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Retractado el artículo que promovió la Hidroxicloroquina en COVID-19

 

El estudio dirigido por el microbiólogo francés Didier Raoult, que promovía el uso de la Hidroxicloroquina para tratar el COVID-19, ha sido finalmente retractado. El artículo, publicado en marzo de 2020 en la revista International Journal of Antimicrobial Agents, ha sido retirado el 17 de diciembre de 2024 debido a la falta de consentimiento informado de los pacientes y a otras presuntas fallas metodológicas. Da igual, es demasiado tarde.


El estudio sugirió que la combinación de Hidroxicloroquina y Azitromicina podía reducir la carga viral en pacientes con COVID-19, algo que posteriormente se demostró ineficaz y potencialmente peligroso para los pacientes. Pero es que, como todavía puede leerse, el estudio incluía 36 pacientes, 20 tratados con Hidroxicloroquina y 16 pacientes de control, y hubo un muerto en el grupo tratado, por ninguno en el control. Es decir, algo similar a lo que se vería después con la vacuna de Pfizer, que pese a producirse más muertos "por otras causas" en el grupo que la recibió, se aprobaría. Ciencia.

Ya en agosto de 2020 nos mostramos aquí excépticos con la Hidroxicloroquina, tras comprobar que alguno de los primeros pacientes fallecidos diagnosticados de COVID-19 llevaba tomándola años como tratamiento de la artritis, y eso no le había protegido. Decíamos: "Sí, es sólo un caso, pero ¿por qué pensar que lo que a él no le sirvió para prevenir la enfermedad iba a servirles a otros para tratarla?".

Empezaban a aflorar además ya entonces los casos de efectos adversos, que no eran pocos ni leves.

Pero en los tiempos de los comités de expertos "fantasmas" y del "algo hay que dar", la Hidroxicloroquina se aplicó a discreción, y ojo si no la conseguías. Luego vendrían los encierros, los tests, las PCRs, las vacunas, los pasaportes...

Con la perspectiva que da el paso del tiempo, todo aquello parece una larga película surrealista de terror de la que apenas queda una nebulosa en la memoria. Nuestro subconsciente tiende a olvidar los traumas como mecanismo de defensa para poder seguir en las otras luchas diarias.

Pero no fue un mal sueño, fue real. Nos robaron dos años de nuestras vidas en una guerra psicológica librada a través de los medios de desinformación, propaganda y manipulación. Dos años que nada ni nadie nos va a devolver. Dos años que no hay que olvidar, ni perdonar.


La "tormenta de citoquinas" amaina

 

El equipo de investigación del italiano Meroni desmonta en un artículo uno de los mantras del COVID-19: la en otro tiempo famosa "tormenta de citoquinas" no es la causa principal de la gravedad, sino una consecuencia del verdadero factor crucial: la activación del complemento. 

El sistema del complemento es una parte fundamental del sistema inmunitario innato del cuerpo humano. Se activa en respuesta a diversos patógenos, incluidos varios virus, pero también es el mecanismo subyacente en muchas reacciones adversas infusionales que ocurren en hospitales de día con la administración de fármacos biotecnológicos que contienen polisorbato 80. Esta coincidencia sugiere que nuestro sistema inmune reacciona ante este emulsionante sintético como si fuera un virus, produciendo anticuerpos para defenderse en un contacto posterior: los anticuerpos anti-PEG.

Volviendo al artículo, en él se explica de forma clara y concisa el proceso de la enfermedad covidiana, algo que debemos al trabajo pionero de otros investigadores transalpinos:

"La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) muestra una presentación bimodal con la primera fase caracterizada por síntomas similares a los de la gripe y la segunda asociada con neumonía y daño multiorgánico..."

Aquí hablamos en su día de una fase infecciosa y otra fase inmunitaria. Siguen ellos:

"El resultado clínico final es heterogéneo. Si bien la mayoría de los pacientes presentan una enfermedad leve o moderada de las vías respiratorias superiores que no requiere hospitalización, algunos desarrollan una enfermedad grave y un síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) potencialmente mortal. 

Estas complicaciones se deben en gran medida a la desregulación inmune con una respuesta hiperinflamatoria y protrombótica (inmunotrombosis) desencadenada por el virus SARS-CoV-2 y sostenida por diferentes mecanismos patogénicos".

