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Recordando a Campoamor

 

"En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira;

todo es según el color

del cristal con que se mira" 

Estos conocidos versos del poeta español Ramón de Campoamor ilustran la subjetividad de la percepción humana, sugiriendo que la verdad y la falsedad dependen del punto de vista de cada persona, o de las circunstancias desde las cuales se observa un hecho.

Irena Vlatkovic trabaja en BioNTech, y en un artículo de la revista Biomedicines glosaba las enormes posibilidades de la terapia de ARNm para desarrollar terapias de reemplazo, una vez abierta la veda para su uso con las vacunas COVID...


Al hablar de su investigación sobre la inmunogenicidad intrínseca de las nanopartículas lipídicas que contienen ARNm, Irena la consideraba beneficiosa para el desarrollo de vacunas ya que, según ella, esta propiedad intrínseca ayudaría a activar el sistema inmunológico.

Vlatkovic también reconocía que las nanopartículas lipídicas pegiladas pueden presentar toxicidad por las posibles reacciones inmunitarias debido a la formulación con polietilenglicol (PEG)...

Y fijaba la mirada en algo que nosotros ya habíamos identificado:

"Cuando se utiliza un lípido de PEG se pueden formar anticuerpos anti-PEG que conducen a la activación del complemento y, posteriormente, a la fagocitosis mediada por el complemento, lo que da lugar a un fenómeno de aclaramiento sanguíneo acelerado (ABC) o, en casos raros, puede producirse la liberación de múltiples mediadores secundarios, lo que conduce a una pseudoalergia relacionada con el complemento (CARPA)".

Reconocía que:

"Los anticuerpos anti-PEG obstaculizan la eficacia del ARN en nanopartículas lipídicas, especialmente tras dosis repetidas (como se requiere en aplicaciones que no son de inmunoterapia) y pueden conducir a mayores riesgos de seguridad".

Pero a pesar de la toxicidad potencial, justificaba su uso:

"Estos medicamentos están en uso ya que los beneficios de su aplicación superan significativamente los posibles problemas de seguridad".

Esto podría tener un pase si algún día sirven para tratar enfermedades como los déficits metabólicos, donde el riesgo podría considerarse justificado, pero... ¡¿en vacunas...?!

Irena Vlatkovic, desde la parte investigadora y comercializadora de la tecnología del ARNm, no veía problema en algo que a nosotros nos aterra: que se incite a personas sanas a que se inyecten un producto genético para prevenir una posible enfermedad, y que el propio producto les genere otra patología diferente. Lo que ella ve de color rosa, a nosotros nos parece negro...

Y con ese "nosotros" me refiero a quienes defendemos que el "Primum non nocere", junto con el respeto a la autonomía del paciente y el consentimiento informado, son los principios éticos que deben regir la atención médica.

(NOTA: Los principios éticos no salen en el CV.)


Distribución sanguínea de las vacunas de ARNm (II)

 

Continuamos analizando el estudio australiano publicado en septiembre en la revista de nanociencia y nanotecnología ACS Nano, que sigue la evolución en la sangre de las nanopartículas lipídicas de la vacuna de ARNm de Moderna:

Al leerlo debemos tener en cuenta que el PEG está en la superficie de la nanopartícula lipídica, y el ARNm todavía está dentro, así que lo analizado ocurre antes de que la vacuna "actúe" mediante la transfección de ARNm a células para que generen proteína espiga, y que ésta a su vez genere la producción de anticuerpos antiespiga, que es el objetivo de la vacuna. 

El artículo revela que las cantidades máximas de nanopartículas lipídicas detectadas en la sangre tienen correlación positiva con la posterior expansión de anticuerpos anti-PEG, al estimular el PEG a los linfocitos B para producirlos. Esto es un funcionamiento normal del sistema inmune.

Pero el estudio también revela que la tasa de descomposición de las nanopartículas lipídicas de ARNm no se ve influenciada por los niveles de anticuerpos IgG anti-PEG. Esto indica que los anticuerpos IgG anti-PEG no son opsonizantes: no hacen que los monocitos las fagociten y degraden, algo que sí se ha observado en la eliminación de fármacos pegilados como el Caelyx.

Esto es una importante novedad, ya que las nanopartículas de la vacuna inyectadas estimulan a los linfocitos B a producir anticuerpos IgG anti-PEG, que se unen a ellas pero no las eliminan, y siguen circulando por la sangre.

Este trabajo coincide en el tiempo con nuestra última publicación en zenodo, en la que proponemos la existencia de un síndrome anti-PEG que cursa con activación del complemento y que conduce a inmunotrombosis, un mecanismo patológico observado en un número creciente de casos, y que estaría ligado como efecto adverso a excipientes con PEG y polisorbatos usados también de forma creciente en las terapias biotecnológicas. 

