix a pacientes ancianos e inmunodeprimidos.

La vacuna contiene la glicoproteína E del virus de la varicela-zóster producida mediante tecnología de ADN recombinante en células de ovario de Hámster chino...

Como tantos productos biotecnológicos comercializados, esta nueva vacuna incluye el Polisorbato 80 como excipiente. Como adyuvante contiene AS01B, que a su vez se compone de:

  • La saponina natural QS21 purificada del arbusto chileno Quillaja saponaria Molina...


  • Y la endotoxina purificada MPL derivada del lipopolisacárido de la bacteria Salmonella minnesota...

Parece no haber límites para la Biotecnología...


Vacunas contra el papiloma y AEP




En España hay comercializadas 2 vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH):
  • GARDASIL: adyuvada con aluminio y polisorbato 80
  • CERVARIX: adyuvada con aluminio y sin polisorbato 80
Entre los efectos adversos detectados para GARDASIL en post-comercialización, figuran:
  • Trastornos del sistema nervioso (frecuencia no conocida): encefalomielitis aguda diseminada, síndrome de Guillain-Barré, síncope acompañado algunas veces de movimientos tónico-clónicos...

Un colega farmacéutico, creo que de oficina de farmacia por cómo expone el caso, realizó en agosto de 2018 la siguiente pregunta al Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP)…

“Soy farmacéutico y tengo constancia de un caso próximo que tras la primera dosis de Gardasil 9 ha desarrollado un síndrome de componente neurológico con parestesias migratorias en brazos y piernas, adormecimiento de miembros superiores e inferiores y dolor de tipo quemante (componente neuropático) en pies, parte anterior de la pierna (espinillas), espalda, con alteraciones del sueño y artralgias. Actualmente se halla en tratamiento sintomático, con pronóstico incierto y suspendido por recomendación facultativa de las dos dosis restantes (2 y 6 meses) del esquema de vacunación en espera de la evolución (esperemos que los síntomas remitan). Entre las RAM notificadas figuran síntomas similares a los descritos. ¿Qué conocimiento tienen ustedes de estos episodios y de su evolución? Se trata de una reacción moderada-grave.”

No me resultaría extraño que los padres de la niña pasaran a ingresar las filas de los denostados "antivacunas". La respuesta del comité de los pediatras fue la siguiente:

Estas vacunas, tanto los ensayos clínicos realizados como el seguimiento postcomercialización, tras más de 300 millones de dosis administradas en el mundo, han demostrado ser seguras, por lo que las principales instituciones sanitarias internacionales continúan apoyando la vacunación sin reticencias. En un estudio de revisión publicado por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), con datos del periodo postcomercialización 2006-2013 en EE. UU., se confirma el buen perfil de seguridad de la VPH-4. Se ha descartado la asociación de estas vacunas con el desarrollo de enfermedades autoinmunes y neurológicas.

En la ficha técnica del producto están descritas como efectos adversos neurológicos la cefalea (frecuente) y como frecuencia no conocida (excepcional) Encefalomielitis aguda diseminada, mareo, síndrome de Guillain-Barré y/o síncope acompañado algunas veces de movimientos tónico-clónicos. Hasta la fecha no se recogen manifestaciones como las que refiere en su paciente.

Entendemos que la vacunación ulterior no estaría contraindicada, aun cuando debe ser considerada como una precaución, a la espera no obstante de la decisión que se tome por parte del equipo médico que trata a la paciente.

Reciba un cordial saludo

Comité Asesor de Vacunas de la AEP

O sea, dicen que se ha descartado la asociación de la vacuna con enfermedades neurológicas, y en el párrafo siguiente enumeran unas cuantas. 

A eso se le llama "sostenella y no enmendalla". Me quedo estupefacto.





El caso de Valencia y otros artículos: El Mundo


Trombosis y medicamentos con Polisorbato



El síndrome de trombosis con trombocitopenia postvacunal (TTS) es ya un efecto adverso tan reconocido para las vacunas COVID que ha llevado a la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) a publicar la siguiente guía:

RECOMENDACIONES PARA EL DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE EVENTOS TROMBOTICOS TRAS LA VACUNACION FRENTE A COVID-19.

