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En un Hospital de La Mancha

 

El Hospital General Universitario de Albacete, a través de su Servicio de Neurología liderado por el doctor Tomás Segura, ha publicado un estudio que analiza el impacto de la tercera dosis de la vacuna COVID en la función endotelial. 


Aquí algunas de las reflexiones de los autores:

"Cuando se puso la tercera dosis de recuerdo de la vacuna de Pfizer observamos un aumento proporcional llamativo de pacientes con infarto cerebral en nuestro hospital. Vimos que se habían doblado los números".

"Si te ponen la vacuna, un 35% al menos de los pacientes de edad media van a aumentar su riesgo endotelial. Puede pasar que si estás a punto de tener un infarto cerebral lo tengas, que si estás a punto de tener una miocarditis la tengas..., porque el endotelio vale para todo esto".

"Se vacunó a todos los niños. No había habido ni un solo caso en Albacete de niño que se haya muerto de COVID o que haya tenido que ingresar en el hospital por este motivo. Entonces, ¿para qué vacunamos a los niños?"

"Era para proteger a las personas más mayores, pero una persona vacunada también puede contagiar el COVID, por lo que ese argumento no es válido".

El Doctor Segura destaca la necesidad de individualizar la vacunación en función de la edad, salud y riesgos específicos de cada paciente, criticando la estrategia de vacunación masiva de la pandemia, y portando una base para reconsiderar enfoques más personalizados en futuras estrategias de salud pública.


Fuente: El Digital de Albacete


Los efectos secundarios no existen

 

Esto defiende en Twitter Roman Bystrianyk...

"Una cosa en la que creo firmemente es que no existe nada parecido a un "efecto secundario". 

Todo lo que se introduce en el organismo produce efectos, y punto. Los resultados que el sistema médico considera deseables se etiquetan simplemente como lo que el medicamento "hace", mientras que cualquier cosa negativa se clasifica convenientemente como un "efecto secundario

Al relegar estos resultados adversos a la etiqueta de "efecto secundario", a menudo se los minimiza o, en algunos casos, se los pasa por alto por completoEsta distinción permite restar importancia a las consecuencias dañinas en lugar de reconocerlas plenamente".

Estas ideas están en línea con las que ya expuso el profesor Laporte:

"Lo que nos dice un ensayo clínico que concluye que tal medicamento es eficaz es "Oye, es más probable que esta variable que yo he medido mejore si das el fármaco que no si no lo das o si das un placebo", pero ahí una vez tú decides prescribir el fármaco puede ser que el paciente mejore, puede ser que el paciente ni mejore ni empeore, o puede ser que el paciente presente efectos adversos".

Roman Bystrianyk es coautor junto a Suzanne Humphries del libro Desvaneciendo Ilusiones

 

En él sostienen que la disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas no fue resultado del uso de vacunas ni antibióticos, sino que se debió a mejoras significativas en las condiciones de vida, como:

  • Mejoras en la higiene y el saneamiento, como los sistemas de agua potable y alcantarillado.
  • Mejoras en la alimentación de la población.
  • Mejoras en las condiciones laborales y reducción del hacinamiento en fábricas y ciudades.
  • Mejoras en educación sobre prácticas higiénicas.

Según los autores, estos factores fueron cruciales para la reducción de la mortalidad por enfermedades como el sarampión, la tuberculosis y la difteria, antes de que las vacunas y los antibióticos fueran ampliamente utilizados.

Por salirse del carril cuestionando los consensos científicos establecidos, todos ellos son hoy etiquetados de "negacionistas"...

Pero recordemos que cuando Ignaz Semmelweis, hoy considerado un héroe, propuso a los médicos en 1847 la higiene de manos para prevenir infecciones en los partos, éstos se ofendieron y lo ridiculizaron.

El rechazo inicial a las ideas de Semmelweis, a pesar de la evidencia empírica que las respaldaba, es el origen del término "reflejo de Semmelweis", usado para describir la reacción automática de rechazar nuevas ideas sin examinarlas adecuadamente, especialmente cuando desafían el conocimiento convencional.

Que investiguen otros...

 

Los resultados de un estudio retrospectivo griego sugieren una asociación entre vacunas COVID-19 de ARNm y brotes de hidradenitis supurativa (HS).

La HS es una enfermedad autoinflamatoria crónica atribuída a una desregulación del sistema inmune innato. Afecta a los folículos pilosos en áreas del cuerpo donde hay glándulas sudoríparas apocrinas, como las axilas y la ingle, causando nódulos dolorosos, abscesos y cicatrices. 

La hidradentis es muy molesta, pero no es contagiosa, ni está relacionada con una mala higiene o enfermedades de transmisión sexual​.

En VigiAccess, la base de datos de reacciones adversas de la OMS, se han notificado para las vacunas COVID 5.674.092 efectos adversos, de los cuales 634.834 están relacionados con la piel o el tejido subcutáneo: rash, pruritos, urticarias, hiperhidrosis, eritemas, psoriasis... 

