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Del remedio que hiere: diálogo gracianesco sobre quinolonas y males osteoarticulares

 


En la tradición de los diálogos filosóficos del Siglo de Oro, donde la palabra se hace lanza del pensamiento y espejo de la condición humana, se alza esta disertación ficcional entre Andrenio y Critilo, hijos literarios de Baltasar Gracián. Lejos de los confines estrictos de la medicina, y más próximos al territorio movedizo de la reflexión moral, los interlocutores exploran un fenómeno contemporáneo: la correlación entre el uso de ciertos antiinfecciosos, las quinolonas, y la aparición de dolencias osteoarticulares de naturaleza autoinmune.

El presente diálogo no pretende erigirse en tratado clínico ni diagnóstico certero, sino más bien en alegoría del desconcierto moderno, donde el avance terapéutico coexiste con nuevas formas de quebranto. ¿Es el remedio culpable del daño, o es su uso imprudente lo que desencadena la ruina? ¿Puede el cuerpo, confundido por la química, volverse contra sí mismo? ¿Y no es, acaso, ese extravío corporal imagen del extravío moral de nuestra época...?

Andrenio: _Ya no sé, Critilo, si lo que cura es bálsamo o embuste, ni si los médicos son ministros de vida o mensajeros de calamidad. ¡Qué espanto ver que la misma pócima que desaloja la infección abre la puerta al tormento! Me refiero a esas quinolonas, alquimia moderna que prometía salud... y deja a muchos tullidos.

Critilo: _Moderación, Andrenio, que no todo lo que brilla enferma, ni todo lo que duele es culpa del fármaco. Pero dime, ¿qué has sabido o padecido tú para lanzarte con tal juicio?

Andrenio: _He visto con estos ojos —y con estos huesos— cómo tras tomar ese brebaje, llamado levofloxacino, comenzó una sinfonía de males: crujidos, inflamaciones, tendones rotos sin trauma, dolores que no obedecen a razón ni reposo. No fui el único. En foros, estudios, y murmullos de pasillo se repite el cuadro: quienes tomaron esas medicinas por leves infecciones, acabaron con dolencias de viejo guerrero.

Critilo: _Conozco esas voces, y no las desdeño. La familia de las quinolonas —ciprofloxacino, moxifloxacino, y otras de estirpe similar— no es nueva en el teatro médico. Su acción es rápida y eficaz, sí, pero no sin precio. La ciencia misma ha advertido ya de sus riesgos: tendinopatías, roturas de Aquiles, neuropatías periféricas, e incluso fenómenos autoinmunes. ¿Acaso no dictaron las agencias de salud advertencias y reservas?

Andrenio: _Las dictaron, pero tarde y tímidas. Muchos médicos las prescriben aún como si fueran agua bendita. ¿No será que en la prisa de combatir la fiebre se ha olvidado la prudencia del diagnóstico? ¿Y no es temerario perturbar al cuerpo con tales armas sin saber cuán delicada es la danza del sistema inmune?

Critilo: _Lo dices bien: el sistema inmune, ese guardián celoso, si se despierta sin causa justa, puede volverse contra su señor. Hay quien sospecha que las quinolonas, por alterar mitocondrias y tejidos conectivos, encienden respuestas inmunológicas erráticas. Y si el cuerpo se engaña creyendo enemigo lo propio, nace entonces el autoataque: artritis, lupus, fibromialgias. Mas aún se discute si hay causalidad o sólo coincidencia.

Andrenio: _¿Y no basta la evidencia anecdótica cuando la ciencia tarda? ¿Qué justicia hay en esperar certezas mientras los cuerpos se consumen? La prudencia no debería ser sólo del paciente, sino del galeno. El daño no siempre es inmediato: semanas, meses después, aparecen los síntomas, y nadie recuerda al culpable invisible.

Critilo: _Tienes razón, aunque no toda. Porque tampoco es justo demonizar lo que, en otras bocas, ha salvado vidas. Hay infecciones donde el beneficio supera el riesgo, y donde ninguna otra arma sirve. Pero en males menores, resfriados sin guerra o infecciones leves, prescribir quinolonas es como usar catapulta contra mosquitos.

Andrenio: _He ahí el punto: no es el arma, sino su abuso. Y lo que me subleva no es sólo la sustancia, sino la liviandad con que se receta, la ignorancia del paciente, la negligencia del sistema. La iatrogenia moderna se disfraza de tecnología, y el sufrimiento se archiva en silencio.

Critilo: _Bien hablas, Andrenio. El conocimiento médico avanza, pero la sabiduría retrocede. Se requiere discernimiento, mesura, y humanidad. El progreso sin conciencia es enfermedad en sí mismo. Las quinolonas, como tantas maravillas humanas, son hoja de doble filo.

Andrenio: _Entonces, ¿qué hacer? ¿callar? ¿esperar? ¿advertir?

Critilo: _Advertir, sí; condenar, no. Recordar que en la medicina, como en la vida, no hay salvación sin riesgo, ni cura sin humildad. Y tú, Andrenio, con tu ardor juvenil, haces bien en levantar la voz. Mas no olvides que incluso la verdad necesita del tono justo para ser oída.

Andrenio: _Sea así, Critilo. Que hablemos, no para sembrar temor, sino para cultivar conciencia. Que el remedio no hiera más que la dolencia, y que el saber no sea cómplice del silencio.



¿Sinergia autoinmune?

 

Darja Kanduc es una veterana investigadora en el campo de la inmunología y la biología molecular, cuyo trabajo se ha centrado en el estudio del mimetismo molecular: la similitud entre los antígenos peptídicos de los microbios y las proteínas humanas, y sus posibles implicaciones en el desarrollo de enfermedades autoinmunes, especialmente en contextos de vacunación.


En su destacado trabajo Reactividad cruzada de péptidos: el pecado original de las vacunas, Kanduc describe el círculo vicioso que conecta la similitud entre los péptidos, el escape inmunológico microbiano, las vacunas con adyuvantes inmunoestimulantes y las reacciones cruzadas autoinmunes.

