Mostrando entradas con la etiqueta Neurotoxicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neurotoxicidad. Mostrar todas las entradas

Imágenes que valen más que mil palabras


La búsqueda en PubMed "covid 19 vaccines adverse effects" proporciona más de 7.000 artículos. Teniendo en cuenta que en las revistas científicas sólo se recoge una mínima parte de la casuística, la cifra es ilustrativa del fenómeno iatrogénico al que asistimos, generador de un volumen de datos cuya lectura completa llevaría varios años, desbordando la capacidad humana. 

En este contexto, hay imágenes que hablan por sí solas, como esta infografía sacada de un artículo que se centra sólo en los múltiples efectos adversos neurológicos con componente autoinmune:

Estando en la era de las enfermedades autoinmunes, constatar que la introducción de unos nuevos productos biotecnológicos provoca semejante abanico de efectos adversos de esta misma índole, todos ya conocidos, puede estar poniendo en evidencia el fracaso de la Farmacovigilancia.

Porque llevamos ya bastantes años en los que muchos otros fármacos biotecnológicos, no solo vacunas, se han ido introduciendo en el arsenal terapéutico sin que hayan tenido un foco mediático equiparable a los del COVID, y su toxicidad relacionada con la autoinmunidad ha podido pasar desapercibida.

Este otro artículo abarca efectos adversos que van desde reacciones de hipersensibilidad hasta trombosis y trombocitopenia, y se centra en la composición de los dos tipos de vacunas para COVID-19 más usados: 





Polietilenglicol, Trometanol, Polisorbato 80... empiezan a ser ya también "sospechosos habituales" en el campo de la iatrogenia, cuando hasta hace poco eran perfectos desconocidos gracias al ambiente de confianza ciega en la seguridad de los medicamentos que se viene respirando en el ambiente sanitario.

Abrir los ojos a la luz siempre resulta doloroso.


Aluminio y vacunas veterinarias

 

La toxicidad neurológica del aluminio, componente adyuvante de varias vacunas, está en la base de lo que Shoenfeld definió como el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (síndrome ASIA), ligándolo a enfermedades autoinmunes del tipo de la esclerosis múltiple

¿Podría el ASIA afectar también a los animales...?

La respuesta nos la dio el Dr Lluis Luján desde la Universidad de Zaragoza, al describir en 2013 una forma del síndrome ASIA en ovejas relacionado con la inoculación repetitiva de vacunas que contienen adyuvantes de aluminio, ilustrado con la foto de una oveja afectada. 

El síndrome presenta una fase aguda que afecta a un 0,5% de los animales, aparece de 2 a 6 días después de una inoculación con adyuvante y se caracteriza por un episodio neurológico agudo con baja respuesta a estímulos externos y meningoencefalitis aguda. La mayoría de los animales aparentemente se recuperan después. 

A la fase aguda puede seguir una fase crónica desencadenada por estímulos externos, en su mayoría bajas temperaturas. Comienza con una fase excitatoria, seguida de debilidad, caquexia extrema, tetraplejia y muerte. Las lesiones microscópicas se relacionan en su mayoría con un proceso neurodegenerativo tanto en la columna dorsal como en la ventral de la sustancia gris de la médula espinal. 

El aluminio se detectó en el tejido nervioso de las ovejas del experimento, y el síndrome ASIA ovino imita en muchos aspectos las enfermedades neurológicas humanas ligadas a los adyuvantes de aluminio, por lo que el autor afirma que puede utilizarse como modelo.

Como muestra de vacuna veterinaria, la del virus de la lengua azul Zulvac contiene nada menos que 4 mg de hidróxido de aluminio y 0,2 mg de Tiomersal.


Toxicidad del Aluminio



Los autores del trabajo Toxicosis por aluminio exponen que:
  • El aluminio puede acceder al organismo humano en grado de producir toxicidad. Su entrada se da por inhalación de aerosoles o partículas, ingestión de alimentos, agua y medicamentos, contacto con la piel, o bien por vía parenteral a través de vacunas, diálisis e infusiones intravenosas. 
  • Las acciones tóxicas del aluminio inducen estrés oxidativo, alteraciones inmunológicas, genotoxicidad, efecto proinflamatorio, desnaturalización o transformación de péptidos, disfunción enzimática, alteración metabólica, amiloidogénesis, perturbación de la membrana, dishomeostasis del hierro, apoptosis, necrosis y displasia. 
  • Entre las patologías asociadas con la intoxicación por aluminio están la neumonía intersticial descamativa, proteinosis alveolar pulmonar, granulomas, granulomatosis y fibrosis, miocarditis tóxica, trombosis y accidente cerebrovascular isquémico, enteritis granulomatosa, enfermedad de Crohn, enfermedades inflamatorias del intestino, anemia, enfermedad de Alzheimer, demencia, esclerosis múltiple, autismo, miofascitis macrofágica, osteomalacia, oligospermia e infertilidad, enfermedad hepatorrenal, cáncer y quiste de mama, pancreatitis, necrosis pancreática y diabetes mellitus.