Es decir, el coronavirus es el desencadenante, que no es lo mismo que el causante exclusivo, como se nos vendió al principio. Es un hecho que el COVID grave afectó sobre todo a personas mayores, la mayoría de las cuales había recicibido una vacuna de la gripe con polisorbato unos meses antes. Según nuestra comprensión de la química, es posible que en una parte de ellos los altos niveles de anticuerpos anti-PEG preparados como munición contra los polisorbatos reaccionaran con los coronavirus, que contienen en su superficie estructuras químicas similares, y se generara una reacción inmune cruzada de tipo pseudoalergia con activación del complemento (CARPA):

Es decir, algo similar a una reacción infusional, sólo que esta vez no acontecía en el hospital de día, con todos los medios a mano, sino en la casa del abuelo o en la residencia. 

El tratamiento del COVID-19 grave ha ido también evolucionando, abandonándose progresivamente los caros tratamientos antivirales en favor del fármaco que ha demostrado mayor eficacia, y que en su día sonaba casi a chiste: la Dexametasona, un clásico y barato corticoide antiinflamatorio y antialérgico.

Los corticoides son también los fármacos que usamos cuando surge una reacción adversa infusional en el hospital de día. Más coincidencias.


Azitromicina, otro tratamiento COVID-19 sin fundamento

 

En medio de la histeria inicial COVID, la Azitromicina emergió como uno de los tratamientos estrella para combatir la enfermedad grave, junto con la ya olvidada Hidroxicloroquina...

La Azitromicina es un antibiótico del grupo de los macrólidos ampliamente utilizado para tratar varias infecciones bacterianas, entre ellas las respiratorias. Su posología de sólo 1 dosis diaria durante 3 días lo hace realmente útil. Pero no hace falta ser un experto para saber que, como cualquier antibiótico, la Azitromicina no es efectiva contra las infecciones virales como el resfriado o la gripe, y que su uso inapropiado puede contribuir al desarrollo de resistencias bacterianas y efectos adversos. ¿Qué sentido tenía entonces usarlo en una infección por un coronavirus...? 

En casa no lo entendiamos, y un día planteé la cuestión a otra compañera. Fue entonces cuando me enteré de la capacidad de la Azitromicina para alcalinizar el endosoma, lo que podía interferir con la entrada del virus en las células. Veamos:

Los coronavirus y el resto de los virus necesitan ser internalizados en las células huésped para replicarse y propagarse. Una vez dentro de la célula, el virus es encapsulado en vesículas llamadas endosomas, que luego se fusionan con los lisosomas, unos orgánulos que contiene enzimas digestivas, para liberar su contenido viral en el citoplasma celular. Este proceso de fusión endosoma-lisosoma generalmente ocurre en un entorno ácido...

Se postuló que al alcalinizar el endosoma, la Azitromicina podría interferir con esta fusión, impidiendo así la liberación del contenido viral en el citoplasma y reduciendo la replicación viral. 

Sin embargo, la evidencia científica sobre esta teoría era limitada y se basaba principalmente en estudios in vitro y modelos animales, con resultados inconsistentes. Recuerdo mi respuesta, con cierta sorna: "si lo que se quiere es alcalinizar el endosoma, ¿no sería más fácil dar bicarbonato...?".

Pasado el tiempo, y como tantas veces ocurre en la vida, una cosa es la teoría y otra la realidad. Miles de dosis de Azitromicina después a nivel mundial, este artículo revisaba críticamente los resultados de los ensayos controlados que investigaron el papel de la Azitromicina en el tratamiento del COVID-19, destacando la falta de beneficio clínico y los riesgos potenciales asociados con su uso indiscriminado, como los problemas cardíacos. 

Hoy en día, ni la OMS ni los NIH estadounidenses recomiendan rutinariamente el uso de Azitromicina en el tratamiento del COVID-19, a menos que esté indicado para el tratamiento de una infección bacteriana concomitante. 

En la práctica de la farmacoterapia, las decisiones deben basarse en la evidencia científica sólida y actualizada, sin dejarse llevar por la presión mediática y caer en el "algo hay que dar". ¿Habremos aprendido?


¿Molnupiravir mutagénico?


Según publica Nature, el Molnupiravir, aquel antiviral cuasi milagroso que los británicos acapararon avariciosamente y cuyos sacos han debido acabar en el fondo del Támesis, puede resultar mutagénico... 

"Molnupiravir, un medicamento antiviral que se ha utilizado ampliamente contra el SARS-CoV-2, actúa induciendo mutaciones en el genoma del virus durante la replicación. Es probable que la mayoría de las mutaciones aleatorias sean perjudiciales para el virus, y muchas serán letales, por lo que las elevadas tasas de mutación inducidas por Molnupiravir reducen la carga viral. Sin embargo, si algunos pacientes tratados con Molnupiravir no curan completamente las infecciones por SARS-CoV-2, podría existir la posibilidad de que se transmitan virus mutados por Molnupiravir". 