Y lo que describe el estudio australiano está en línea con esta propuesta. Los anticuerpos IgG anti-PEG no son opsonizantes, pero sí que pueden activar el sistema del complemento, que es un conjunto de proteínas plasmáticas que trabajan en conjunto para ayudar a eliminar patógenos, y que pueden tener efectos proinflamatorios y trombóticos en distintos órganos.

Desde una perspectiva inmunológica, el artículo confirma ese papel inusual, e incluso "anómalo", de los anticuerpos anti-PEG en el contexto de una respuesta inmunitaria convencional, porque:

  • El PEG de las nanopartículas no es un patógeno, pero desencadena la producción de anticuerpos.
  • Estos anticuerpos no favorecen la eliminación del antígeno (el PEG de las nanopartículas) por los monocitos a través de mecanismos estándar como la opsonización por IgG.
  • La presencia de estos anticuerpos puede tener efectos negativos en algunas personas, lo que contrasta con la idea de que los anticuerpos siempre protegen al organismo.

Todo esto podría ser el resultado de la introducción en el organismo de unas sustancias artificiales como el PEG y sus derivados, relacionados químicamente con materiales biológicos presentes en microorganismos, pero para las que el sistema inmune no tiene una respuesta adecuada.

La publicación es una muestra de la inquietud reinante sobre la seguridad en el uso farmacéutico de la nanotecnología, y un estímulo para seguir investigando en este campo.


Aceite de ricino polioxietilenado


El aceite de ricino se obtiene de las semillas de la planta Ricinus communis...

Haciendo reaccionar cada parte (mol) de aceite de ricino con 35 partes de óxido de etileno se obtiene el aceite de ricino polioxietilenado, conocido como Cremophor y hoy rebautizado como Kolliphor. En él, los grupos hidroxilo del triglicérido de aceite de ricino se han etoxilado con el óxido de etileno para formar éteres de polietilenglicol (PEG). 

El proceso es el mismo que con los utilizadísimos polisorbatos, que se forman a partir de sorbitán, un derivado del sorbitol, y de ácidos grasos en los que el óxido de etileno introduce varias cadenas de PEG:


El componente PEG es parte integral de la estructura química del Cremophor y de los polisorbatos, y es el que les confiere sus propiedades emulsionantes y solubilizantes. Por contener cadenas de PEG, ambas sustancias también generan como respuesta inmune los mismos anticuerpos anti-PEG, que pueden reaccionar con los excipientes en una siguiente administración.

El Cremophor es el excipiente del que un día fue un fármaco revolucionario en el tratamiento del cáncer: el Paclitaxel (Taxol), que a su vez se extraía de la corteza del árbol Taxus brevifolia, el tejo del Pacífico. En su momento fue el fármaco oncológico más caro. Hoy se obtiene por síntesis química, hay genéricos y es barato...

Uno de los problemas del Taxol eran y son sus reacciones adversas, en gran parte debidas al Cremophor. Los síntomas incluyen opresión en el pecho, falta de aire y otros propios de reacciones anafilácticas graves. El Cremophor también puede causar daño endotelial en los vasos sanguíneos, lo que puede desencadenar eventos trombóticos y vasculitis...

Son reacciones que hoy nos resultan familiares, ahora que tras la masiva vacunación COVID los anticuerpos anti-PEG están presentes en casi toda la humanidad. 

Da vértigo.

La "tormenta de citoquinas" amaina

 

El equipo de investigación del italiano Meroni desmonta en un artículo uno de los mantras del COVID-19: la en otro tiempo famosa "tormenta de citoquinas" no es la causa principal de la gravedad, sino una consecuencia del verdadero factor crucial: la activación del complemento. 

El sistema del complemento es una parte fundamental del sistema inmunitario innato del cuerpo humano. Se activa en respuesta a diversos patógenos, incluidos varios virus, pero también es el mecanismo subyacente en muchas reacciones adversas infusionales que ocurren en hospitales de día con la administración de fármacos biotecnológicos que contienen polisorbato 80. Esta coincidencia sugiere que nuestro sistema inmune reacciona ante este emulsionante sintético como si fuera un virus, produciendo anticuerpos para defenderse en un contacto posterior: los anticuerpos anti-PEG.

Volviendo al artículo, en él se explica de forma clara y concisa el proceso de la enfermedad covidiana, algo que debemos al trabajo pionero de otros investigadores transalpinos:

"La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) muestra una presentación bimodal con la primera fase caracterizada por síntomas similares a los de la gripe y la segunda asociada con neumonía y daño multiorgánico..."