Kanduc y Shoenfeld son claros referentes en el campo de la autoinmunidad inducida por vacunas mediante el mimetismo molecular, un area de investigación que sin embargo no termina de explotar. Hay algo que parece que se les está escapando, y quizá ambos podrían estar cometiendo un error de perspectiva: pensar que el adyuvante incluido en la vacuna sólo potencia la respuesta contra los antígenos de la vacuna. ¿Hay que repensar la autoinmunidad?

Nosotros modestamente pensamos que sí, que una vez que el adyuvante entra en el organismo, sus acciones están fuera de control, que el efecto del adyuvante no distingue entre los antígenos de la vacuna y otros antígenos presentes en el cuerpo en el momento de la vacunación, y que la inmunoestimulación del adyuvante puede afectar a otros antígenos microbianos de una infección simultánea.

Es decir, que en el caso de inyectar una vacuna con adyuvante a una persona que está atravesando por una infección, puede haber una sinergia autoinmune, que el adyuvante puede generar una reacción a la bacteria tan exagerada que afecte al propio cuerpo, y que diferentes bacterias podrían dar lugar a las diversas enfermedades autoinmunes. De hecho, tras recopilar muchos datos, hemos plasmado esta idea en una tabla que las relaciona:

Puede parecer descabellado, porque si fuera así, ¿cómo es que no se ha detectado hasta ahora en los ensayos clínicos...?

Hay que tener en cuenta que los ensayos que se hacen con las vacunas, como con el resto de medicamentos, suelen hacerse en personas sanas, una situación ideal que no se corresponde con la situación en la que los fármacos se utilizan en la vida real. De ahí que muchos efectos adversos se descubran en la etapa de postcomercialización.

Tampoco es habitual, o no debería serlo, que se vacune a una persona en medio de un proceso infeccioso. Pero no es descartable, ya que hay infecciones que pueden pasar desapercibidas.

Y hay datos en la bibliografía que apoyan por separado estas asociaciones bacteria-enfermedad autoinmune y vacuna con adyuvante-enfermedad autoinmune. Simplemente hemos ido combinando los datos disponibles.

Aunque la teoría es más compleja, y se centra sobre todo en las bacterias gramnegativas, la sinergia autoinmune podría sintetizarse así: 

INFECCIÓN BACTERIANA+ADYUVANTE DE ALUMINIO=ENFERMEDAD AUTOINMUNE

Ante la actual proliferación de enfermedades autoinmunes, se impone la búsqueda de explicaciones imaginativas. Sólo así podremos salir del laberinto sin salida aparente en el que nos encontramos.


Una de cada diez personas padece una enfermedad autoinmune

 

"Las enfermedades autoinmunes afectan aproximadamente a una de cada diez personas y su incidencia continúa aumentando con el tiempo".

Este es el desolador dato al que ha llegado un estudio británico publicado en la revista Lancet.


El estudio utilizó un enorme conjunto de datos de registros médicos electrónicos anónimos del Reino Unido para investigar las 19 enfermedades autoinmunes más comunes.

Los resultados muestran que estas 19 enfermedades autoinmunes estudiadas afectan a alrededor del 10% de la población: el 13% de las mujeres y el 7% de los hombres, una cifra superior a estimaciones anteriores basadas en muestras más pequeñas, pero coincidente en el mayor impacto en las mujeres. ¿Qué factor de riesgo podría ser el que afecte más a las chicas que a los chicos...?

La investigación también confirma casos en que una persona con una enfermedad autoinmune tiene más probabilidades de desarrollar una segunda en comparación con alguien sin una enfermedad autoinmune. ¿Será que se reincide en el mismo factor de riesgo...?

Se observa que la diabetes tipo 1 de inicio en la infancia es más comúnmente diagnosticada en invierno. ¿Qué factor de riesgo podría darse a finales del otoño...?

Hay trastornos autoinmunes que se asocian comúnmente entre sí, como el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico y la esclerosis sistémica, que parecen indicar un mecanismo similar. 

Por contra, la esclerosis múltiple tiene poca concurrencia con otras enfermedades autoinmunes. Parece que su mecanismo es singular.

Otro estudio nos presenta un gráfico impactante integrando las distintas autoinmunes:


Se ve por ejemplo una prevalencia de la psoriasis del 2,5% de la población. Una barbaridad.

Este segundo trabajo lleva por título: "La creciente prevalencia de la autoinmunidad y las enfermedades autoinmunes: una llamada urgente a la acción para mejorar la comprensión, el diagnóstico, el tratamiento y la prevención".

Desde luego, son unos datos sobrecogedores que deberían tener a todo el estamento sanitario en vilo buscando una explicación y una solución. Sin embargo, la presión social es nula, y con la excepción de Twitter, el panorama está muy tranquilo. 

¿Y las acciones de los laboratorios farmacéuticos de las vacunas y los tratamientos para los trastornos autoinmunes...? Pues también arriba, y subiendo.

Coincidencias de la vida.


¿Se atraen las enfermedades autoinmunes?

 

Las enfermedades autoinmunes son cada vez menos raras, y de hecho hay varias personas que desarrollan más de una enfermedad autoinmune, en lo que se conoce como "síndrome de superposición autoinmune". La búsqueda en PubMed de su traducción al inglés "overlap autoimmune syndrome" da un creciente número de artículos:

Por ejemplo, se ha observado que las personas con artritis reumatoide tienen un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis autoinmune o el lupus eritematoso sistémico. Otros solapamientos frecuentes son los del síndrome de Sjögren, la esclerosis sistémica y la polimiositis.


Como nada ocurre por azar, debe haber factores de riesgo que predispongan a esas personas a desarrollar más de una enfermedad autoinmune, circunstancia médica coloquialmente referida como que "las enfermedades autoinmunes se atraen".

Un dato no menor es que esta explosión de enfermedades autoinmunes coincide en el tiempo con la aparición en el mercado de numerosos y costosos fármacos biotecnológicos para su tratamiento. Podríamos estar ante un nuevo enigma del tipo "qué fue antes, el huevo o la gallina"...