Se han notificado una serie de casos graves de trombosis, con frecuencia asociada a trombocitopenia, 
en  ocasiones  con  hemorragia,  en  relación  con  las  vacunas  de  vectores  no  replicantes  de  adenovirus (Vaxzevria® de AstraZeneca y vacuna COVID-19 de Janssen 1,2).  La mayoría han ocurrido entre los 3 y 21 días  tras  la  vacunación  y  entre  ellos  destacan  varios  casos  de  trombosis  de  senos  venosos  cerebrales  y trombosis en venas abdominales.  

Estos casos han aparecido en su mayoría por debajo de los 60 años. Por lo conocido hasta ahora, este cuadro se desencadenaría por una respuesta inmunitaria frente a plaquetas, similar a lo que ocurre con la trombocitopenia inducida por heparina.
...

En inglés se usan las siglas VITT (Vaccine-Induced Immune Thrombotic Thrombocytopenia) para designar a este síndrome, que ya se había observado anteriormente como inducido por heparina.

¿Algo más...?

Sí. Recordemos que las dos vacunas mencionadas contienen Polisorbato 80. Pues bien, las reacciones adversas de este tipo no son las primeras que se producen por medicamentos inyectables con polisorbatos como excipiente, teniendo en cuenta las fichas técnicas de la página de la ⏯AEMPS:

Así, ya están descritos tanto fenómenos trombóticos como trombocitopenia para la Risperidona Depot (Risperdal Consta), que contiene Polisorbato 20, y para las Paliperidonas Depot (Xeplion, Trevicta) que contienen Polisorbato 20 y PEG 4000.


¿Anticuerpos erróneos...? ¡Anticuerpos anti-PEG!

 


Salgo del letargo veraniego al oír hablar de un estudio en el que se habla de que la preexistencia de anticuerpos erróneos en ciertos individuos los hacen más susceptibles al COVID-19 grave...

Salto de mi asiento y grito: ¡los anticuerpos anti-PEG! (anticuerpos anti-polietilenglicol).

Porque la pregunta que se han hecho esos investigadores: "¿por qué unos individuos desarrollan un COVID-19 grave y otros no?" es la que hace más de un año nos llevó a la investigación que se plasmó en el "informe Barbastro", que encontró como factor diferencial la vacunación antigripal en mayores de 65 años, y puso el punto de mira en el Polisorbato 80.

Y la continuación de nuestra investigación nos llevó a los anticuerpos anti-PEG y a que, como hemos tratado aquí, son compartidos por los polisorbatos y los polietilenglicoles (presentes en vacunas antigripales, "vacunas COVID" y otros fármacos inyectables), y a que podrían provocar una interferencia inmunológica con varios virus que poseen estructuras repetitivas en su superficie, como los coronavirus, el virus de la gripe y el Ebola.

Este trabajo está publicado con libre acceso en la plataforma europea zenodo, así como el resto de nuestros trabajos y otros miles de artículos independientes procedentes de todo el mundo.

Nuestra teoría de la interferencia inmunológica está, por tanto, más viva que nunca.

¡Buen verano!


El caso del Inzitan

 

Después de haber sido aprobados e incluso ampliamente utilizados, muchos medicamentos son retirados por problemas de seguridad, es decir, por sus efectos adversos.

Un caso llamativo ocurrió con Inzitan®, que se autorizó en 1968 únicamente en España y contenía 4 componentes: dos vitaminas (cianocobalamina y tiamina), un corticoide antiinflamatorio (dexametasona) y un anestésico local (lidocaína, para paliar el dolor por su administración vía intramuscular). 

Sus indicaciones eran el tratamiento sintomático de la patología aguda dolorosa (lumbalgia, ciática, lumbociática), así como neuritis y polineuritis, y debía tener su eficacia, pues cuando se retiró en 2017 (50 años después de ser aprobado) tanto médicos como pacientes preguntaban por las razones y por las alternativas disponibles.