Aquí hablamos en su día de una fase infecciosa y otra fase inmunitaria. Siguen ellos:

"El resultado clínico final es heterogéneo. Si bien la mayoría de los pacientes presentan una enfermedad leve o moderada de las vías respiratorias superiores que no requiere hospitalización, algunos desarrollan una enfermedad grave y un síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) potencialmente mortal. 

Estas complicaciones se deben en gran medida a la desregulación inmune con una respuesta hiperinflamatoria y protrombótica (inmunotrombosis) desencadenada por el virus SARS-CoV-2 y sostenida por diferentes mecanismos patogénicos".

Es decir, el coronavirus es el desencadenante, que no es lo mismo que el causante exclusivo, como se nos vendió al principio. Es un hecho que el COVID grave afectó sobre todo a personas mayores, la mayoría de las cuales había recicibido una vacuna de la gripe con polisorbato unos meses antes. Según nuestra comprensión de la química, es posible que en una parte de ellos los altos niveles de anticuerpos anti-PEG preparados como munición contra los polisorbatos reaccionaran con los coronavirus, que contienen en su superficie estructuras químicas similares, y se generara una reacción inmune cruzada de tipo pseudoalergia con activación del complemento (CARPA):

Es decir, algo similar a una reacción infusional, sólo que esta vez no acontecía en el hospital de día, con todos los medios a mano, sino en la casa del abuelo o en la residencia. 

El tratamiento del COVID-19 grave ha ido también evolucionando, abandonándose progresivamente los caros tratamientos antivirales en favor del fármaco que ha demostrado mayor eficacia, y que en su día sonaba casi a chiste: la Dexametasona, un clásico y barato corticoide antiinflamatorio y antialérgico.

Los corticoides son también los fármacos que usamos cuando surge una reacción adversa infusional en el hospital de día. Más coincidencias.


PEG y pseudoalergia

 

Un artículo sobre la inmunogenicidad del PEG afirma: "Cada vez hay más pruebas de que el PEG podría ser más inmunogénico de lo que se pensaba anteriormente. Esto está respaldado por la creciente existencia de anticuerpos anti-PEG en seres humanos sanos que están cada vez más expuestos a los aditivos de PEG".

Una de las respuesta inmunes al PEG es la hipersensibilidad o reacción a la infusión conocida como pseudoalergia relacionada con la activación del complemento (CARPA). El artículo explica el fenómeno con un resumen gráfico muy explicativo:


Cambiando el liposoma pegilado por un virus con glicoproteínas manosiladas, tendriamos una reacción cruzada entre antígenos no biológicos (los PEG y polisorbatos) y otros biológicos (las glicoproteínas manosiladas víricas), con resultado análogo: la activación del complemento. Una interferencia inmunológica. 


CDC: Consideraciones sobre miocarditis y pericarditis

 


La actualización del 10 de octubre de las consideraciones clínicas sobre miocarditis y pericarditis después de recibir la vacuna COVID-19 entre adolescentes y adultos jóvenes de los CDC señala:

"Se han observado casos raros de miocarditis y pericarditis después de la vacunación contra el COVID-19 en los Estados Unidos, y la evidencia de múltiples sistemas de monitoreo de seguridad de las vacunas en los Estados Unidos y en todo el mundo respalda una asociación causal entre las vacunas de ARNm contra el COVID-19 (es decir, Moderna o Pfizer -BioNTech) y miocarditis y pericarditis.

La miocarditis es la inflamación del músculo cardíaco y la pericarditis es la inflamación del revestimiento exterior del corazón; La miopericarditis es cuando tanto la miocarditis como la pericarditis ocurren al mismo tiempo. En estas condiciones, la inflamación ocurre en respuesta a una infección o algún otro desencadenante. Los CDC han publicado definiciones de casos de miocarditis y pericarditis .

Aunque los casos de miocarditis y pericarditis son raros, cuando se han producido, se han observado con mayor frecuencia en varones adolescentes y adultos jóvenes dentro de los 7 días posteriores a recibir la segunda dosis de una vacuna de ARNm contra la COVID-19; sin embargo, también se han observado casos en mujeres, en otros grupos de edad y después de otras dosis.

La gravedad de los casos de miocarditis y pericarditis puede variar; la mayoría de los pacientes con miocarditis después de la vacuna de ARNm contra la COVID-19 han experimentado una resolución de los síntomas al alta hospitalaria. Los CDC han publicado estudios  con información clínica sobre miocarditis y pericarditis después de la vacunación contra el COVID-19.

