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Reacciones inflamatorias autoinmunes por vacunas COVID

 

Si en un reciente trabajo se correlacionaban las vacunas COVID con la aparición de linfomas, acaba de publicarse un trabajo de revisión sobre el posible papel de la distribución por el organismo de las sustancias inoculadas con las vacunas como desencadenante de reacciones inflamatorias autoinmunes.

En él participan reputados críticos con la estrategia anti-COVID oficial, como los doctores Kyriakopoulos, Fukushima, Seneff y McCullough, que aportan bibliografía en apoyo de su postura. Éste es su resumen:

"Una sólida evidencia inmunohistopatológica demuestra que las vacunas genéticas COVID-19 pueden mostrar una amplia distribución dentro del cuerpo, afectando tejidos terminalmente diferenciados y alejados del lugar de la inyección. Estos incluyen el corazón y el cerebro, que pueden sufrir in situ producción de proteína de pico que provoca una fuerte respuesta inflamatoria autoinmunológica. 

Debido al hecho de que cada célula humana que sintetiza antígenos no propios se convierte inevitablemente en el objetivo del sistema inmune, y dado que el cuerpo humano no es un sistema estrictamente compartimentado, se necesitan estudios farmacocinéticos y farmacodinámicos precisos para determinar con precisión qué tejidos pueden resultar dañados. 

Por lo tanto, nuestro artículo pretende llamar la atención de las comunidades científica y reguladora sobre la necesidad crítica de realizar estudios de biodistribución de las vacunas genéticas contra el COVID-19, así como de evaluaciones racionales de daños y beneficios por grupo de edad".

El artículo es de libre acceso en versión completa, y puede traducirse on line desde el navegador:

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/08916934.2023.2259123


Peter McCullough clama por las miocarditis

 

El eminente cardiólogo estadounidense Peter McCullough es sin duda uno de los máximos exponentes del estamento médico crítico con el paradigma covidiano vigente. La wikipedia dice de él que "discrepó de las recomendaciones de salud pública y contribuyó a la desinformación sobre COVID-19". Toda una carta de presentación...

McCullough fue laminado en 2021 del Centro Médico de la Universidad de Baylor donde trabajaba, y su cuenta de twitter fue borrada, recuperándola con el aterrizaje de Elon Musk en la red social. Ha seguido ligado a varias prestigiosas revistas y organizaciones, y no ha parado de participar en trabajos críticos con la vacunación COVID.

En este estudio se hace una revisión sistemática de todos los informes de autopsias publicados hasta el 3 de julio de 2023 que involucran miocarditis relacionada con la vacuna COVID-19, con las siguientes conclusiones: 

"La relación temporal, la consistencia interna y externa observada entre los casos de esta revisión de miocarditis conocida inducida por la vacuna COVID-19, sus mecanismos patobiológicos y el exceso de muerte relacionado, complementados con la confirmación de la autopsia, la adjudicación independiente y la aplicación de los criterios de Bradford Hill al estudio general de la epidemiología de la miocarditis vacunal, sugiere que existe una alta probabilidad de un vínculo causal entre las vacunas COVID-19 y la muerte por sospecha de miocarditis en los casos en que se ha producido una muerte súbita e inesperada en una persona vacunada

Se requiere una investigación urgente con el fin de estratificar y mitigar el riesgo a fin de reducir la incidencia poblacional de miocarditis fatal inducida por la vacuna COVID-19".

Recordemos que las miocarditis ya aparecen descritas en las fichas técnicas de las vacunas COVID-19 de ARNm, pero la corriente oficial parece querer relativizar su riesgo. Peter McCullough sigue en su cruzada para que toda la verdad salga a la luz, caiga quien caiga.


Supresión de la inmunidad innata por vacunas de ARNm

En researchgate encontramos este trabajo que propone el deterioro en la señalización del interferón tipo I como mecanismo explicativo para los efectos adversos observados con las vacunas COVID de ARNm, para las que concluye que su balance beneficio/riesgo resulta negativo.

Frente a nuestro enfoque por el lado de los anticuerpos anti-PEG y la activación del complemento, aquí siguen la línea de los restos de ARN y proteína S. Y es que dada la compleja composición de estos fármacos, los mecanismos implicados pueden ser muy diversos.

Este resumen ya da una idea de todo lo que estos investigadores sospechan que subyace bajo las largas listas de efectos adversos reportados al sistema VAERS: 

ABSTRACT

"Las vacunas de ARNm contra el SARS-CoV-2 salieron al mercado en respuesta a la crisis de salud pública del COVID-19 ampliamente percibida. La utilización de vacunas de ARNm en el contexto de enfermedades infecciosas no tenía precedentes, pero los tiempos desesperados parecían requerir medidas desesperadas. 

Las vacunas de ARNm utilizan ARNm modificados genéticamente que codifican proteínas espigas. Estas alteraciones ocultan el ARNm de las defensas celulares, promueven una vida media biológica más larga para las proteínas y provocan una producción general más alta de proteína espiga. Sin embargo, tanto la evidencia experimental como la observacional revelan una respuesta inmune muy diferente a las vacunas en comparación con la respuesta a la infección por SARS-CoV-2. Mostraremos que las modificaciones genéticas introducidas por la vacuna son probablemente la fuente de estas respuestas diferenciales. 

En este trabajo, presentamos la evidencia de que la vacunación, a diferencia de la infección natural, induce un profundo deterioro en la señalización del interferón tipo I, que tiene diversas consecuencias adversas para la salud del ser humano. Explicamos el mecanismo por el cual las células inmunes liberan a la circulación grandes cantidades de exosomas que contienen proteína espiga junto con microARN críticos que inducen una respuesta de señalización en las células receptoras en sitios distantes. También identificamos posibles alteraciones profundas en el control regulador de la síntesis de proteínas y la vigilancia del cáncer. 

Estas perturbaciones muestran tener un vínculo causal potencialmente directo con la enfermedad neurodegenerativa, miocarditis, trombocitopenia inmune, parálisis de Bell, daño hepático, inmunidad adaptativa deteriorada, aumento de la carcinogénesis y daño al ADN. La evidencia de los informes de eventos adversos en la base de datos VAERS apoya nuestra hipótesis. Creemos que una evaluación integral de riesgo/beneficio de las vacunas de ARNm las excluye como contribuyentes positivos a la salud pública, incluso en el contexto de la pandemia de COVID-19".

Por tanto, según el equipo formado por Stephanie Seneff, Greg Nigh, Anthony Kyriakopoulos y Peter A Mccullough, el precio de sacrificar la inmunidad innata para conseguir la inmunidad adquirida mediante las vacunas de ARNm, no saldría a cuenta. El debate sigue abriéndose.