Evidentemente, los que preguntaban no habían sufrido reacciones adversas y tenían con el Inzitan una experiencia positiva que parecía ir más allá de un posible efecto placebo. Es más, contaban que era lo único que les calmaba el dolor.

La alternativa era evidente: buscar el aparente efecto sinérgico administrando los componentes del medicamento retirado por separado, algo sin duda más incómodo que el "todo en uno".

En cuanto a los efectos adversos, la AEMPS sacó una nota justificando su retirada explicándolos: "En los últimos años se ha observado un incremento en el número de notificaciones de sospechas de reacciones adversas graves de tipo alérgico (fundamentalmente shock anafiláctico, angioedema y dificultad respiratoria) asociadas a su administración" (nota AEMPS). 

Ahí quedó la cosa. Sin embargo, a mí algo nunca me ha cuadrado: el hecho de que los cuatro componentes del Inzitan por separado siguen autorizados, y no parece que haya con ellos los mismos problemas de seguridad.

Retomando hoy el tema me pregunto: ¿Y si el medicamento contenía algún excipiente del que carezcan las presentaciones por separado? Echemos un ojo a los excipientes que figuran en sus fichas técnicas y comparemos con la del Inzitan:


-Cianocobalamina (vitamina B12): Cloruro sódico y agua (ficha en CIMA).

-Tiamina (vitamina B1): Glicerol, fenol, fosfato sódico, bicarbonato sódico y agua (ficha en CIMA).

-Dexametasona: Citrato sódico, creatinina, edetato disódico, hidróxido sódico y agua (ficha en CIMA).

-Lidocaina: Cloruro sódico, hidróxido sódico y agua (ficha en CIMA).

-Inzitan:  Polisorbato 80, hidróxido sódico y agua (ficha en CIMA).


Vemos que el único excipiente que llevaba en exclusiva el Inzitan era el Polisorbato 80, del que abundantes trabajos hablan sobre sus efectos adversos, pero cuyo uso está autorizado y sigue creciendo, sobre todo en el campo de los muy rentables medicamentos biotecnológicos.

Ya hemos tratado sobradamente que los polisorbatos contienen en su estructura polietilenglicoles (PEG), por lo que comparten con ellos efectos adversos inmunológicos.

Ambos productos se encuentran en las distintas "vacunas COVID"...

¿Podrían estar detrás de las reacciones adversas observadas...?


Anticuerpos anti-PEG (actualizado)

 

Anticuerpos anti-PEG

Vacunas antigripales y otros inyectables con polietilenglicol y polisorbatos dejan una huella inmunológica en el organismo: los anticuerpos anti-PEG.

Ante la llegada de algún virus con manosa en su superficie, como los coronavirus, estos anticuerpos pueden resultar totalmente perjudiciales, pues pueden hacer que se provoque una reacción anafilactoide tipo COVID-19...

Actualización de la teoría aquí: zenodo: anticuerpos anti-PEG


Un año investigando el polisorbato



Varias horas diarias, semana tras semana, mes tras mes, buscando el mecanismo que explicara por qué morían más por COVID-19 los mayores vacunados de la gripe que el resto de la población, nos llevan hoy a una conclusión: LA TEORÍA DE LOS EXCIPIENTES.

El enigma creemos que está resuelto: unas sustancias químicas sintetizadas por el hombre y usadas como excipientes de vacunas y otros medicamentos biológicos, comparten estructura química con otras sustancias naturales presentes en virus, bacterias y hongos, contra las que nuestro sistema inmunitario se defiende. Es una teoría. Farmacéutica. Yatrogénica.

El factor más determinante para enfermar gravemente de COVID-19 y morir es tener el sistema inmune confundido por la inoculación previa de unos agentes tensoactivos, digamos detergentes: los polietoxilatos (entre ellos el polisorbato); y la sustancia con la que se les confunde son los polímeros de manosa, un azúcar inocuo por vía oral, pero presente en la superficie de varios patógenos peligrosos. 