Los datos de los ensayos clínicos de la vacuna Novavax COVID-19 y el seguimiento de la seguridad de la vacuna posterior a la autorización fuera de los Estados Unidos sugieren un mayor riesgo de miocarditis y pericarditis después de la vacuna Novavax".

Este efecto adverso común sugiere la existencia de un factor de riesgo común tanto en las vacunas que inyectan ARNm microencapsulado (Moderna y Pfizer-BioNTech) como en la que inyecta proteína Spike (Novavax), como ya planteamos aquí.

Dado que las primeras contienen PEG y la segunda polisorbato 80, y que existe reactividad cruzada entre ambos debido a los restos =CH2-CH2 y =CH2-CH2OH que comparten, nuestra teoría es que la base de las miocarditis puede ser la misma que las de las reacciones pseudoalérgicas (CARPA) observadas tras la inoculación.

Según ésto, la reacción tanto de los PEGs como del polisorbato con los anticuerpos anti-PEG generados en inyecciones previas, daría lugar a la formación de complejos inmunes que activarían el complemento. Y esa activación a nivel sanguíneo podría afectar a cualquier órgano irrigado.

Miocarditis, ictus e infartos serían su consecuencia.


Pseudoalergia por fármacos biotecnológicos


El artículo Anafilaxia causada por vacunas de la revista Alergia México señala que las vacunas pueden presentar efectos adversos mediados por mecanismos de hipersensibilidad, pero a diferencia de lo que sucede con la mayoría del resto de medicamentos, aquí el principio activo rara vez es el responsable; es más frecuente que las reacciones indeseadas a las vacunas se deban a los excipientes. 


La anafilaxia por excipientes de fármacos empieza a ser un asunto de preocupación. En una reciente publicación se señala que los informes de anafilaxia al polisorbato 80 (E 433) aparecen repetidamente en la literatura, también descritos como reacciones de reacción cruzada con polietilenglicol (PEG).

Sin embargo, la mayoría de las reacciones anafilácticas a ambos escapan al concepto conocido de alergia, pues no están mediadas por IgE, sino que la activación del complemento mediada por anticuerpos anti-PEG sería la que está detrás de ellas. Estamos por tanto ante una pseudoalergia relacionada con la activación del complemento (CARPA).

Jano Szebeni explica bien el CARPA en el siguiente artículo: "Pseudoalergia relacionada con la activación del complemento: una reacción de estrés en la sangre provocada por nanomedicinas y productos biológicos".

En la revista Vaccines se estudian en Singapur tres pacientes que desarrollaron reacciones anafilácticas después de recibir la vacuna Pifzer BNT162b2. En todos los sujetos se detectaron anticuerpos IgM e IgG, pero no anticuerpos IgE contra la vacuna Pfizer BNT162b2.

  • "Observamos que el curso clínico de estos tres pacientes es de naturaleza prolongada, carece de hipotensión como característica, tiene tendencia a la recurrencia de los síntomas y requiere al menos 4 a 7 días de dosis moderadas a altas de corticosteroides". 
  • Todos los pacientes tenían niveles elevados de C3a que disminuyeron con el tiempo, mientras que los niveles de triptasa se mantuvieron normales, lo que respalda las reacciones pseudoalérgicas como mecanismos potenciales a través de una pseudoalergia relacionada con la activación del complemento (CARPA). 

  • "La presencia de IgG alta contra PEG y la vacuna Pfizer BNT162b2 en el Paciente 2 y de IgG/IgM alta contra PEG y la vacuna Pfizer BNT162b2 en el Paciente 3, y la falta de anticuerpos IgE sugieren que las reacciones podrían ser inducidas por anti-anticuerpos PEG preexistentes".
  • "La reacción del paciente 1 podría ser inducida directamente por la nanopartícula lipídica de la vacuna que activa el sistema del complemento, ya que tanto los anticuerpos contra PEG como la vacuna Pfizer BNT162b2 son bajos".

Conclusión: "En conjunto, proponemos que estos casos de anafilaxia descritos estén impulsados ​​por una pseudoalergia relacionada con la activación del complemento (CARPA), en lugar de los mecanismos clásicos mediados por IgE".



Vacunas COVID-19 y anticuerpos anti-PEG: nuevos datos

 

"Formulaciones de nanopartículas lipídicas pegiladas: perspectiva de seguridad y eficiencia inmunológicas", es el título del completo artículo de revisión publicado en ACS por la biofísica búlgara Rumiana Tenchov, de la Sociedad Americana de Química.