Por ejemplo, el Alemtuzumab es un anticuerpo monoclonal biotecnológico que salió inicialmente para tratar la leucemia linfática crónica bajo el nombre de Campath:

En 2012 la farmacéutica Sanofi retiró su licencia para volver a comercializarlo con el nombre de Lemtrada, con la nueva indicación de esclerosis múltiple y muchas esperanzas de éxito:

Pero en 2019, una nota de la AEMPS alertaba sobre dos tipos de efectos adversos detectados:

  • Condiciones de tipo inmunológico: daño hepático incluyendo elevación de transaminasas y hepatitis autoinmune, en algunos casos con desenlace mortal, así como linfohistiocitosis hemofagocítica. Esta última puede aparecer desde unos meses hasta cuatro años después del inicio del tratamiento con Alemtuzumab.
  • Reacciones adversas cardiovasculares con una relación temporal estrecha con la perfusión de Alemtuzumab (entre 1 y 3 dias tras la misma): casos de hemorragia pulmonar alveolar, infarto de miocardio, ictus (isquémico y hemorrágico), disección arterial cervicocefálica.
En el primer tipo asistimos a un caso de fármaco usado para tratar una enfermedad autoinmune y que acaba generando como efecto adverso otra autoinmune diferente. ¿Y si esto se descubriera más habitual, y en lugar de ser las enfermedades autoinmunes las que atraen a otras enfermedades autoinmunes fueran los propios fármacos usados los responsables...? Sería una solución al enigma no descartable, pero que requeriría investigación independiente. A ver si alguien se anima.

El segundo tipo son unas reacciones que recuerdan bastante a las notificadas después para las vacunas COVID, lo cual no es de extrañar pues comparten excipientes similares: polisorbatos y PEGs. Lamentablemente, un "déjà vu".


Mayor riesgo de enfermedades autoinmunes en mujeres

 

Un tema recurrente en los foros de Farmacia Hospitalaria es la saturación de las unidades de dispensación a pacientes externos por el incremento constante de tratamientos para enfermedades autoinmunes con fármacos de última generación, sobre todo los biotecnológicos. 

Empiezan a ser habituales las colas de personas, en su mayoría jóvenes o de mediana edad. A veces son padres e hijos, y empiezan a abundar también los casos de pacientes con más de una enfermedad. Surge la duda de si las colas se deben a que hay ahora más tratamientos disponibles, o es que realmente hay muchos más pacientes que antes. Quizá sean las dos cosas.

También resulta llamativo el hecho de que varias enfermedades autoinmunes afecten en una alta proporción a mujeres en edad reproductiva. Esta tendencia se observa claramente en enfermedades autoinmunes del tejido conjuntivo como el lupus eritematoso sistémico (LES), que afecta a múltiples partes del cuerpo. Lo sufren entre 20 y 150 personas por cada 100.000 habitantes en todo el mundo, fundamentalmente jóvenes, siendo la relación entre mujeres y hombres de 9 a 1. 

Es un dato sorprendente teniendo en cuenta que las mujeres suelen ser más proclives a buscar atención médica preventiva, y sobre todo las jóvenes en edad fértil, en las que la planificación del embarazo incluye como elemento destacado la inmunización. Así, ante un deseo de embarazo se les recomienda que revisen su historial de vacunación y lo completen para preservar su salud y la de sus futuros hijos.


¿Son los resultados los esperados...? Hay voces críticas que afirman que no sólo la salud de las mujeres está empeorando por las enfermedades autoinmunes, sino que también lo hace la de los niños en temas como alergias, intolerancias alimenticias, asma, autismo...

¿Tendrán algo que ver las vacunas...? Shoenfeld sacó a la luz el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (ASIA), que apunta de lleno al aluminio vacunal, y si bien se han introducido vacunas combinadas para disminuir el número de inoculaciones y con ello la carga acumulada de adyuvante, el aluminio inyectado sigue estando presente en cantidad significativa.

Son temas sensibles, pero en Medicina, como en toda ciencia, el cuestionamiento de los paradigmas vigentes es imprescindible para lograr avanzar. En la actualidad asistimos a una hipermedicalización de la sociedad, en la que cualquier planteamiento conservador que apele al riesgo iatrogénico implícito en cualquier fármaco, vacunas incluídas, es aplastado por la presión mediática. La Industria Farmacéutica tiene sus intereses empresariales, y no deberiamos esperar de ella que investigue temas que le puedan perjudicar...


En cambio, para los profesionales sanitarios, el derecho a discrepar no es sólo un ejercicio de libertad, sino una obligación ética implícita en su tarea de velar por la salud de la población. Y en esa tarea cabe considerar que el uso de más medicamentos no implica alcanzar mejores cotas de salud, porque, lamentablemente, los efectos adversos existen y no se deben soslayar.

Miastenia por estatinas


En febrero de 2023, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) hacía público en su Boletín mensual que se habían notificado casos de nueva aparición o agravamiento de miastenia gravis o miastenia ocular en pacientes que tomaban estatinas, por lo que estos efectos adversos han debido incorporarse a las fichas técnicas y prospectos de estos medicamentos.

Las estatinas son uno de los subgrupos farmacológicos más prescritos en el mundo occidental, siendo la Atorvastatina y la Simvastatina las más usadas en España. Actúan inhibiendo la enzima HMG-CoA reductasa, que interviene en la síntesis del colesterol, de ahí que se usen para bajar sus niveles en sangre.

El colesterol es una sustancia lipídica que forma parte de las membranas celulares de muchos organismos vivos, entre ellos el hombre, pero no de las de los hongos, que contienen ergosterol. Este hecho inspiró al japonés Akira Endo a pensar que los hongos podrían utilizar sustancias químicas para protegerse de los organismos parásitos inhibiendo la síntesis de colesterol...


Tras varios intentos, a mediados del verano de 1972 Endo aisló en un caldo de cultivo del moho azul verdoso Penicillium citrinum de una muestra de arroz recogida en una tienda de cereales de Kioto la Compactina (Mevastatina), la primera estatina, que no llegó a comercializarse por ensayarse en dosis muy altas que resultaban tóxicas.