La defensa montada contra el presunto enemigo resulta que abre las puertas de nuestra fortaleza a lo que en otras condiciones sería un casi inofensivo coronavirus, que hace daño casi sin querer.

Según nuestra teoría todo ha sido y sigue siendo fruto de un error, un inmenso error: pensar que la industria farmacéutica es infalible y que sus medicamentos son siempre seguros. No.

Nuestra explicación completa no aparece en ninguna revista científica acreditada, sino en la plataforma libre zenodo: teoría de los excipientes

Allí, de momento, no hay censura.


Vacunas, complemento y plaquetas

 

¿Pueden estas sustancias químicas sintetizadas por el hombre y usadas como excipientes... 



...confundir a nuestro sistema inmune con la manosa (a) y sus polímeros los mananos (b)...


...unos carbohidratos que están presentes en las glicoproteínas de virus, hongos y bacterias, y que nuestro sistema inmune no reconoce como propios, y contra los que monta sus defensas?

Este es el mecanismo que bautizamos en su día como "interferencia inmunológica", y que nuevamente vemos en acción en los problemas trombóticos observados tras la administración de las "vacunas COVID", como ya vimos antes en las antigripales, y en tantos medicamentos biotecnológicos que usan los polisorbatos y PEG como excipientes. 

No perdamos de vista que el trombo es una herramienta defensiva frente a lo que el sistema inmune entiende como un enemigo que ha alcanzado el interior del castillo, y al que hay que detener y reducir.

Enlace al artículo en zenodo: ⏯Interferencia vacunas-coagulación


Nexo COVID-vacunas-trombosis

 


La coagulación sobrevuela el COVID-19, las "vacunas", las trombosis... 

¿Hay un nexo de unión en todo ello...? Algunos pensamos que sí: 

  • Las vacunas antigripales llevaban polisorbato
  • Las "vacunas ARN" llevan PEG
  • La "vacuna de adenovirus" lleva polisorbato

En todas las personas que reciben esos medicamentos se generan anticuerpos anti-PEG que pueden interferir en nuestra sangre con coronavirus y adenovirus, porque los medicamentos, los virus, la vida... son pura química.


 Artículo completo en zenodo: Nexo COVID-vacunas-trombosis


Trombos, vacunas, polisorbato...

 


La comunicación directa de AstraZeneca y la EMA de fecha 24/03/2021 para profesionales sanitarios  sobre Vaxzevria, la anteriormente conocida como COVID-19 Vaccine AstraZeneca, incluye las siguientes advertencias: 

  • Se ha observado muy raramente después de la vacunación con la vacuna COVID-19 AstraZeneca una combinación de trombosis y trombocitopenia, en algunos casos acompañada de hemorragia.
  • Los profesionales sanitarios deben estar atentos a los signos y síntomas de tromboembolismo y/o trombocitopenia.
  • Se debe indicar a los vacunados que busquen atención médica inmediata si desarrollan síntomas como dificultad para respirar, dolor de pecho, hinchazón de las piernas, dolor abdominal persistente después de la vacunación. Además, cualquier persona con síntomas neurológicos incluyendo dolores de cabeza intensos o persistentes y visión borrosa después la vacunación, o que experimente hematomas en la piel (petequias) más allá del punto de inyección después de unos días, debe buscar atención médica inmediata.

Pese a esto, se indica que "los beneficios superan los riesgos a pesar del posible vínculo con coágulos de sangre muy raros con plaquetas bajas en sangre".

Fuente: EMA, Ficha técnica (CIMA)


No es algo tan raro, pues este medicamento contiene polisorbato, y la trombocitopenia ya se ha descrito anteriormente para otros medicamentos que también lo contienen, como la vacuna antigripal cuya ficha técnica avisa de los siguientes efectos adversos:

"Trastornos de la sangre y del sistema linfático: Trombocitopenia (algunos casos muy raros fueron graves con recuentos plaquetarios inferiores a 5.000 por mm3)"...


Y es que el libro de referencia sobre efectos adversos de los medicamentos tiene, en la edición XVI que yo poseo, la friolera de 7.240 páginas. Es imposible abarcarlo en su totalidad...