Si ya varios trabajos afirmaban que un significativo porcentaje de la población tenía anticuerpos anti-PEG, ahora en España tras la vacunación COVID ese dato superará el 90%. Las consecuencias las vamos a ir viendo con el tiempo. Mientrastanto, al trabajo ya mencionado aquí se suman otros cuyas notas destacadas son las siguientes:

En To PEGylate or not to PEGylate: immunological properties of nanomedicine’s most popular component, poly(ethylene) glycol and its alternatives, se corroboran nuestras tesis sobre la génesis de los anticuerpos anti-PEG:

  • "Muchos antígenos no proteicos (lípidos, ácidos nucleicos, polisacáridos y otros polímeros tanto naturales como sintéticos) estimulan la respuesta de anticuerpos en ausencia de ayudantes T, de ahí el nombre de estos antígenos: independientes del timo. Los antígenos de tipo 2 no se presentan a las células T en el contexto del MHC. La propiedad típica de estos antígenos es la multivalencia caracterizada por la presencia de estructuras repetitivas que entrecruzan las inmunoglobulinas de superficie en las células B que conducen a la activación de las células B. Los subconjuntos de células B que responden a los antígenos de tipo 2 también son diferentes e incluyen células B de la zona marginal y células B1 que, después de la activación, se diferencian en células plasmáticas de vida corta que producen IgM. La ubicación típica de esta respuesta es el bazo (si el antígeno se administra sistémicamente a través de la sangre), mucosas y cavidad peritoneal (si el antígeno se administra localmente), donde los macrófagos producen citoquinas de apoyo que conducen, aunque de manera menos eficiente, al cambio de isotipo hacia anticuerpos no IgM (IgG e IgA). El cambio de isotipo a los antígenos de tipo 2 puede estar dirigido además por sustancias que activan los receptores tipo Toll (TLR) que desencadenan respuestas de citoquinas de apoyo tanto en los macrófagos como en los linfocitos B. Los anticuerpos naturales o los llamados preexistentes, que se detectan en la sangre de las personas sin una exposición aparente a los patógenos, suelen ser de baja afinidad y están dirigidos contra los fosfolípidos y los carbohidratos. La literatura disponible discutida en la sección anterior sugiere que el PEG libre se comporta como un antígeno tipo 2".
En Understanding the Role and Impact of Poly (Ethylene Glycol) (PEG) on Nanoparticle Formulation: Implications for COVID-19 Vaccines, dado que las vacunas de ARNm se administran mediante inyecciones intramusculares (IM), se plantea la cuestión de si las vacunas o sus componentes llegan a la sangre y, en caso contrario, si existe alguna probabilidad de que se inicie una reacción adversa mediada por el complemento en los músculos esqueléticos:
  • "En primer lugar, muchas vacunas se administran por vía IM y desencadenan respuestas inmunitarias principalmente en los ganglios linfáticos de drenaje (Irvine et al., 2020). Sin embargo, es posible la inyección IV inadvertida de una vacuna, y esto ha sido documentado en la literatura (Thomas et al., 2016). Curiosamente, un estudio reciente en animales ha demostrado que la inyección iv pero no IM de la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech puede inducir miopericarditis aguda (Li et al., 2021b). Además, una publicación preimpresa proporcionó evidencia de que la inyección IV de una vacuna adenoviral podría conducir a la formación de agregados de plaquetas y adenovirus que conduzcan a la eliminación de plaquetas y trombocitopenia (Nicolai et al., 2021). Además, a través de la infiltración de los ganglios linfáticos axilares, las vacunas de ARNm podrían llegar a la vena cava a través del conducto torácico (Dezsi et al., 2022). En conjunto, la administración IV accidental de una vacuna destinada a la administración IM podría desencadenar eventos adversos. La activación del complemento en circulación es por tanto plausible, aunque queda por demostrar en pacientes vacunados que presenten efectos adversos".
  • "En cuanto al músculo esquelético, es el tejido más abundante en el cuerpo humano y se ha demostrado la biosíntesis del complemento en las células del músculo esquelético (Syriga y Mavroidis, 2013). Además, los estudios han demostrado que el complemento desempeña un papel en la regeneración del músculo esquelético (Zhang et al., 2017). Actualmente es una cuestión de conjeturas, pero sigue siendo posible que las vacunas de ARNm puedan activar la cascada del complemento in situ después de la administración IM y/o desencadenar la activación del complemento en la sangre".

El artículo concluye que "aunque aún se desconoce el mecanismo de estas raras reacciones adversas, se cree que las proteínas del complemento y la presencia de anticuerpos anti-PEG desempeñan un papel importante. Estas biomoléculas están interconectadas en lo que se ha identificado como el círculo vicioso inmunoestimulador (Szebeni, 2016), que produce reacciones inmunológicas adversas, incluida CARPA".