En febrero de 1979, tanto Endo en el laboratorio japonés Sankyo como los norteamericanos Brown y Goldstein en Merck aislaron la Lovastatina, que sería la primera estatina en comercializarse en 1987...

A ella la han seguido otras varias, tanto naturales como sintéticas:

Desde muy pronto se vio que el principal efecto adverso de las estatinas era el daño muscular, que puede ir desde simples molestias, calambres y debilidad, hasta un daño extremo con muerte celular y acompañado de fallo renal agudo, lo que se conoce como rabdomiólisis. Este efecto adverso puede afectar a entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 10.000 de los pacientes que las toman.

Ahora, 35 años después y con un uso generalizado de estos medicamentos en el mundo desarrollado, la Farmacovigilancia aflora unos nuevos efectos adversos que hasta ahora habían pasado desapercibidos: la miastenia gravis y la ocular. Más vale tarde...

La miastenia gravis se caracteriza por una debilidad muscular generalizada que puede llegar a afectar a los músculos respiratorios. En la miastenia ocular los afectados son los músculos de los párpados y del globo ocular. Al desconocerse en gran medida sus causas, ambas han sido ubicadas en el socorrido cajón de sastre de las enfermedades autoinmunes...

Así, en las personas con miastenia gravis, el sistema inmune parece producir anticuerpos dirigidos contra los receptores de acetilcolina en la unión neuromuscular, que es el sitio donde los nervios se conectan con los músculos, interfierendo así con la transmisión de las señales nerviosas. Esto conduce a debilidad y fatiga muscular, especialmente durante la actividad física:


Según el paradigma médico actual, el sistema inmune de repente "se equivoca". Una explicación que me parece ilógica, puesto que el sistema inmune no piensa ni decide, sino que simplemente responde a estímulos. Si se reconoce que la enfermedad puede ser desencadenada por el uso de las estatinas, analicemos el mecanismo de esos fármacos: su interferencia en la síntesis del colesterol... 


Porque hay que tener en cuenta que tanto el colesterol como el resto de las grasas que ingerimos en las comidas no se absorben como tales, sino que en la digestión las enzimas pancreáticas los degradan en sustancias más simples, que son las que se absorben. La naturaleza es sabia...

Con esas piezas, es después nuestro hígado el que fabrica el colesterol y varias hormonas en las cantidades que el organismo necesita, en un mágico equilibrio de autorregulación que llamamos metabolismo.

Continuando con la reflexión, el colesterol sintetizado de novo se usa también para producir la mielina, sustancia que actúa como aislante eléctrico permitiendo una conducción rápida y eficiente de los impulsos nerviosos a lo largo de las fibras nerviosas:

Llegamos así de nuevo a la unión neuromuscular, punto clave de la patología de las miastenias. Si el sistema inmune de repente ataca allí a los receptores de acetilcolina, una explicación podría ser que el uso continuado de estatinas interfiriendo en el metabolismo del colesterol afecte a la formación y mantenimiento de la mielina protectora, quedando los receptores al descubierto frente a los anticuerpos circulantes. 

Se trataría de una explicación física simple y que no implica error del sistema inmune, sino una causa externa que estaría afectando a la producción normal de mielina en el sistema nervioso periférico, algo que llevan a cabo las células de Schwann.

En cuanto al sistema nervioso central, las responsables de producir la mielina son las células gliales, y se han informado casos de efectos secundarios como problemas de memoria, confusión o dificultades cognitivas en algunas personas que toman estatinas...

¿No podría estar el uso masivo de las estatinas detrás del incremento de enfermedades del sistema nervioso que tanto afectan a personas mayores en los últimos años...?

Pensar es gratis. Habrá que seguir notificando las sospechas, la base de la Farmacovigilancia.


Síndrome ASIA en perspectiva

 

La revista de Inmunología Clínica y Experimental trae en su número de julio una revisión sobre el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (ASIA).

El artículo resume los efectos de los adyuvantes informados en la literatura médica antes y después de que se definiera ASIA, las diversas formas en que ASIA puede manifestarse e impactar diferentes sistemas del cuerpo y la incidencia de ASIA durante y tras la pandemia de COVID-19. 

El síndrome ASIA fue presentado en 2011 por Shoenfeld y Agmon-Levin, pero los casos de pacientes con síntomas clínicos vagos e inespecíficos después de la vacunación habían aparecido ya desde los años 90, informándose de diversos trastornos autoinmunes tras diferentes vacunas. 

Así, se habían documentado casos de neuritis óptica y mielitis tras la vacuna antitetánica, y casos de vasculitis, artritis reactiva y síndrome de Guillain-Barré tras la de la gripe. Desde entonces y hasta hoy, la vacuna contra la hepatitis B es la más asociada con trastornos autoinmunes como eritema nodoso y poliartritis, trombocitopenia inmune, miastenia gravis, uveítis, artritis, lupus eritematoso sistémico (LES) y trastornos de desmielinización del SNC, entre otros.

La introducción de ASIA venía a definir, ordenar y unir la variedad de síntomas de autoinmunidad causados ​por los adyuvantes, sobre todo los de aluminio, buscando una mejor comprensión para un diagnóstico adecuado y un tratamiento temprano de unos trastornos que se asocian con casi todos los sistemas del cuerpo.

Según el artículo, la respuesta inmune innata y adaptativa que caracteriza al síndrome de ASIA engloba hoy un conjunto de 5 condiciones: 

  • Autoinmunidad inducida por la vacunación
  • Síndrome de miofascitis macrofágica
  • Síndrome del edificio enfermo
  • Síndrome de la Guerra del Golfo
  • Siliconosis (síndrome adyuvante por implante de prótesis mamarias)
Los casos más graves de ASIA se han asociado con la vacuna del virus del papiloma humano y la de la gripe estacional, los implantes de silicona y los rellenos de aceite mineral. 

En los últimos años también han proliferado los informes que describen síntomas similares a los de ASIA tras las vacunas COVID-19.