Entre ellos hay 304 casos de hidradenitis. Parecen pocos teniendo en cuenta que se han publicado varios estudios que tratan sobre ellos en países como Grecia e Italia. 

Los mecanismos subyacentes por los cuales la vacunación puede desencadenar o empeorar la HS se desconocen, igual que para otros miles y miles de reacciones. Es una muestra más del grado de incertidumbre con el que se abordó la masiva inoculación de estos fármacos de novedosa tecnología.

Aclarar esos millones de reacciones adversas supone un reto toxicológico enorme, pero la OMS parece que se conforma sólo con llevar la cuenta y "que investiguen otros"...

¿Tendrá algo que ver el hecho de que una parte importante de su financiación provenga de las multinacionales farmacéuticas..? 

Podría ser. Aunque quizá su inacción se deba a que se ha convertido en un ente mastodóntico, mayormente preocupado por mantener su propia infraestructura burocrática, y completamente alejado del espíritu que inspiró su creación. Un problema común en la mayoría de las organizaciones humanas.


¿Se atraen las enfermedades autoinmunes?

 

Las enfermedades autoinmunes son cada vez menos raras, y de hecho hay varias personas que desarrollan más de una enfermedad autoinmune, en lo que se conoce como "síndrome de superposición autoinmune". La búsqueda en PubMed de su traducción al inglés "overlap autoimmune syndrome" da un creciente número de artículos:

Por ejemplo, se ha observado que las personas con artritis reumatoide tienen un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis autoinmune o el lupus eritematoso sistémico. Otros solapamientos frecuentes son los del síndrome de Sjögren, la esclerosis sistémica y la polimiositis.


Como nada ocurre por azar, debe haber factores de riesgo que predispongan a esas personas a desarrollar más de una enfermedad autoinmune, circunstancia médica coloquialmente referida como que "las enfermedades autoinmunes se atraen".

Un dato no menor es que esta explosión de enfermedades autoinmunes coincide en el tiempo con la aparición en el mercado de numerosos y costosos fármacos biotecnológicos para su tratamiento. Podríamos estar ante un nuevo enigma del tipo "qué fue antes, el huevo o la gallina"...

Por ejemplo, el Alemtuzumab es un anticuerpo monoclonal biotecnológico que salió inicialmente para tratar la leucemia linfática crónica bajo el nombre de Campath:

En 2012 la farmacéutica Sanofi retiró su licencia para volver a comercializarlo con el nombre de Lemtrada, con la nueva indicación de esclerosis múltiple y muchas esperanzas de éxito:

Pero en 2019, una nota de la AEMPS alertaba sobre dos tipos de efectos adversos detectados:

  • Condiciones de tipo inmunológico: daño hepático incluyendo elevación de transaminasas y hepatitis autoinmune, en algunos casos con desenlace mortal, así como linfohistiocitosis hemofagocítica. Esta última puede aparecer desde unos meses hasta cuatro años después del inicio del tratamiento con Alemtuzumab.
  • Reacciones adversas cardiovasculares con una relación temporal estrecha con la perfusión de Alemtuzumab (entre 1 y 3 dias tras la misma): casos de hemorragia pulmonar alveolar, infarto de miocardio, ictus (isquémico y hemorrágico), disección arterial cervicocefálica.
En el primer tipo asistimos a un caso de fármaco usado para tratar una enfermedad autoinmune y que acaba generando como efecto adverso otra autoinmune diferente. ¿Y si esto se descubriera más habitual, y en lugar de ser las enfermedades autoinmunes las que atraen a otras enfermedades autoinmunes fueran los propios fármacos usados los responsables...? Sería una solución al enigma no descartable, pero que requeriría investigación independiente. A ver si alguien se anima.

El segundo tipo son unas reacciones que recuerdan bastante a las notificadas después para las vacunas COVID, lo cual no es de extrañar pues comparten excipientes similares: polisorbatos y PEGs. Lamentablemente, un "déjà vu".


Las verdades de Laporte en rtve

 

Joan-Ramon Laporte, entrevista rtve

Tranquilo, con la seguridad que da una larga experiencia, con el tono pedagógico del gran profesor que siempre ha sido, el farmacólogo catalán Joan Ramon Laporte soltó unas cuantas andanadas en rtve que dejaron temblando las paredes del Pirulí. Aquí algunas de ellas relativas a las vacunas: 
  • "Yo creo que personalmente, y contrariamente a lo que es ahora el calendario vacunal, no tenemos que vacunarnos contra el papilomavirus".
  • "Lo de la vacunación de la gripe yo personalmente no lo entiendo, porque no hay manera de demostrar que sea eficaz, pero se llama constantemente cada invierno a vacunar de la gripe, pero no hay pruebas de su eficacia".
  • "En España hasta que se empezó a vacunar de COVID no había habido un sólo niño muerto de COVID menor de 18 años".
  • "Si usted mira un mapa del mundo y la densidad de muertes por COVID que hubo, verá que los países que no tuvieron vacunas son los que tuvieron menos muertes por COVID".

Laporte, el Gøtzsche español, promocionó su libro, sí, pero lo hizo con honestidad, diciendo lo que piensa de lo que bien conoce...