Recordemos en este punto, que tanto las IgM como las IgG tienen capacidad de unirse al complemento, a diferencia de la IgA de las mucosas.

También se ha publicado más cosas sobre el CARPA y las nanopartículas pegiladas en: https://www.cas.org/es-es/resources/cas-insights/emerging-science/ultimate-guide-pegylated-lipid-nanoparticles

El volumen de información sobre los anticuerpos anti-PEG empieza a ser ya enorme. De todo lo anterior extraigo que los anticuerpos anti-PEG podrían formar complejos uniéndose a distintos ligandos: proteína S suelta, células que la expresan en su superficie, virus con glicoproteínas de manosa... De ahí que reacciones como las miocarditis puedan ser desencadenadas tanto por las infecciones como por las vacunas.


Anticuerpos anti-PEG potenciados por vacunas ARN


Con esta preciosa infografía ilustra el número del 27 de junio de 2022 de la revista AcsNANO el hecho de que los niveles elevados de anticuerpos anti-PEG inducidos por las vacunas de ARN se correlacionaron con una mayor reactogenicidad sistémica después de dos dosis de vacunación.

Esta es la base sobre la que se sustenta toda nuestra teoría para intentar explicar tanto los efectos de la vacunación antigripal adyuvada conteniendo polisorbato sobre la 1ª ola del COVID como los efectos adversos de las vacunas COVID, y que publicamos en zenodo en febrero de 2021.

Se confirma que, como defendíamos nosotros, los anticuerpos anti-PEG son generados por los PEGs tanto en la forma IgM inicial como la posterior IgG, como ilustra la imagen.

Se confirma el incremento de reactogenicidad en sangre tras una 2ª dosis de vacuna.

Queda ahora por confirmar que ese incremento de reactogenicidad debido al incremento de la presencia de anticuerpos anti-PEG en sangre sea responsable tanto de las tormentas de citoquinas de la 1ª ola del COVID como de los episodios trombóticos post-vacunación.

Afortunadamente los equipos con medios pueden seguir investigando en este área, y quizá confirmar lo que nosotros tan sólo pudimos deducir teóricamente.


Los anticuerpos anti-PEG en la revista ACS Nano

 

Más de medio año después de la difusión de la base de nuestra teoría de la interferencia inmunológica: los anticuerpos anti-polietilenglicol (anti-PEG), la revista ACS Nano publica un completísimo artículo sobre la inmunogenicidad del PEG, tratando en profundidad los anticuerpos anti-PEG y sus implicaciones...

Como nosotros, hablan de la preexistencia de  anticuerpos anti-PEG en parte de la población, y de su formación por la administración de polietilenglicoles y su interferencia con detergentes como los polisorbatos, y vienen a ratificar la base teórica de nuestro trabajo, con profusión de detalles e imágenes que resultan útiles para ilustrar los conceptos.

Los autores hacen hincapié en que los anticuerpos anti-PEG generados por las vacunas anti-COVID de ARN, tan masivamente administradas, podrían ser causantes de futuras reacciones inmunitarias, algo también advertido aquí para las miocarditis y trombosis

Un vídeo en inglés se hace eco del trabajo y lo explica...



Ni el artículo ni el vídeo relacionan las estructuras de los PEG con los polisorbatos de las vacunas antigripales adyuvadas ni con los polisacáridos con manosa presentes en las glicoproteínas de la superficie externa de los coronavirus, pero algo se mueve.


Fuente: cienciaysaludnatural


Síndrome de Guillain-Barré asociado a CMV y vacunas



Varios trabajos como los de Brasil y Minessota relacionan el Síndrome de Guillain-Barré con una infección por el citomegalovirus (CMV), virus generalmente leve de la familia Herpesviridae como el herpes labial o el zóster, que una vez que infecta permanece de forma latente en el organismo durante toda la vida, pero que puede reactivarse.

El Síndrome de Guillain-Barré ha sido asociado también a las recientes vacunas contra el COVID-19 con vector de adenovirus: JanssenAstraZeneca, como se expone en este trabajo, así como hace tiempo que se incluye en los efectos adversos de las vacunas antigripales.

Y entre los efectos adversos detectados para las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) Gardasil y Gardasil 9, en post-comercialización, se encuentran:

Trastornos del sistema nervioso (frecuencia no conocida): Encefalomielitis aguda diseminada, síndrome de Guillain-Barré, síncope acompañado algunas veces de movimientos tónico-clónicos...
    ¿Cómo es posible que unos productos tan diferentes tengan unos efectos adversos tan semejantes...?