Reacciones inflamatorias autoinmunes por vacunas COVID

 

Si en un reciente trabajo se correlacionaban las vacunas COVID con la aparición de linfomas, acaba de publicarse un trabajo de revisión sobre el posible papel de la distribución por el organismo de las sustancias inoculadas con las vacunas como desencadenante de reacciones inflamatorias autoinmunes.

En él participan reputados críticos con la estrategia anti-COVID oficial, como los doctores Kyriakopoulos, Fukushima, Seneff y McCullough, que aportan bibliografía en apoyo de su postura. Éste es su resumen:

"Una sólida evidencia inmunohistopatológica demuestra que las vacunas genéticas COVID-19 pueden mostrar una amplia distribución dentro del cuerpo, afectando tejidos terminalmente diferenciados y alejados del lugar de la inyección. Estos incluyen el corazón y el cerebro, que pueden sufrir in situ producción de proteína de pico que provoca una fuerte respuesta inflamatoria autoinmunológica. 

Debido al hecho de que cada célula humana que sintetiza antígenos no propios se convierte inevitablemente en el objetivo del sistema inmune, y dado que el cuerpo humano no es un sistema estrictamente compartimentado, se necesitan estudios farmacocinéticos y farmacodinámicos precisos para determinar con precisión qué tejidos pueden resultar dañados. 

Por lo tanto, nuestro artículo pretende llamar la atención de las comunidades científica y reguladora sobre la necesidad crítica de realizar estudios de biodistribución de las vacunas genéticas contra el COVID-19, así como de evaluaciones racionales de daños y beneficios por grupo de edad".

El artículo es de libre acceso en versión completa, y puede traducirse on line desde el navegador:

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/08916934.2023.2259123


La toxicosis por aluminio



Las múltiples condiciones patológicas asociadas con la toxicidad del aluminio han sido objeto de una reciente revisión cuyo resultado es impactante:

  • Neumonía intersticial descamativa 
  • Proteinosis alveolar pulmonar
  • Granulomas, granulomatosis y fibrosis
  • Miocarditis tóxica
  • Trombosis y accidente cerebrovascular isquémico
  • Enteritis granulomatosa
  • Enfermedad de Crohn
  • Enfermedades inflamatorias del intestino
  • Anemia
  • Enfermedad de Alzheimer
  • Demencia
  • Esclerosis
  • Autismo
  • Miofascitis macrofágica
  • Osteomalacia
  • Oligospermia e infertilidad
  • Enfermedad hepatorrenal
  • Cáncer de mama y quistes
  • Pancreatitis
  • Necrosis pancreática
  • Diabetes mellitus

La revisión proporciona una amplia visión general de la toxicidad del aluminio como base para futuras investigaciones en salud pública, por ejemplo en el campo de la autoinmunidad.

De las distintas formas de presentación del aluminio, una parte de gran interés farmacéutico son los geles de hidróxido de aluminio, que son introducidos en el cuerpo humano formando parte como adyuvantes de varias vacunas cuyos componentes se adsorben a ellos. La bibliografía disponible es principalmente anglosajona, y en ella se nos habla de un uso tradicional, y por tanto (según ellos) seguro...

Los franceses por el contrario no lo tienen tan claro, como muestra su estudio crítico sobre los 3 trabajos más citados sobre su presunta seguridad.

Tomado de: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0168365923000524

Alhidrogel® y AdjuPhos® son adyuvantes a base de aluminio (ABA) que se dan como clínicamente aprobados, pero de hecho no lo están. Ni hay ABA aprobados para inyección intramuscular o subcutánea en humanos, ni existen requisitos para su aprobación, sino que se "aprueban" sólo como parte de preparados de vacunas, digamos que por costumbre.

Un trabajo que estudia su posible relación con los trastornos del espectro autista concluye que hay una falta de datos científicos fundamentales que demuestren que los ABA sean seguros y no induzcan ningún efecto secundario a largo plazo. 

Otro trabajo estudia su posible vínculo con la neuropatología crónica, concluyendo que parecería prudente intentar encontrar una alternativa a los ABA lo antes posible, y eliminar progresivamente su uso.

El tratado de Virología Médica de los argentinos Carballal-Oubiña señala los siguientes inconvenientes en su uso como adyuvante vacunal:

  • Induración/inflamación local
  • Ausencia de biodegradabilidad
  • Efecto "depósito local"

En este sentido, un estudio de 2021 muestra que las micropartículas de hidróxido de aluminio más grandes sólo pueden eliminarse en la piel mediante fagocitosis, y por lo tanto tienden a residir en el lugar de la inyección durante largos períodos de tiempo, formando un efecto de depósito...

Por contra, las nanopartículas de hidróxido de aluminio de menos de ~200 nm pueden captarse en la piel tanto mediante endocitosis como por fagocitosis, y luego eliminarse mediante migración celular. 

Ahora bien, el estudio señala que las nanopartículas más pequeñas también pueden acceder directamente a los vasos linfáticos, debido a su capacidad para entrar en las uniones entre las células endoteliales linfáticas.

Y aquí se detiene el estudio. Pero cabe preguntarse por el destino final de esas nanopartículas, pues por los vasos linfáticos circula la linfa que normalmente contiene agua, proteínas, glóbulos blancos y grasas, pero por la que durante las infecciones circulan también virus y bacterias, los cuales podrían adsorberse a las nanopartículas de gel...

¿Podrían acabar esas nanopartículas transportando virus o bacterias a zonas sensibles como el SNC aprovechando su conocida propiedad de poder atravesar la barrera hematoencefálica (BHE)...?

De ser así, los ABA podrían estar ejerciendo un efecto "Caballo de Troya" en la fortaleza de nuestro sistema inmune, siendo claves en procesos de autoinmunidad que involucran a los virus.



Hipótesis de la higiene y autoinmunidad


Existe evidencia científica que sugiere que la falta de exposición a ciertas infecciones virales durante la infancia puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunitarias en la edad adulta...