Según Tomljenovic, la investigación revela que: 
  • Se necesitan cantidades muy pequeñas de aluminio para producir neurotoxicidad.
  • El aluminio secuestra diferentes mecanismos de transporte para atravesar activamente las barreras cerebrales.
  • La evidencia experimental ha demostrado repetidamente que la intoxicación crónica por aluminio reproduce las características neuropatológicas de la enfermedad de Alzheimer. 
Según Ivanovski, existen claramente diferentes rutas de exposición al aluminio y no necesariamente equivalentes. Así, aunque comúnmente se supone que los niños obtienen mucho más aluminio de la dieta que de la vacunación, esta noción contradice los principios toxicológicos básicos al pasar por alto las barreras protectoras del tracto gastrointestinal, puesto que sólo el 0,25% del aluminio de la dieta se absorbe y pasa a la circulación sistémica, y gran parte de éste suele ser eliminado rápidamente por los riñones. En contraste, el hidróxido de aluminio (la forma de adyuvante vacunal más común) inyectado por vía intramuscular se absorbe casi al 100%, al entrar en la circulación se une a la transferrina y tiene así una capacidad única para cruzar la barrera hemato-encefálica y depositarse en el cerebro. 

Para Exley vivimos en la "era del aluminio". La exposición humana al aluminio es inevitable y quizás inestimable. El catión metálico libre del aluminio Al(3+) es altamente reactivo biológicamente y se sabe muy poco acerca de la intoxicación crónica por aluminio como para descartar que la enfermedad de Alzheimer sea síntoma de una intoxicación crónica por aluminio durante décadas, o que el cáncer de mama se agrave con la aplicación tópica de una sal de aluminio, o si el autismo podría ser el resultado de una cascada inmunitaria iniciada por un adyuvante de aluminio.

La bibliografía es extensa y dispersa, y todo un reto el intento de integrarla.

Neurotoxicidad por vacunas COVID




Según Baltasar Gracián, insigne pensador aragonés del siglo XVII, sí que hay peor sordo que el que no quiere oír: aquel que por una oreja le entra y por la otra se le va. 

La EMA sale ahora con la advertencia de la mielitis transversa como reacción adversa con la vacuna de AstraZeneca, cuando ya en el ensayo clínico hubo un caso que llevó a paralizarlo, y aquí lo avisamos nada menos que en septiembre de 2020. También entonces salió a la luz que ya previamente se había detectado una esclerosis múltiple, otra gravísima reacción autoinmune, y van... El ensayo, huelga decirlo, se reanudó y el fármaco se autorizó y administró. 

Y en España sale el 12º Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19, en el que a remolque de Europa también se identifica la mielitis transversa como posible reacción adversa tanto para Vaxzevria de AstraZeneca como para Janssen, y aparece en escena otro efecto neurológico del que ya mucha gente estaba hablando: los brazos y piernas dormidos, las muy molestas parestesias que han aflorado con la dosis de refuerzo de Moderna.

Son todos efectos adversos neurológicos que aparecen en muchos artículos publicados, aunque generalmente con la coletilla de que son compensados por los beneficios de las vacunas.

¿Quién compensará a los que hayan sufrido esos daños...? Nadie.


Aluminio y neurotoxicidad

 

La neurotoxicidad del aluminio es bien conocida desde las décadas de 1960 y 1970, cuando empezó a sospecharse su posible relación con diversos trastornos neurológicos, incluída la enfermedad de Alzheimer. Afortunadamente, las barreras naturales del sistema inmune nos protegen: la absorción del aluminio en el tubo digestivo es casi nula. Pero ¿y si se atraviesan por medios no naturales...? 

En la década de 1990, la sospecha sobre el aluminio resurgió con la aparición del Síndrome de la Guerra del Golfo, un trastorno que afecta aproximadamente a 250.000 veteranos de combate estadounidenses y 33.000 británicos, y que se caracteriza por un deterioro funcional similar al del síndrome de fatiga crónica.

Los estudios indican que el Síndrome de la Guerra del Golfo no es resultado del estrés del combate, sino que más bien parece un proceso tóxico, y una de las posibles causas analizadas es la vacuna contra el ántrax o carbunco.

Y es que ante la amenaza de que Irak había cargado ántrax, toxina botulínica y aflatoxina en misiles y proyectiles de artillería, el 41% de los soldados de combate estadounidenses y el 75% de los soldados de combate del Reino Unido recibieron la vacuna contra el ántrax, aprobada por la FDA con pocos ensayos, y con hidróxido de aluminio en su composición.

Según el Comité sobre las Enfermedades de los Veteranos de la Guerra del Golfo, la vacuna no es una causa probable de la enfermedad de la Guerra del Golfo, pero el report del comité señala que los veteranos que recibieron una mayor cantidad de vacunas antes del despliegue han mostrado tasas más altas de síntomas persistentes desde la guerra. El aluminio pudo ser una parte de la ecuación.

Experimentos posteriores en ratones inyectados con dosis de hidróxido de aluminio equivalentes a las administradas a los soldados vacunados, mostraron deficiencias significativas en varias funciones motoras, así como una capacidad de memoria espacial disminuída. Así pues, la sospecha de la implicación del aluminio en procesos neurotóxicos permanece, y se hace extensible a otras vacunas que contienen sales de aluminio, así como a prótesis e implantes fabricados con este metal.

La otra parte de la ecuación tendría un componente infeccioso, que iremos desgranando en futuras entradas.