    Quizá hay que mirar hacia otro lado: los excipientes:
    • Las vacunas contra el COVID-19 con vector de adenovirus de Janssen y AstraZeneca contienen Polisorbato 80.
    • De las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) comercializadas en España, tanto Gardasil como Gardasil 9 contienen Aluminio y Polisorbato 80, mientras que Cervarix también contiene Aluminio, pero sin Polisorbato 80.
    • Las vacunas adyuvadas de la gripe contienen Polisorbato 80.
    Se abre pues una posible vía de investigación sobre la relación entre polisorbatos y citomegalovirus, y los anticuerpos anti-PEG generados por los polisorbatos podrían estar involucrados, al interferir en la reacción inmune contra virus que contienen en su superficie glicoproteínas con polisacáridos de manosa.

    COVID-19: anticuerpos bajo sospecha

     

    Ya hay varios trabajos centrándose en los anticuerpos como clave tanto del COVID como de los efectos adversos de las vacunas COVID: anticuerpos antiidiotipoanticuerpos antifosfolípidos.

    Nuestra investigación arrancó en mayo de 2020, y desde el principio apuntó a los anticuerpos como explicación del COVID: en concreto a unos anticuerpos que algún componente de la vacuna antigripal adyuvada generaba y que luego causaban una interferencia inmunológica con la llegada de los coronavirus.

    Nuestro estudio se ha centrado en los excipientes polietoxilados inyectados, como los polisorbatos y polietilenglicoles, y nos ha llevado a la conclusión de que los anticuerpos anti-PEG que éstos generan son responsables de una interferencia inmunológica con los coronavirus y otros virus que contienen en su superficie glicoproteínas con polisacáridos de manosa.

    Nuestra teoría se basa en que esos polisacáridos de manosa víricos, al ser azúcares y no péptidos, no pueden ser presentados por las células del sistema inmune presentadoras de antígenos, y por ello nuestro organismo no genera frente a esa parte de los virus anticuerpos neutralizantes.

    Por contra, los anticuerpos anti-PEG, cuya existencia se conoce desde hace años, sí que se pueden unir a los polisacáridos de manosa víricos de una manera poco específica y no neutralizante, generando la interferencia que puede posibilitar a los virus penetrar en las células por un mecanismo Caballo de Troya.

    Es decir, los anticuerpos anti-PEG suponen una brecha de seguridad que es aprovechada por los virus.

    Nuestros trabajos pueden leerse en la plataforma de libre acceso zenodo.


    Tasas de coinfección entre el SARS-CoV-2 y otros patógenos respiratorios en 2020

    Este estudio publicado en JAMA describe la prevalencia de la coinfección del SARS-CoV-2 con otros patógenos respiratorios en una muestra de 1217 pacientes sintomáticos sometidos a pruebas de PCR en marzo de 2020 en el norte de California:

    •   92 dieron PCR positivas sólo para SARS-CoV-2.
    • 294 dieron PCR positivas sólo para otros patógenos respiratorios distintos al SARS-CoV-2.
    •   24 dieron PCR positivas tanto para SARS-CoV-2 como para otros patógenos adicionales.

    Es decir, el 20,7% de los pacientes que dieron PCR positiva al SARS-CoV-2 la dieron también positiva para otros patógenos respiratorios como rinovirus/enterovirus, virus respiratorio sincitial respiratorio (VRS) y otros coronavirus no SARS-CoV-2, lo que indica unas tasas de coinfección más altas que las esperadas.

    Recordemos que según nuestra teoría de la interferencia inmunológica mediada por anticuerpos anti-PEG generados por excipientes polietoxilados inyectados como los polisorbatos y polietilenglicoles, el COVID-19 puede ser desencadenado por cualquier virus que contenga en su superficie glicoproteínas con polisacáridos de manosa, no sólo los coronavirus.


    Miocarditis secundaria a vacunas COVID y polietilenglicol (PEG)

     


    La Farmacovigilancia de las vacunas anti COVID-19 ha encontrado la miocarditis como un posible efecto adverso, el cual se ha incluído en las fichas técnicas de Comirnaty (1) y Spikevax (2) con la siguiente advertencia: 

    "Se han observado casos muy raros de miocarditis y pericarditis tras la vacunación con Comirnaty/Spikevax. Estos casos se produjeron principalmente en los 14 días siguientes a la vacunación, con mayor frecuencia tras la segunda dosis de la vacunación, y con mayor frecuencia en hombres más jóvenes".

    En línea con anteriores trabajos, planteamos la posible implicación del excipiente polietilenglicol (PEG), a través de reacciones de hipersensibilidad mediadas por anticuerpos anti-PEG con activación del complemento.

    Enlace: zenodo



    ¿Anticuerpos erróneos...? ¡Anticuerpos anti-PEG!