La hipótesis de la higiene fue propuesta por primera vez por el epidemiólogo británico David Strachan en 1989 en un artículo publicado en la revista British Medical Journal relativo a la fiebre del heno, la hoy conocida como rinitis alérgica estacional o alergia al polen, y sostiene que el sistema inmunológico necesita ser expuesto a una variedad de microorganismos para desarrollar una respuesta inmune efectiva y adecuada. 

David Strachan

La teoría nunca ha supuesto una promoción de la falta de higiene, por supuesto, y desde entonces se ha ampliado y modificado en función de nuevas investigaciones y descubrimientos en el campo de la inmunología y la microbiología. 

Por ejemplo, el virus Epstein-Barr (EBV) se relaciona hoy con la aparición de varias enfermedades autoinmunes sistémicas como la esclerosis múltiple y el lupus eritematoso sistémico, y con trastornos tiroideos autoinmunes. Según esta teoría, la falta de exposición en la temprana infancia a este virus podría contribuir al desarrollo de una respuesta autoinmunitaria inadecuada en la edad juvenil o adulta.

Esta idea se correlaciona con nuestra observación de que no haber pasado la varicela en la infancia es uno de los factores que parece predisponer a desarrollar psoriasis en la edad adulta. En este caso el virus implicado sería el de la varicela-zóster, también perteneciente a la familia de los herpesvirus, como el EBV.

La inmunidad natural se origina ya en el vientre materno, se desarrolla después con la lactancia materna y resulta evidente que se consolida y perfecciona naturalmente con el contacto infantil y con el medio.  Se trata de una herramienta defensiva sofisticada y potente que recibimos como un don que hay que preservar. 

La sabiduría materna hace años buscaba el contacto de los hijos con aquellos niños que estaban pasando la varicela o las paperas, para que se inmunizaran de pequeños. Y entonces casi no había ni rastro de las enfermedades raras autoinmunes que hoy surgen de forma creciente en la juventud.

Strachan lo vio y lo advirtió: intentar mantener a los niños en una urna es ir contra natura, y puede tener sus consecuencias en la madurez. 


Enfermedades autoinmunes relacionadas con terapias biológicas

 


Texto extraído del libro Enfermedades Autoinmunes Sistémicas:

"Los tratamientos biológicos se utilizan en gran número de enfermedades reumáticas y autoinmunes, pero, aunque han demostrado unos perfiles de seguridad y tolerabilidad aceptables, el número de enfermedades autoinmunes que aparecen después de su uso ha aumentado progresivamente...

La psoriasis es la afectación cutánea inducida más frecuentemente descrita, otro ejemplo de relación paradójica entre los fármacos biológicos y las enfermedades para las cuales están indicados". 

El término de efecto adverso aparentemente paradójico se repite en varios trabajos, y la razón es que una de las indicaciones de estos fármacos es justamente la terapia de la psoriasis. Es decir, se usan para tratar la psoriasis en muchos pacientes, pero la provocan en otros. El mecanismo aún no se ha aclarado.

Así, en un estudio de 2011, de 1294 pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tratados con fármacos biológicos anti-TNF-alfa, 21 desarrollaron psoriasis inducida por fármacos, 14 de los cuales por Infliximab y 7 con Adalimumab.

Si los tratamientos usados para una enfermedad autoinmune pueden provocar la aparición de otra nueva, esta circunstancia podría explicar el hecho observado de que las enfermedades autoinmunes parezcan concentrarse en determinados pacientes.

La consulta de la base de datos VigiAcces nos proporciona el dato de 23.249 notificaciones de sospecha de psoriasis tras tratamiento con Adalimumab, 21.722 tras Etanercept y 2.918 tras Infliximab. 

Unos datos preocupantes que añadir al enigma de las enfermedades autoinmunes.


Diabetes, enterovirus, aluminio y estadística

 

Un estudio finlandés publicado en Diabetologia en 2017 se une a otros anteriores que sugieren que los enterovirus pueden aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 en niños.

Los enterovirus son un grupo de virus comunes que suelen causar enfermedades leves, como el  resfriado común o la enfermedad de manos, pies y boca.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que daña las células productoras de insulina en el páncreas. Como otras, su incidencia aumenta cada año y su causa permanece no aclarada.

Los investigadores de la Universidad de Tampere en Finlandia analizaron muestras de heces de niños con desarrollo de diabetes reciente y de niños no diabéticos, buscando ARN de enterovirus como marcador de infección previa. El resultado fue positivo para el 80% del grupo de nuevos diabéticos, y del 60% para el grupo de control, una diferencia estadísticamente significativa.

Razonablemente, la autora principal Hanna Honkanen dice en Health que los padres no deben preocuparse por la exposición de sus hijos a los enterovirus, ya que parece haber múltiples vías para desarrollar diabetes tipo 1 y se necesitan factores adicionales. Quizá el mayor aporte de este trabajo sea la posible participación de un componente infeccioso en la diabetes.

Por otra parte, un estudio sobre la posible relación entre la diabetes tipo 1 y los adyuvantes de aluminio mostró que los pacientes expuestos a la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) tenían un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 1, aunque la diferencia aquí no resultó estadísticamente significativa.

Por suerte, ni todas las infecciones ni todas las inyecciones de adjuvantes de aluminio conducen a diabetes, al menos por sí solas. Y hace tiempo que se estableció la recomendación de evitar vacunar a una persona que tenga una infección activa.

¿Qué podría suceder si de forma inadvertida se diera la concurrencia de ambos factores?

Al detectar en nuestro entorno la aparición de 2 casos de diabetes mellitus tipo 1 con una aparente relación temporal con la administración de la vacuna del papiloma y con una posible infección concurrente, nos topamos con un muro aparentemente insalvable: no hay estudios previos sobre la posible interferencia entre adyuvantes de aluminio e infecciones como base para el desarrollo de enfermedades autoinmunes como la diabetes con los cuales poder comparar. 

Pero si esta causalidad fuese real, si la concurrencia de una infección y la inyección de un adyuvante a base de aluminio pudieran estar detrás del desarrollo de una diabetes mellitus, ¿lo habrían detectado los estudios anteriores por separado...?