Joan-Ramon Laporte, Crónica de una sociedad intoxicada

¡Salut, professor!


Ya no es noticia


La frase "la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro" empieza a cuadrar con la publicación de estudios sobre efectos adversos de las vacunas, puesto que son ya más de 50.000 los artículos disponibles sobre este tema en la base de datos PubMed, y siguen aumentando:

En febrero, la revisa Vaccine publicó un macroestudio sobre las vacunas COVID que mostraba un aumento de lesiones cardiovasculares y neurológicas como pericarditis, miocarditis, encefalomielitis, trombos, parálisis faciales, síndromes de Guillain-Barré...

Y ahora en marzo, la revista JAMA publica otro sobre la doble vacunación gripe-COVID que, con un diseño bastante peculiar en cuanto a la medición de los efectos adversos de las vacunas COVID, acaba de rebote reflejando un incremento de accidentes cerebrovasculares achacado a la vacunación de la gripe...

A diferencia de lo que ocurría no hace tanto tiempo, ya ni los lobbies pro-vacuna ni los medios de desinformación se rasgan las vestiduras ni reclaman la hoguera (metafórica) para los autores de los estudios. Porque, ¿quién no conoce un caso de posible afectado por una vacuna...?

Ya no es herejía. Como la lluvia fina, es casi aburrimiento.


Imágenes que valen más que mil palabras


La búsqueda en PubMed "covid 19 vaccines adverse effects" proporciona más de 7.000 artículos. Teniendo en cuenta que en las revistas científicas sólo se recoge una mínima parte de la casuística, la cifra es ilustrativa del fenómeno iatrogénico al que asistimos, generador de un volumen de datos cuya lectura completa llevaría varios años, desbordando la capacidad humana. 

En este contexto, hay imágenes que hablan por sí solas, como esta infografía sacada de un artículo que se centra sólo en los múltiples efectos adversos neurológicos con componente autoinmune:

Estando en la era de las enfermedades autoinmunes, constatar que la introducción de unos nuevos productos biotecnológicos provoca semejante abanico de efectos adversos de esta misma índole, todos ya conocidos, puede estar poniendo en evidencia el fracaso de la Farmacovigilancia.

Porque llevamos ya bastantes años en los que muchos otros fármacos biotecnológicos, no solo vacunas, se han ido introduciendo en el arsenal terapéutico sin que hayan tenido un foco mediático equiparable a los del COVID, y su toxicidad relacionada con la autoinmunidad ha podido pasar desapercibida.

Este otro artículo abarca efectos adversos que van desde reacciones de hipersensibilidad hasta trombosis y trombocitopenia, y se centra en la composición de los dos tipos de vacunas para COVID-19 más usados: 





Polietilenglicol, Trometanol, Polisorbato 80... empiezan a ser ya también "sospechosos habituales" en el campo de la iatrogenia, cuando hasta hace poco eran perfectos desconocidos gracias al ambiente de confianza ciega en la seguridad de los medicamentos que se viene respirando en el ambiente sanitario.

Abrir los ojos a la luz siempre resulta doloroso.


El "NO" de Frances Oldham a la Talidomida

 

Frances Oldham

La Talidomida es un medicamento del fabricante alemán Grünenthal que ya en 1957 se vendía sin receta en Alemania como indicado para conciliar el sueño y aliviar las náuseas matutinas de las mujeres embarazadas. En 1960 se había extendido por Europa, América del Sur, Canadá y otras partes del mundo, generalmente bajo las marcas Contergan y Distaval. El laboratorio afirmaba que, a diferencia de los barbitúricos, la Talidomida no era adictiva, no causaba resaca y era segura...



La compañía farmacéutica Merrell de Cincinnati, comercializadora del Vicks Vaporub, presentó una solicitud a la FDA en septiembre de 1960 para introducir la Talidomida en Estados Unidos bajo la marca Kevadon...

La farmacóloga canadiense Frances Oldham había sido contratada un mes antes por la FDA para la revisión de medicamentos, y el primer trabajo que le asignaron fue revisar esa solicitud. Según la ley, la FDA tenía 60 días para revisar cada solicitud, pero si el funcionario consideraba que estaba incompleta, la empresa tenía que volver a presentarla con datos adicionales, y el plazo de 60 días se renovaba...

A Oldham, los estudios que le presentaron de toxicidad crónica de la Talidomida le parecieron demasiado cortos, los datos de absorción y excreción inadecuados y los controles de fabricación deficientes. Merrell envió información adicional, pero a ella no le satisfizo. El representante de Merrell la acosó telefónica y personalmente, y se quejó ante sus superiores de que con su carácter estaba retrasando innecesariamente la aprobación del medicamento. Pero ella no cedió ante la presión.

En diciembre de 1960, el British Medical Journal publicó una carta del doctor escocés Alexander Leslie Florence informando de casos de neuritis periférica, un hormigueo doloroso en brazos y pies, en pacientes que habían tomado durante largo tiempo la Talidomida...