Su volumen es ilustrativo de una realidad muy seria que acompaña a los medicamentos, y que hoy mucha gente influyente parece olvidar: el hecho de que, desgraciadamente, los medicamentos no son inocuos. Por eso en su uso debe prevalecer un principio de prudencia: "primum non nocere". El Juramento Hipocrático


COVID-19 Vaccine AstraZeneca contiene POLISORBATO 80

 

Junto al adenovirus de chimpancé producido en líneas celulares procedentes de células embrionarias de riñón humano modificadas genéticamente,

COVID-19 Vaccine AstraZeneca contiene como excipientes...

L-Histidina, Hidrocloruro de L-histidina monohidrato, Cloruro de magnesio hexahidrato, Etanol, Sacarosa, Cloruro de sodio, Edetato disódico (dihidrato), Agua para preparaciones inyectables y ... 

Polisorbato 80 (E 433)



Sí, casualmente es el mismo ingrediente que contenían varias vacunas antigripales de la campaña 2019-2020 (⏯Informe Barbastro), si bien unas declaraban su cantidad en la ficha técnica, mientras que otras indicaban que contenían "trazas".

El polisorbato vuelve a aparecer en escena cuando se analizan los medicamentos recientemente inyectados a individuos que presentan neumonías intersticiales y/o problemas de coagulación, es decir, la sintomatología del COVID-19.

Estamos hartos de escuchar el argumento de que "correlación no implica causalidad"... 

Pero la frase auténtica es que "correlación no siempre implica causalidad", pero en ocasiones, sí.

Anticuerpos anti-PEG: el "caballo de Troya" que explica el COVID-19


Anticuerpos anti-PEG
 

Como puede verse en la imagen, los polisorbatos y los polietilenglicoles (PEG) tienen una parte de su estructura química común.

En nuestro primer informe, el seguimiento de los pacientes fallecidos por COVID-19 nos llevó a sospechar de los polisorbatos de la vacuna antigripal.

Esa línea de investigación nos ha llevado a constatar que los polisorbatos y los PEG dejan en nuestro cuerpo la misma huella inmunológica: los anticuerpos anti-polietilenglicol (anti-PEG).

Y que muchos virus, y entre ellos los coronavirus, contienen estructuras repetitivas del mismo tipo que las de esas sustancias, los llamados antígenos polivalentes. 

¿Puede esa semejanza provocar una interferencia inmunológica? Pensamos que sí: los anticuerpos anti-PEG podrían actuar como "caballos de Troya" que introducen a los coronavirus en las células de los capilares pulmonares.

Además, los PEG se encuentran en la composición de las "vacunas COVID" que ya se están administrando. Por tanto, hay un nexo de unión entre las vacunas antigripales y las "anti-COVID": ambas contienen excipientes que producen justamente los mismos anticuerpos.

¿Podrían estar esos anticuerpos detrás de las reacciones “postvacunación” que se están observando?

Polisorbatos y PEG forman parte también de otros medicamentos inyectables. Y se encuentran en muchos productos para la higiene personal, como dentífricos y cremas, así como alimentos prefabricados, si bien al no inyectarse su grado de afectación sería menor.

En el mecanismo de la interferencia inmunológica que proponemos para el COVID-19 no aparecen pangolines chinos ni conspiradores satánicos, sino unos productos químicos que pueden alterar nuestra inmunidad y dañar nuestra salud.

Enlace al artículo completo en zenodo: ⏯Anticuerpos anti-PEG: el “caballo de Troya” que explica el COVID-19



Comirnaty contraindicado en alergia a polisorbato

 


No aparece en la ficha técnica ni en el prospecto del fármaco de Pfizer-BioNTech, pero así lo han establecido tras su comercialización los CDC norteamericanos, y así lo ha reflejado el Ministerio de Sanidad en su Guía Técnica de "COMIRNATY (Vacuna COVID-19 ARNm)" (enlace), en la tabla de contraindicaciones: Reacción alérgica inmediata de cualquier gravedad a polisorbato.