Lamentablemente, la respuesta es negativa. Sólo un nuevo estudio en el que se evaluaran a la vez los dos factores podría encontrar significación estadística. Claro que para plantearlo habría que partir ya de la sospecha de esa doble causalidad, es decir, hay que presuponer el resultado y luego corroborarlo estadísticamente con el estudio.

La estadística es por tanto una herramienta de confirmación, pero no sirve para descubrir algo nuevo si no se tiene ya una base. La historia nos dice que para descubrir hay que observar, relacionar e intuir. La confirmación estadística, de llegar, lo hará posteriormente.


El asma y otras enfermedades autoinmunes

 

Ya mucha gente se ha ido dando cuenta de que los pacientes con asma suelen sufrir también otras patologías asociadas. He aquí unos ejemplos:

  • Este metaanálisis llegó a la conclusión de que los pacientes con asma tenían un mayor riesgo de artritis reumatoide en comparación con las personas sin asma.

  • En este otro trabajo, asma y diabetes también parecen estar correlacionados.
  • Y con respecto al resto de enfermedades autoinmunes, en este trabajo se llegó a la conclusión de que los pacientes asmáticos hospitalizados presentaron una serie de enfermedades autoinmunes y relacionadas posteriores.

Y en un reciente estudio observacional, se encontró una asociación positiva entre la exposición al aluminio relacionada con la vacuna y el asma persistente. 

Seguimos dando vueltas y parece que todo gira en torno a lo mismo.


Aluminio y vacunas veterinarias

 

La toxicidad neurológica del aluminio, componente adyuvante de varias vacunas, está en la base de lo que Shoenfeld definió como el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (síndrome ASIA), ligándolo a enfermedades autoinmunes del tipo de la esclerosis múltiple

¿Podría el ASIA afectar también a los animales...?

La respuesta nos la dio el Dr Lluis Luján desde la Universidad de Zaragoza, al describir en 2013 una forma del síndrome ASIA en ovejas relacionado con la inoculación repetitiva de vacunas que contienen adyuvantes de aluminio, ilustrado con la foto de una oveja afectada. 

El síndrome presenta una fase aguda que afecta a un 0,5% de los animales, aparece de 2 a 6 días después de una inoculación con adyuvante y se caracteriza por un episodio neurológico agudo con baja respuesta a estímulos externos y meningoencefalitis aguda. La mayoría de los animales aparentemente se recuperan después. 

A la fase aguda puede seguir una fase crónica desencadenada por estímulos externos, en su mayoría bajas temperaturas. Comienza con una fase excitatoria, seguida de debilidad, caquexia extrema, tetraplejia y muerte. Las lesiones microscópicas se relacionan en su mayoría con un proceso neurodegenerativo tanto en la columna dorsal como en la ventral de la sustancia gris de la médula espinal. 

El aluminio se detectó en el tejido nervioso de las ovejas del experimento, y el síndrome ASIA ovino imita en muchos aspectos las enfermedades neurológicas humanas ligadas a los adyuvantes de aluminio, por lo que el autor afirma que puede utilizarse como modelo.

Como muestra de vacuna veterinaria, la del virus de la lengua azul Zulvac contiene nada menos que 4 mg de hidróxido de aluminio y 0,2 mg de Tiomersal.


Reacciones neurológicas tras vacuna DTP


 

Los adyuvantes a base de compuestos de aluminio empezaron a usarse con la vacuna de la tosferina (células enteras de Bordetella pertussis ) en torno a 1923, y poco después con las de los toxoides tetánico (Clostridium tetani) y diftérico (Corynebacterium diphteriae).

La tres vacunas se mezclaron en 1949 constituyendo la vacuna DTP, adsorbidas en hidróxido o fosfato de aluminio y conservadas con el mercurial tiomersal.

La controversia sobre sus efectos adversos neurológicos arrancó pronto. En un artículo del BMJ de 1958, J.M. Berg afirmaba que desde que Madsen (1933) llamara la atención por primera vez sobre la posibilidad de graves consecuencias neurológicas después de la inmunización activa contra la tosferina, había informes de secuelas neurológicas por la misma en varias partes del mundo, variando desde convulsiones transitorias con recuperación completa hasta incapacitación grave, retraso mental y muerte...


El documental de 1982 "la ruleta de la vacuna DTP" producido por Lea Thompson en WRC-TV  y ganador del premio Emmy ilustraba la polémica.

Las vacunas contra Bordetella pertussis de células enteras (Pe) contenían endotoxina, y su uso se asoció con efectos secundarios considerables, incluido un aumento de mortalidad. La producción de vacunas acelulares (Pa), menos reactogénicas debido a que contenían mucha menor cantidad de antígenos, hizo que el uso de las vacunas DTPa empezara a imponerse frente a las DTPe a partir de 1996.

Anatoxal DI TE PER 1965

No obstante, los efectos adversos neurológicos postcomercialización enumerados en la ficha actual de Triaxis (vacuna DTPa con fosfato de aluminio) asustan: parestesia, hipoestesia, Síndrome de Guillain-Barré, neuritis braquial, parálisis facial, convulsiones, síncope, mielitis

También, la ficha técnica de Infanrix (vacuna DTPa con hidróxido de aluminio y Polisorbato 80 retirada en 2021) señalaba que "se encontró evidencia de una relación causal entre la recepción del toxoide tetánico y la neuritis braquial y el Síndrome de Guillain-Barré".

En España se empezó a vacunar sistemáticamente con la DTP a los bebés en 1975. En la actualidad, los niños reciben cinco dosis: a los 2, 4 y 11 meses de edad, y a los 6 y 14 años.


Fuente de imágenes: http://www.ub.edu/pharmakoteka/


Proliferación de enfermedades "de origen desconocido"



Psoriasis, Crohn, lupus, autismo, colitis ulcerosa, intolerancias alimentarias, enfermedad celíaca, Guillain-Barré, artritis reumatoide, polimialgia, esclerosis múltiple, espondilitis anquilosante, diabetes, asma, vasculitis, neuropatía periférica, Alzheimer...