Alexander Leslie Florence

Al leer la carta, Oldham sospechó que si el medicamento podía dañar los nervios también podría afectar al feto en desarrollo, y solicitó más información sobre este efecto secundario a Merrell. Al poco tiempo, médicos europeos empezaron a informar de un creciente número de nacimientos de bebes con deformidades en las extremidades (focomelia), órganos internos y defectos en ojos y oídos...

Al principio nadie sabía la causa, pero en noviembre de 1961 el pediatra y genetista alemán Widukind Lenz descubrió al interrogar a sus pacientes que el 50 por ciento de las madres con niños con deformidades habían tomado Talidomida en el primer trimestre del embarazo...

Widukind Lenz

Grünenthal cuestionó los hallazgos de Lenz, pero las autoridades sanitarias alemanas retiraron el medicamento del mercado, y así otros países. En marzo de 1962, Merrell retiró su solicitud ante la FDA, y ese mismo año Frances Oldham fue condecorada por el presidente John F. Kennedy...

Estados Unidos se había librado del desastre de la Talidomida y su teratogenicidad. Pero para entonces ya era demasiado tarde para muchas familias del resto del mundo, entre ellas varias españolas, pues el fármaco también se había comercializado en España bajo la marca Softenon... 

Se estima que más de 10.000 niños en 46 países nacieron con deformidades como consecuencia de la Talidomida, y las víctimas sufrieron las consecuencias en el más absoluto de los abandonos...


Finalmente, en España en 2023 se ha reconocido por parte del Estado, que no del laboratorio, el derecho de 130 víctimas a una indemnización, gracias sobre todo a la asociación AVITE...


Frances Oldham supo decir "NO". Todo un ejemplo que parece perdido en nuestros días.


Riesgos del abuso de IBPs

 

Los fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBPs), que reducen la producción de ácido en el estómago, suponen uno de los grupos farmacológicos más recetados en Occidente. Su miembro principal es el Omeprazol.

En un reciente estudio brasileño se asocia a los IBPs con potenciales efectos adversos como fracturas relacionadas con la osteoporosis, infecciones intestinales incluyendo Clostridium difficile, mala absorción de vitaminas como la vitamina B12, y de minerales como magnesio y hierro. También hay informes que los asocian con neumonía, enfermedad renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y cáncer gástrico.

La conclusión del estudio es que "la clave para mitigar los efectos adversos es el uso racional de los IBPs en la dosis efectiva más baja y en el menor tiempo posible". Algo que dista mucho de la realidad.

Con todo, las cifras en Vigiaccess no son ni de lejos las de la Ranitidina, que fue retirada. 


El síndrome de Stevens-Johnson



El síndrome de Stevens-Johnson (SJS) es una enfermedad grave y potencialmente mortal que afecta a la piel y las membranas mucosas. Sus síntomas iniciales son similares a los de la gripe. Después se desarrolla una erupción cutánea que progresa a la formación de ampollas y erosiones en la piel y las mucosas, incluyendo los ojos, la boca, la nariz y los genitales, pudiendo aparecer síntomas sistémicos.

Junto con la necrólisis epidérmica tóxica (NET), son enfermedades asociadas con una reacción inmune grave y potencialmente mortal a ciertos medicamentos: sulfonamidas, algunos antibióticos, vacunas, antiepilépticos y antiinflamatorios no esteroides (AINEs). 

En principio se trata de medicamentos con actividades farmacológicas y mecanismos de acción diversos. ¿Dónde puede estar el nexo que los una...?

Echando un ojo a las fichas técnicas de los fármacos inyectables con los que más se ha asociado el SJS, y en concreto a esos componentes de los medicamentos tan olvidados casi siempre como son los excipientes, encontramos cierto patrón:

Cotrimoxazol (Soltrim)Diazepam (Valium)Diclofenaco (Voltaren) y Piroxicam (Feldene) contienen Alcohol bencílico, con un grupo alcohol (OH):


Digoxina y Fenobarbital  (Luminal), junto nuevamente con Diazepam (Valium)Diclofenaco (Voltaren) y Piroxicam (Feldene) contienen Propilenglicol, con dos grupos alcohol:


Otros fármacos involucrados como Dexketoprofeno (Enantyum), Ketorolaco (Toradol) y los contrastes iodados no iónicos contienen Trometamol, una amina primaria con 3 grupos alcohol: 


Por otra parte, la Penicilina benzatina (Benzetacil) y el Pembrolizumab (Keytruda) contienen Polisorbato 80, formado por ésteres de polialcoholes:


El SJS también se ha asociado en menor grado a infecciones víricas, bacterianas y con enfermedades autoinmunes. Una de las líneas de este blog es explorar la posible conexión entre las enfermedades del sistema inmune, los virus y los excipientes farmacéuticos: la interferencia inmunológica.

El campo para seguir investigando se ensancha hacia el infinito.


Enfermedades autoinmunes relacionadas con terapias biológicas

 


Texto extraído del libro Enfermedades Autoinmunes Sistémicas:

"Los tratamientos biológicos se utilizan en gran número de enfermedades reumáticas y autoinmunes, pero, aunque han demostrado unos perfiles de seguridad y tolerabilidad aceptables, el número de enfermedades autoinmunes que aparecen después de su uso ha aumentado progresivamente...