     


    Salgo del letargo veraniego al oír hablar de un estudio en el que se habla de que la preexistencia de anticuerpos erróneos en ciertos individuos los hacen más susceptibles al COVID-19 grave...

    Salto de mi asiento y grito: ¡los anticuerpos anti-PEG! (anticuerpos anti-polietilenglicol).

    Porque la pregunta que se han hecho esos investigadores: "¿por qué unos individuos desarrollan un COVID-19 grave y otros no?" es la que hace más de un año nos llevó a la investigación que se plasmó en el "informe Barbastro", que encontró como factor diferencial la vacunación antigripal en mayores de 65 años, y puso el punto de mira en el Polisorbato 80.

    Y la continuación de nuestra investigación nos llevó a los anticuerpos anti-PEG y a que, como hemos tratado aquí, son compartidos por los polisorbatos y los polietilenglicoles (presentes en vacunas antigripales, "vacunas COVID" y otros fármacos inyectables), y a que podrían provocar una interferencia inmunológica con varios virus que poseen estructuras repetitivas en su superficie, como los coronavirus, el virus de la gripe y el Ebola.

    Este trabajo está publicado con libre acceso en la plataforma europea zenodo, así como el resto de nuestros trabajos y otros miles de artículos independientes procedentes de todo el mundo.

    Nuestra teoría de la interferencia inmunológica está, por tanto, más viva que nunca.

    ¡Buen verano!


    Anticuerpos anti-PEG (actualizado)

     

    Anticuerpos anti-PEG

    Vacunas antigripales y otros inyectables con polietilenglicol y polisorbatos dejan una huella inmunológica en el organismo: los anticuerpos anti-PEG.

    Ante la llegada de algún virus con manosa en su superficie, como los coronavirus, estos anticuerpos pueden resultar totalmente perjudiciales, pues pueden hacer que se provoque una reacción anafilactoide tipo COVID-19...

    Actualización de la teoría aquí: zenodo: anticuerpos anti-PEG


    Nexo COVID-vacunas-trombosis

     


    La coagulación sobrevuela el COVID-19, las "vacunas", las trombosis... 

    ¿Hay un nexo de unión en todo ello...? Algunos pensamos que sí: 

    • Las vacunas antigripales llevaban polisorbato
    • Las "vacunas ARN" llevan PEG
    • La "vacuna de adenovirus" lleva polisorbato

    En todas las personas que reciben esos medicamentos se generan anticuerpos anti-PEG que pueden interferir en nuestra sangre con coronavirus y adenovirus, porque los medicamentos, los virus, la vida... son pura química.


     Artículo completo en zenodo: Nexo COVID-vacunas-trombosis


    Anticuerpos anti-PEG: el "caballo de Troya" que explica el COVID-19


    Anticuerpos anti-PEG
     

    Como puede verse en la imagen, los polisorbatos y los polietilenglicoles (PEG) tienen una parte de su estructura química común.

    En nuestro primer informe, el seguimiento de los pacientes fallecidos por COVID-19 nos llevó a sospechar de los polisorbatos de la vacuna antigripal.

    Esa línea de investigación nos ha llevado a constatar que los polisorbatos y los PEG dejan en nuestro cuerpo la misma huella inmunológica: los anticuerpos anti-polietilenglicol (anti-PEG).

    Y que muchos virus, y entre ellos los coronavirus, contienen estructuras repetitivas del mismo tipo que las de esas sustancias, los llamados antígenos polivalentes. 

    ¿Puede esa semejanza provocar una interferencia inmunológica? Pensamos que sí: los anticuerpos anti-PEG podrían actuar como "caballos de Troya" que introducen a los coronavirus en las células de los capilares pulmonares.

    Además, los PEG se encuentran en la composición de las "vacunas COVID" que ya se están administrando. Por tanto, hay un nexo de unión entre las vacunas antigripales y las "anti-COVID": ambas contienen excipientes que producen justamente los mismos anticuerpos.

    ¿Podrían estar esos anticuerpos detrás de las reacciones “postvacunación” que se están observando?

    Polisorbatos y PEG forman parte también de otros medicamentos inyectables. Y se encuentran en muchos productos para la higiene personal, como dentífricos y cremas, así como alimentos prefabricados, si bien al no inyectarse su grado de afectación sería menor.

    En el mecanismo de la interferencia inmunológica que proponemos para el COVID-19 no aparecen pangolines chinos ni conspiradores satánicos, sino unos productos químicos que pueden alterar nuestra inmunidad y dañar nuestra salud.

    Enlace al artículo completo en zenodo: ⏯Anticuerpos anti-PEG: el “caballo de Troya” que explica el COVID-19