La razón está en que en los Estados Unidos la incidencia de anafilaxia asociada con ese medicamento está siendo 10 veces más alta que la incidencia reportada hasta ahora con las vacunas "normales", aproximadamente 1 de cada 100.000 en comparación con 1 de cada 1.000.000. 

De ahí que los CDC hayan recomendado la exclusión de cualquier persona que tenga antecedentes de una reacción alérgica grave o inmediata (dentro de las 4 horas) asociada con cualquiera de sus componentes, incluyendo polietilenglicol (PEG) y derivados PEG como polisorbatos.

Fuente: N Engl J Med

Y es que, como tantas veces hemos advertido aquí, el polietilenglicol y los polisorbatos tienen reacciones cruzadas, por su semejanza química (enlace)

Semejanza que se ve reflejada en la anafilaxia, y habrá que estar atentos si también en otros efectos.


Medio trillón de moléculas de polisorbato en cada vacuna...




Amedeo Avogadro

O lo que es lo mismo, 540.000 billones de moléculas. 540.000.000.000.000.000 moléculas.

Esa es la cantidad de polisorbato que contiene cada jeringa de vacuna adyuvada contra la gripe, en cuya ficha técnica aparece el dato de que contiene exactamente 1,175 mg de polisorbato 80 (1), dato que curiosamente no aparece en la del neumococo ni otros fármacos que lo contienen, por lo que nos centramos en la primera.

¿De dónde sale este cálculo? De la constante de Avogadro, que nos dice el número de moléculas que hay en un mol de una sustancia, y que es nada menos que 6,022 ×1023

Dado que cada jeringa contiene 1,175 mg de polisorbato, primero tenemos que calcular el número de moles que eso representa, para lo cual tenemos que dividir el número de gramos que tenemos (0,001175) entre el peso molecular del polisorbato (1.309,7), lo cual nos da un total de moles de: 8,97 ×10-7

Y multiplicando esta cantidad por la constante de Avogadro (6,022 ×1023), tenemos el resultado de las 540.000.000.000.000.000 moléculas.

Un problema básico para los que hemos estudiado algo de Química.

Una cantidad nada desdeñable, porque teniendo en cuenta que el número de células que componen el cuerpo humano se calcula que está por debajo de los 50 billones, resulta que al vacunar a un mayor de 65 años con la vacuna adyuvada de la gripe se le están introduciendo en el cuerpo más de 10.000 moléculas de polisorbato por cada célula de su organismo.

540.000.000.000.000.000 moléculas con propiedades tensioactivas, capaces de alterar las membranas celulares, circulando por los vasos sanguíneos y linfáticos de personas que, por su ya avanzada edad, tienen reducida su capacidad de regeneración de las posibles células afectadas.

Membranas celulares en las que se encuentran integradas, entre otras muchas proteínas, las lectinas del sistema inmune innato, primera línea de defensa en la respuesta inmunitaria, encargadas de frenar la entrada de virus como los SARS e iniciar su proceso de eliminación.

Nada de esto parece de momento preocupar a vacunólogos, pediatras o personal de ministerios y consejerías de sanidad, ni de farmacovigilancia, ni de los laboratorios, ni a la mismísima OMS.

A nosotros, sí (2). ¿Tan confiados están ellos en la seguridad de esas vacunas que se inyectan a millones de mayores en todo el mundo...?

Allá sus conciencias...


Referencias:

1. Ficha Técnica Chiromas®. Disponible en: https://cima.aemps.es/cima/pdfs/es/ft/63566/FT_63566.pdf

2. Juan F. Gastón Añaños, Elisa M.ª Sahún García, & Ana Martínez Giménez. (2020). Interferencia inmunológica entre los polisorbatos parenterales y los virus como posible causa de la pandemia por coronavirus. https://doi.org/10.5281/zenodo.4017877


icha Técnica Chiromas®. Disponible en:
https://cima.aemps.es/cima/pdfs/es/ft/63566/FT_63566.pdf