La psoriasis es la afectación cutánea inducida más frecuentemente descrita, otro ejemplo de relación paradójica entre los fármacos biológicos y las enfermedades para las cuales están indicados". 

El término de efecto adverso aparentemente paradójico se repite en varios trabajos, y la razón es que una de las indicaciones de estos fármacos es justamente la terapia de la psoriasis. Es decir, se usan para tratar la psoriasis en muchos pacientes, pero la provocan en otros. El mecanismo aún no se ha aclarado.

Así, en un estudio de 2011, de 1294 pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tratados con fármacos biológicos anti-TNF-alfa, 21 desarrollaron psoriasis inducida por fármacos, 14 de los cuales por Infliximab y 7 con Adalimumab.

Si los tratamientos usados para una enfermedad autoinmune pueden provocar la aparición de otra nueva, esta circunstancia podría explicar el hecho observado de que las enfermedades autoinmunes parezcan concentrarse en determinados pacientes.

La consulta de la base de datos VigiAcces nos proporciona el dato de 23.249 notificaciones de sospecha de psoriasis tras tratamiento con Adalimumab, 21.722 tras Etanercept y 2.918 tras Infliximab. 

Unos datos preocupantes que añadir al enigma de las enfermedades autoinmunes.


La paradoja del síndrome de reconstitución inmune

 

Al iniciarse el tratamiento antirretroviral, en ciertos pacientes diagnosticados con infección por el VIH se produce un hecho paradójico: les aparece una reacción inflamatoria como las que caracterizan al SIDA en fase terminal. A este fenómeno se le dio el nombre de síndrome de reconstitución inmune (SRI). 

Recuerdo que en los años 90 la explicación que se daba era que la destrucción de los parásitos por parte del sistema inmune en recuperación liberaba sustancias reactivas. El problema es que esos parásitos teóricamente aparecían en la fase final del SIDA, y no en la fase inicial de infección por el VIH, que era en la que presuntamente se encontraban los pacientes que lo sufrían. 

Hoy todavía se habla de supuestas infecciones oportunistas latentes o asintomáticas, pero ni las tesis escritas sobre el tema ni los comités técnicos han conseguido proporcionar una explicación convincente sobre la inmunopatogenia de este síndrome. De hecho, su aparición con fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos y dolor en las articulaciones, puede provocar el abandono del tratamiento recién iniciado por el paciente diagnosticado de infección por VIH, que puede llegar a pensar que parece peor el remedio que la enfermedad. 

Al entrar en desuso el AZT y la mayoría de los fármacos antirretrovirales iniciales de alta toxicidad, se esperaba que el SRI fuera pasando a la historia, pero no ha sido así. Hoy sigue presentándose en el 10-25% de todos los pacientes de cualquier edad que inician la terapia antirretroviral, y los tratamientos actuales siguen incorporando la advertencia de su posible aparición.

No sólo eso, sino que también se han notificado trastornos autoinmunitarios como la enfermedad de Graves y la hepatitis autoinmune, que pueden surgir tanto al empezar el tratamiento antirretroviral como meses después de su inicio.

El entorno inmunológico del SIDA sigue siendo en gran medida un enigma sin resolver.


La voz discordante del Dr Masanori Fukushima

 

Pese a lo que los medios oficiales pregonan, no hay unanimidad sobre el balance beneficio/riesgo de la vacunación COVID, como ejemplifica este profesor japonés al referirse a las muertes cardiovasculares post-vacunación:




Problemas de una mala administración intramuscular


En el campo de la administración de medicamentos por vía intramuscular, la técnica de la aspiración consiste en una vez introducida la aguja retraer el émbolo de la jeringuilla para descartar que la aguja haya penetrado en un vaso sanguíneo en lugar de en el deseado espacio intersticial. En caso de que se aspire sangre, debe retirarse la aguja antes de inyectar y probar la punción en una nueva localización... 

 

Se estima que aproximadamente en un 5% de los casos habría que extraer la aguja y repetir la inyección, y que la aspiración reduce un 60% la posibilidad de inyección intravascular, que de ese modo bajaría a un 2% de los casos.

Esta técnica básica en cualquier escuela de enfermería se ha descuidado incomprensiblemente en el campo de la vacunación, en el que sólo hace falta ver las múltiples inyecciones que se nos han mostrado en TV para ver que tal cual se introduce la aguja se procede a la inyección, sin reparar en si se ha introducido en el lugar adecuado. ¿Es esto relevante...? 

Si, lamentablemente. Porque lo que se busca es un efecto local a nivel muscular, y en el caso de que la inyección vaya a parar a una arteria o vena, el producto inyectado va a ir a parar al corazón y de ahí a los pulmones, vuelta al corazón y de ahí a todos los órganos, como el cerebro, hígado, bazo, riñones...