Las enfermedades raras y autoinmunes de origen desconocido crecen y crecen, y sus causas de momento permanecen ocultas. ¿Cuándo comenzó este aumento...?

Al investigador biomédico James Lyons-Weiler se le ocurrió una original forma de obtener la tendencia acumulada en el tiempo buscando en Pubmed el término "causas desconocidas" y ajustando con respecto al total de artículos publicados sobre enfermedades cada año, obteniendo la siguiente gráfica:

La tendencia es evidente. Para el autor, algo cambió dramáticamente en 1976, y según él fue la vacunación masiva contra la gripe. El salto observado podría tener esa explicación, pero la pendiente continua podría más bien indicar una causa recurrente, y no puntual. Un componente ambiental o social que ha ido aumentando progresivamente hasta nuestros días. Ecologistas, nutricionistas y antivacunas defienden distintas teorías, y la de estos últimos se centra en el uso creciente de vacunas con adyuvantes a base de sales de aluminio. La revista Cell ilustra este hecho en esta tabla:


Por otra parte, pareciera que según avanza la ciencia médica cada vez supiéramos menos de algunas enfermedades. Así, antes de la introducción de la vacuna de la polio en 1955, enfermedades como el Guillain-Barré o la mielitis transversa se hubieran englobado en el término poliomielitis, y se les hubiera imputado como causa el poliovirus... 

Pero al persistir dichas enfermedades tras la vacunación, se ha profundizado en ellas y, viendo que la vacuna no las previene, se les imputa ahora un origen desconocido, exonerando a los virus. 

Esta nueva perspectiva implicaría que la reducción de la polio con la vacuna no habría sido tan grande como se ha creído, al haber cambiado la terminología. La polio habría bajado, sí, pero en parte porque patologías que se creían poliomielitis habrían sido rebautizadas. Algo así defienden en su libro Suzanne Humphries y Roman Bystrianyk...


Las empresas farmacéuticas investigan constantemente nuevos tratamientos, pero resulta prioritario esclarecer primero las causas de estas enfermedades, para poder evitarlas. Habrá que seguir buscando.


El gatillo de la esclerosis múltiple



España está con Norteamérica, Escandinavia y Centroeuropa a la cabeza mundial en prevalencia de esclerosis múltiple (EM). Se calcula que en España hay 55.000 personas afectadas, en Europa 700.000, y en el mundo más de 2.800.000. Su frecuencia sigue aumentando.

La mielina es un material graso que aísla los nervios actuando como la cobertura de un cable eléctrico. La EM es una enfermedad autoinmune inflamatoria que provoca la desmielinización de los nervios alterando su capacidad para conducir impulsos eléctricos desde y hacia el cerebro.

La edad más frecuente de diagnóstico es entre los 20 y los 40 años, aunque el inicio puede ser anterior, y 2 de cada 3 afectados son mujeres. La EM no es hereditaria, ni contagiosa, ni mortal, pero actualmente no existe un tratamiento curativo para ella, aunque sí fármacos que intentan reducir el número de brotes y disminuir su progresión, así como para el tratamiento de los síntomas.

Según un nuevo trabajo, el riesgo de desarrollar EM en individuos que eran negativos para el virus de Epstein-Barr (VEB) aumentó 32 veces después de la infección por este herpesvirus conocido por ser el causante de la mononucleosis infecciosa. 

Ahora bien, la prevalencia de este virus en la población es de un 95%, así que su infección previa es un factor necesario para desarrollar EM pero no suficiente. Y no parece que hayan tenido en cuenta que hay varios tipos de EM, y que podría haber otros virus implicados, como los herpes simples, que es lo que hemos detectado en nuestro entorno para la EM recurrente-remitente, la forma inicial más común de EM y que más afecta a los jóvenes. Cada brote correspondería a una reactivación del herpes, que volvería a generar la "reacción autoinmune".

En todo caso, el trabajo viene a confirmar lo que cada día resulta más evidente: la correlación que muchos hemos visto entre infecciones víricas y enfermedades autoinmunes. 

En nuestra hipótesis, si el herpesvirus es el "gatillo" de la EM, la bala bien podría ser de aluminio. Y es que como otros trastornos neurológicos y otras enfermedades autoinmunes, la EM se ha relacionado también con la exposición a dicho metal, y a medicamentos que lo contienen como la vacuna antihepatitis B (Neurology), un metal también contenido en las vacunas DI-TE-PE, antimeningocócicas y antipapiloma humano, que se administran mucho a mujeres jóvenes.




Shoenfeld y la autoinmunidad


Yehuda Shoenfeld es experto mundial en enfermedades autoinmunes. Su equipo demostró en 1991 por primera vez el papel patógeno de los anticuerpos antifosfolípidos, y en 2011 presentó el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (ASIA), para describir un conjunto de condiciones resultantes de una respuesta inmune a los adyuvantes. Dichas condiciones aparecen con un tiempo de latencia variable y ocurren como resultado de la interacción entre factores genéticos y ambientales. 

Shoenfeld incluye entre los agentes adyuvantes capaces de inducir reacciones autoinmunitarias a las sales de aluminio utilizadas en muchas vacunas, a la silicona y a las propias infecciones. Ha plasmado sus investigaciones en numerosos artículos y libros...


 

En sus presentaciones hay elocuentes diapositivas, como ésta en la que muestra la baja prevalencia en África, Centro y Suramérica y gran parte de Asia, y la altísima de Norteamérica, de dos importantes enfermedades autoinmunes: la diabetes y la esclerosis múltiple...


O ésta en la que muestra las asociaciones que encuentra más consistentes entre agentes infecciosos y enfermedades autoinmunes...



En el enfoque global de su investigación sobre las enfermedades autoinmunes, Schoenfeld, sin ser un activista antivacunas, pone el punto de mira sobre los efectos secundarios y las posibles complicaciones de algunas de ellas. Como ejemplo, su editorial sobre los fenómenos autoinmunes que pueden ocasionar las vacunas contra el COVID-19 a través de la inducción de células B asociadas con la edad.