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El asma y otras enfermedades autoinmunes

 

Ya mucha gente se ha ido dando cuenta de que los pacientes con asma suelen sufrir también otras patologías asociadas. He aquí unos ejemplos:

  • Este metaanálisis llegó a la conclusión de que los pacientes con asma tenían un mayor riesgo de artritis reumatoide en comparación con las personas sin asma.

  • En este otro trabajo, asma y diabetes también parecen estar correlacionados.
  • Y con respecto al resto de enfermedades autoinmunes, en este trabajo se llegó a la conclusión de que los pacientes asmáticos hospitalizados presentaron una serie de enfermedades autoinmunes y relacionadas posteriores.

Y en un reciente estudio observacional, se encontró una asociación positiva entre la exposición al aluminio relacionada con la vacuna y el asma persistente. 

Seguimos dando vueltas y parece que todo gira en torno a lo mismo.


EPOC, neumonía y Alzheimer

 


Ya un artículo de 2007 del N Eng J Med identificó un incremento del riesgo de neumonía en los pacientes con EPOC tratados con fluticasona inhalada frente a placebo. 

Tras la aparición desde entonces de un amplio número de estudios sobre el tema, la revisión de 2016 de la AEMPS sobre el riesgo de neumonía asociado a la administración de corticoides inhalados para el tratamiento de la EPOC concluyó que:

  • Se confirma el aumento de riesgo de neumonía en los pacientes EPOC que reciben tratamiento con corticoides inhalados.
  • No se confirma que el riesgo de neumonía se incremente al aumentar la dosis del corticoide.
  • No hay evidencia que indique diferencias de riesgo entre los distintos corticoides inhalados.

Queda establecido por tanto que con los corticoides inhalados aumentan las neumonías, pero esto no depende ni del tipo de corticoide ni de su dosis... Entonces, ¿qué está pasando aquí...? 

Según mi visión, los estudios de farmacovigilancia centran una vez más su mirada en los principios activos, y no tienen en cuenta algo que la mayoría de esos medicamentos tienen en común: inhalarse con ayuda de propelentes desde envases de aluminio. Un aluminio que en contacto con soluciones acuosas y a elevada presión podría pasar de aluminio metal a hidróxido de aluminio, y ser introducido junto con el fármaco en los pulmones. Y además diariamente.

Es decir, que todas las barreras que ya vimos que tenía nuestro organismo para defenderse de estos compuestos de aluminio de toxicidad ampliamente contrastada, podrían estar siendo directamente atravesadas no a través de una aguja o un implante dental o prótesis, sino por inhalación.

Aquí ya habíamos tratado la neurotoxicidad del aluminio postulada para el caso del Alzheimer. Pues resulta que se han publicado interesantes trabajos que encuentran un nexo entre la EPOC y el Alzheimer:

Una sombra de duda ante la que cabe preguntarse si los envases de aluminio son los más idóneos para los inhaladores de uso continuado.