Al final, incluso con la técnica de la aspiración, parte de lo inyectado acabará por vía linfática yendo a parar a la sangre, pero mucho más lentamente. Lo explica bien el profesor de enfermería inglés John Campbell en su canal de youtube:


Basado en ésto, el francés Marc Girardot defiende la "teoría del bolus" para explicar gran parte de los efectos adversos de las vacunas COVID y otros medicamentos a base de sustancias complejas que teóricamente se administran por vía intramuscular, como esteroides y antipsicóticos depot, y por qué ante unos mismos medicamentos hay algunas personas que resultan perjudicadas y otras no: la inyección intravenosa inadvertida de esos productos desencadenará una cascada de daños en el endotelio vascular de un 2-3% de las personas, a distintos niveles y grados:

Girardot afirma que estas inyecciones intravasculares inevitablemente permeabilizarán también la barrera hematoencefálica (BHE), provocando también daños neurológicos.

En favor de su argumento, Girardot recuerda que ya en 2010 las inyecciones intravenosas de un vector de adenovirus habían demostrado desencadenar shock, trombosis, trombocitopenia y vasculitis, y que en un experimento en ratones la inyección intravenosa de una vacuna COVID de ARNm provocó  la aparición de miocarditis.

Se trata de un enfoque radicalmente diferente al de otras teorías más "inmunológicas" sobre los efectos adversos de las vacunas COVID, que para Girardot resultan demasiado complejas frente a la simplicidad de la suya. No le falta razón.

Claro que las distintas teorías no tienen por qué ser incompatibles. La teoría del bolo sí parece una explicación muy razonable para la selectividad de los efectos adversos observados en determinadas personas, que serían aquellas a las que les tocó estar en ese % que fueron "mal pinchadas".

Pero los componentes de las vacunas COVID son muy variados y complejos (nanopartículas lipídicas, PEGs, polisorbatos, proteínas, ARN, adenovirus sintéticos...), y los mecanismos de sus efectos pueden por tanto serlo igualmente. La mala técnica de administración podría perfectamente ser un agravante.

Habrá que seguir investigando.


Nuevo trabajo de Peter Gøtzsche sobre daños graves por vacunas COVID-19



Peter Gøtzsche ha sacado un preprint de un estudio sobre daños graves por vacunas COVID-19 con las siguientes conclusiones:

  • La revisión sistemática de los datos reglamentarios de los dos ensayos aleatorios fundamentales de las vacunas de ARNm encontró significativamente más eventos adversos graves de especial interés con las vacunas que con el placebo, y el exceso de riesgo fue considerablemente mayor que el beneficio, medido como el riesgo de hospitalización. 
  • Las vacunas con vectores de adenovirus aumentaron el riesgo de trombosis venosa y trombocitopenia, y las vacunas basadas en mRNA aumentaron el riesgo de miocarditis, con una mortalidad de alrededor de 1-2 por 200 casos. También se encontró evidencia de daños neurológicos graves, incluida la parálisis de Bell, el síndrome de Guillain-Barré, el trastorno miasténico y el accidente cerebrovascular, que probablemente se deban a una reacción autoinmune, como también se ha sugerido para las vacunas contra el VPH.
  • Los daños graves y severos por vacunas COVID-19 han sido ignorados o minimizados, y en ocasiones los patrocinadores del estudio los han excluido deliberadamente en revistas médicas de alto impacto. Este área necesita más estudio.
  • Las autoridades han recomendado que prácticamente todos se vacunen y reciban dosis de refuerzo. No tienen en cuenta que el balance entre beneficios y daños se vuelve negativo en grupos de bajo riesgo como los niños y las personas que ya han adquirido inmunidad natural.

Recordemos que este biólogo, médico, investigador, profesor y escritor danés es conocido por su encendida crítica hacia la industria farmacéutica, a la que acusa de manipular sistemáticamente los datos a su favor y de influir en los médicos. Algunos de sus libros pueden descargarse de forma legal desde esta página.


Inconsistencias respecto al aluminio


El resumen de un trabajo publicado en Pediatrics comienza con esta contundente frase:

"El aluminio no tiene una función biológica conocida; sin embargo, es un contaminante presente en la mayoría de los alimentos y medicamentos". 

En la introducción se nos dice que "la mucosa gastrointestinal es excepcionalmente eficaz para prevenir la absorción", con lo que queda claro que la vía oral, que es la habitual de entrada, no es peligrosa. 

En el apartado de los líquidos de diálisis para enfermos renales es donde se aborda con mayor profundidad el tema de la toxicidad del aluminio, al fallar su eliminación renal. Es aquí donde se nos mencionan efectos como el "aumento de las concentraciones de aluminio en el cerebro, con demencia progresiva" en adultos, y cómo "pacientes pediátricos con enfermedad renal desarrollaron encefalopatía y tenían depósitos óseos de aluminio". 

En cuanto a los aditivos de la nutrición parenteral que contienen aluminio, se nos cuenta que pueden provocar toxicidad en el sistema nervioso central y los huesos. De hecho, hoy en día en España los viales de gluconato cálcico ya no son de vidrio sino de plástico, para evitar el paso de aluminio del vidrio al inyectable.

