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Farmacia, Nutrición y Filosofía

 


En los tiempos pre-Bolonia, el acabar la carrera de Farmacia nos otorgaba de facto el título de licenciado en Farmacia y Nutrición, gracias a que asignaturas como la propia Nutrición y Dietética, Fisiología, Bromatología o Bioquímica, formaban parte del plan de estudios.

Estudiábamos las bondades de los medicamentos y alimentos, pero también los problemas que podían presentar, como la iatrogenia, las intoxicaciones o las intolerancias alimenticias por déficits enzimáticos y otros problemas genéticos. Según Peter Gøtzsche, la tercera causa de muerte son los medicamentos. No cabe duda de que los problemas nutricionales pueden estar también detrás de muchas patologías.

La industria farmacéutica busca vender medicamentos, y puede en gran medida condicionar el abordaje terapéutico por parte de los sanitarios, enfocándolo a paliar los síntomas, sin buscar las causas. Resulta notorio que con ese enfoque estamos asistiendo a un fracaso terapéutico indisimulable en muchas enfermedades modernas: Alzheimer, autismo, enfermedad inflamatoria intestinal...

¿Qué podemos hacer...?

El filósofo austriaco Feyerabend defendía en su "Tratado contra el Método" el principio del "todo vale", según el cual existen circunstancias en las que el avance del conocimiento que involucra un cambio de paradigma sólo puede alcanzarse ignorando las rígidas restricciones del método científico. 

En esa filosofía encaja el escuchar a los pacientes y a sus familiares, pues pese a que en muchos casos carezcan de nociones teóricas, tienen la experiencia de la enfermedad de primera mano. He aquí algunas expresiones que me han llamado la atención:

  • "Tengo la sensación de que mi esclerosis múltiple me la generó una vacuna antitetánica"
  • "La diabetes me salió cuando me operaron la rodilla"
  • "Mi hija estaba sana hasta que la vacunaron de la hepatitis B"
  • "Creo que los síntomas autistas de mi hijo están relacionados con sus intolerancias alimentarias, como la del gluten".

Las intuiciones inconformistas de pacientes y familiares bien podrían ser puertas hacia posibles nuevas interpretaciones médicas. En la lucha contra la enfermedad, toda pista puede valer.


Leche A2

La filosofía sustractiva es aplicable al campo de la nutrición:

¿Son todas las leches iguales...? No. La leche materna humana, la de búfala, oveja, camella y cabra son del tipo A2. ¿Qué significa ésto...?

La leche contiene básicamente 2 tipos de proteínas: las solubles del lactosuero y las "insolubles", formadas por la beta-caseína, de la que hay dos tipos: la A1 y la A2.

Las leches de vaca normales del supermercado contienen una mezcla de caseínas A1 y A2. Muchas personas a las que la leche de vaca les sienta mal (como es mi caso) y creen ser intolerantes a la lactosa, pueden realmente ser intolerantes a la caseína A1, pues van de la mano en muchos productos. 

En Galicia han comercializado leche de vaca A2...

No es fácil encontrarla. La alternativa más fácil y económica es la leche de cabra, y los yogures y quesos de cabra u oveja. La mayoría de los quesos franceses de vaca ya son A2.

Los que no tengan problemas con la leche de vaca, ¡que la disfruten!