El artículo no encuentra peligroso el aluminio de las fórmulas de alimentación infantiles, ni el de los desodorantes.

Al llegar a las vacunas que contienen aluminio, que se inyectan y sobre todo a niños, y a pesar de citar una "respuesta inflamatoria crónica al adyuvante residual de aluminio en el sitio de vacunación que conduce a una constelación de síntomas neurológicos, que incluyen mialgia, artralgia, fatiga crónica, debilidad y problemas cognitivos", el efecto se relativiza porque "el número de pacientes con síntomas neurológicos informados es bajo en comparación con el número de individuos vacunados".  Aclaremos que en los individuos vacunados se incluye el 100% de los niños y jóvenes.

De hecho, la conclusión nº 5 dice: "Los adyuvantes de aluminio son extremadamente seguros y efectivos para producir una respuesta inmune con efectos adversos raros".

O sea que el artículo, dirigido eminentemente a pediatras, defiende primero que inyectar aluminio debería considerarse peligroso, y más en niños, y peor cuanto más pequeños, por su toxicidad para el sistema nervioso, pero luego defiende el uso masivo de las vacunas con aluminio, negando su asociación con los problemas neurológicos. ¿No es ésto un contrasentido...?

Por último, aunque no menos importante, el artículo reconoce la asociación aluminio-Alzheimer, aunque sin entrar a fondo en el asunto.


Eventos adversos graves tras vacunas ARNm

La revista Vaccine publica un estudio de Joseph Fraiman y colaboradores como Peter Doshi o Juan Erviti, en el que se analizan los eventos adversos de especial interés tras la administración de las vacunas de ARNm de Pfizer/BioNTech y Moderna en los ensayos clínicos aleatorizados.

Estas son sus conclusiones:

  • "En conjunto, hubo una diferencia de riesgo de 12,5 eventos adversos de especial interés graves por cada 10.000 personas vacunadas frente al placebo (IC del 95 %: 2,1 a 22,9). Estos resultados plantean preocupantemente que las vacunas de ARNm están asociadas con más daño de lo que se estimó inicialmente en el momento de la autorización de emergencia". 

  • "La formación de políticas racionales debe considerar los daños potenciales junto con los beneficios potenciales. Para ilustrar esta necesidad en el presente contexto, realizamos una comparación simple de daños y beneficios utilizando los datos del ensayo comparando el exceso de riesgo de eventos adversos de especial interés graves con las reducciones en la hospitalización por COVID-19. Descubrimos que el exceso de riesgo de eventos adversos de especial interés graves superaba la reducción de las hospitalizaciones por COVID-19 en los ensayos de Pfizer y Moderna".
  • "El exceso de riesgo de eventos adversos graves encontrado en nuestro estudio apunta a la necesidad de análisis formales de daño-beneficio, particularmente aquellos que se estratifican según el riesgo de resultados graves de COVID-19. Estos análisis requerirán la publicación de conjuntos de datos a nivel de participantes".

¿Era esto lo que anunció Laporte en el Congreso...?


Antirretrovirales retirados por su elevada toxicidad

 

GESIDA es el grupo de estudio del SIDA de la SEIMC (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica), y edita el documento de consenso conocido como Guía GESIDA, en el que se recogen sus últimas recomendaciones para el tratamiento de la infección por VIH. 

Entre los patrocinadores de GESIDA hay varios laboratorios farmacéuticos como Gilead, JanssenViiV... que comercializan antirretrovirales de uso actual, como Emtricitabina, Tenofovir, Abacavir, Lamivudina, Elvitegravir, Bictegravir, Dolutegravir, Rilpivirina, Cobicistat...

Sin embargo, esos fármacos actuales poco tienen que ver con los antirretrovirales iniciales:

El primer antirretroviral autorizado fue Zidovudina (AZT, Retrovir®, Glaxo-Wellcome) en 1987, al que siguió en 1989 la Didanosina (ddI, Videx®, Bristol). En 1992 apareció la Zalcitabina (ddC, Hivid®, Roche). Tomados solos o por parejas, acabaron fracasando debido a su toxicidad y a que el VIH desarrollaba resistencia frente a ellos.

En 1995 Glaxo registra la exitosa Lamivudina (3TC, Epivir®), que hoy perdura. También en 1995 llegó el primer inhibidor de la proteasa (IP) de la historia, el Saquinavir, (Invirase®, Roche) luego reformulado como Fortovase®. Justo después salía al mercado otro IP, el Indinavir (Crixivan®, MSD), que acabó desplazando a los IP de Roche. El Ritonavir (Norvir®, Abbott) fue un IP que se usaba para potenciar a otros como en el exitoso Kaletra® (Lopinavir+Ritonavir), que llegó a usarse como monoterapia y hoy casi en desuso por sus múltiples interacciones y efectos adversos, pero que inexplicablemente se utilizó en las primeras etapas del COVID-19 porque "algo había que dar".

En 1998, en los inicios de la era TARGA (sigla de terapia antirretroviral de gran actividad), Roche lanzó otro IP, Nelfinavir (Viracept®), que acabó relegado por producir diarrea. También a finales de la década de los 90 empezó a aparecer la lipodistrofia asociada a los IP, los antirretrovirales más en boga...

Ni Estavudina, ni DidanosinaAmprenavirIndinavir..., que en los inicios eran los fármacos estrella, se incluyen hoy en día en ningún régimen de tratamiento anti-VIH. De aquellos fármacos de la primera década prácticamente solo perdura la Lamivudina, pues casi todos los demás fueron retirados bien por su toxicidad, bien por la generación de resistencias, y el muy tóxico AZT ha quedado relegado a la profilaxis de la transmisión materno-fetal. 

Ante esta realidad, y con la perspectiva del tiempo transcurrido, cabe preguntarse: ¿Les aportaron aquellos fármacos más beneficio que daño a los pacientes que en su día los tomaron...?


Farmacia, Nutrición y Filosofía

 


En los tiempos pre-Bolonia, el acabar la carrera de Farmacia nos otorgaba de facto el título de licenciado en Farmacia y Nutrición, gracias a que asignaturas como la propia Nutrición y Dietética, Fisiología, Bromatología o Bioquímica, formaban parte del plan de estudios.

Estudiábamos las bondades de los medicamentos y alimentos, pero también los problemas que podían presentar, como la iatrogenia, las intoxicaciones o las intolerancias alimenticias por déficits enzimáticos y otros problemas genéticos. Según Peter Gøtzsche, la tercera causa de muerte son los medicamentos. No cabe duda de que los problemas nutricionales pueden estar también detrás de muchas patologías.

La industria farmacéutica busca vender medicamentos, y puede en gran medida condicionar el abordaje terapéutico por parte de los sanitarios, enfocándolo a paliar los síntomas, sin buscar las causas. Resulta notorio que con ese enfoque estamos asistiendo a un fracaso terapéutico indisimulable en muchas enfermedades modernas: Alzheimer, autismo, enfermedad inflamatoria intestinal...

¿Qué podemos hacer...?

El filósofo austriaco Feyerabend defendía en su "Tratado contra el Método" el principio del "todo vale", según el cual existen circunstancias en las que el avance del conocimiento que involucra un cambio de paradigma sólo puede alcanzarse ignorando las rígidas restricciones del método científico. 

En esa filosofía encaja el escuchar a los pacientes y a sus familiares, pues pese a que en muchos casos carezcan de nociones teóricas, tienen la experiencia de la enfermedad de primera mano. He aquí algunas expresiones que me han llamado la atención:

  • "Tengo la sensación de que mi esclerosis múltiple me la generó una vacuna antitetánica"
  • "La diabetes me salió cuando me operaron la rodilla"
  • "Mi hija estaba sana hasta que la vacunaron de la hepatitis B"
  • "Creo que los síntomas autistas de mi hijo están relacionados con sus intolerancias alimentarias, como la del gluten".

Las intuiciones inconformistas de pacientes y familiares bien podrían ser puertas hacia posibles nuevas interpretaciones médicas. En la lucha contra la enfermedad, toda pista puede valer.


Episodios de hipotonía e hiporrespuesta postvacunal



Según la AEP, recibe el nombre de episodio de hipotonía-hiporrespuesta (HHE) "la aparición brusca de hipotonía, hiporrespuesta, palidez y/o cianosis que ocurre en un niño durante las 48 horas posteriores a la administración de una vacuna". 

Estos episodios ocurren en niños menores de 2 años, y no tienen nada que ver con los síncopes vasovagales que aparecen en niños mayores. Son raros y la mayoría reversibles, pero hay casos en que quedan secuelas. 

La etiología se desconoce, pese a lo cual suele repetirse en webs y documentos vacunales que se asocia al componente pertúsico (tosferina) de la vacuna DTPe. Sin embargo, el análisis de varios trabajos publicados pone en evidencia que los casos de hipotonía también se han descrito para otras vacunas que no incluyen dicho componente:

Caso de hexavalente más neumocócica 13

Caso de pentavalente en Eslovenia

Caso con Bexsero

Caso de hexavalente y meningococo C en Argentina

Caso de pentavalente en Uruguay

Caso de meningococo B

Caso de hexavalente más neumocócica 13 en Zaragoza

Estudio con varias vacunas en Argentina

Estudio cubano con 25 pentavalentes, 1 antitetánica y una tétanos-difteria

...

Este hecho nos debería llevar, según un principio básico de la Farmacovigilancia, a la búsqueda de otras posibles causas alternativas. Y resulta que un elemento común a todas esas vacunas es que contienen compuestos de aluminio como adyuvante:

También los llevan las vacunas de la hepatitis B sola sin combinar, que también se administran en las primeras semanas de vida, e incluso se han administrado el mismo día del nacimiento, con lo que una posible hipotonía post-vacunal podría pensarse erróneamente que era "de origen natural".

Ahora suele ponerse la 1ª dosis a los 2 meses y formando parte de una vacuna combinada, y de esta forma su administración no interfiere en la correcta evaluación del estado del recién nacido.