Otro antiviral que vuelve a fracasar, y van...


La EMA rechaza la autorización de Molnupiravir

 

Molnupinavir (Lagevrio)

El Comité de Medicamentos de Uso Humano de la EMA recomendó rechazar la autorización de comercialización de Lagevrio (Molnupiravir, MSD) para el tratamiento del COVID-19 en adultos, ya que "no se pudo demostrar el beneficio clínico de Lagevrio en el tratamiento de adultos con COVID-19 que no reciben oxígeno suplementario y que tienen un mayor riesgo de desarrollar COVID-19 grave. Sobre la base de la totalidad de los datos, no fue posible concluir que Lagevrio pueda reducir el riesgo de hospitalización o muerte o acortar la duración de la enfermedad o el tiempo de recuperación en adultos con riesgo de enfermedad grave. Además, no fue posible identificar un grupo específico de pacientes en los que pudiera demostrarse un beneficio clínicamente relevante de Lagevrio". 

Se trata de una lógica decisión que parecía inevitable desde que en octubre de 2022 ya vimos los resultados preliminares para el antiviral oral de Merck en el estudio Panoramic, un ensayo clínico con una muestra de 25.783 pacientes que ha tumbado las desmesuradamente optimistas expectativas mediáticas.

La decisión de la EMA ha dejado en evidencia a los gobiernos que quisieron acaparar el fármaco prematuramente, fundamentalmente el británico, que dilapidó en su compra 1.000 millones de libras. La avaricia rompe el saco. Lo malo es que quien paga es el contribuyente.

Molnupinavir se ha usado poco en España. El Gobierno anunció que se sumaría a la compra centralizada de la Comisión Europea, pero ésta no se llegó a concretar al surgir los primeros datos que cuestionaban su eficacia. Menos mal, porque eran 600 € por tratamiento.

Lo que si compró España fueron 340.000 tratamientos de otro antiviral oral, el Paxlovid de Pfizer, por unos 164 millones de euros (unos 500 € por tratamiento). Pero su utilización está siendo también baja a causa de las múltiples interacciones farmacológicas que presenta. El tiempo dirá si corre la misma suerte que el fármaco de Merck.


Molnupiravir no reduce riesgo de muerte ni hospitalización



"Un ensayo muestra que el antiviral Molnupiravir comprado por el Gobierno del Reino Unido no reduce el riesgo de ingreso hospitalario", informa Jacqui Wise en el BMJ

Los resultados preliminares publicados del ensayo Panoramic con 25.783 personas no muestran diferencias significativas entre el tratamiento con Molnupiravir más la atención habitual o sólo atención habitual para el criterio principal de valoración de muerte o ingreso hospitalario. El estudio ha sido publicado como preprint y aún no ha sido revisado por pares.

El Reino Unido fue el primer país en autorizar el Molnupiravir (Lagevrio) de Merck Sharp & Dohme para el tratamiento del COVID-19 de leve a moderado en adultos con al menos un factor de riesgo de enfermedad grave, después de los primeros resultados del ensayo Move-Out en noviembre de 2021. De momento la EMA no lo ha aprobado.

Pero al combinar ahora los resultados de los estudios Panoramic y Move-Out, el Molnupiravir no muestra un beneficio significativo en la hospitalización o la muerte.

El Reino Unido compró nada menos que 2,23 millones de tratamientos de Molnupiravir, de los que sólo se han administrado 13.944, menos del 1%, y no está claro cómo se utilizará el otro 99% antes de que pasen sus fechas de vencimiento, dijo Andrew Hill, investigador de la Universidad de Liverpool, que estima el coste de adquisición en unos 1.140 millones de euros (600 libras por tratamiento).

El estudio Panoramic aún está abierto y desde el 12 de abril está analizando un segundo antiviral oral, el Paxlovid de Pfizer. 


BOE: Actualización medicamentos esenciales COVID-19


Presidenta de la AEMPS

El  BOE 139 de 17 de junio de 2022 publica la actualización de la lista de los medicamentos esenciales contra el COVID-19, que sigue incluyendo:

Baricitinib, Cisatracurio, Clonazepam, Dexametasona, Fentanilo, Metilprednisolona, Midazolam, Propofol, Remifentanilo, Rocuronio, Remdesivir y Tocilizumab.

Comparándola con la lista de 2020, se caen Anakinra, Azitromicina, Bromuro de ipratropio, Cefditoreno, Ciclosporina, Dexmedetomidina, Dobutamina, Enoxaparina, Haloperidol, Levomepromazina, Salbutamol y Sarilumab.

Y está ausente el Paxlovid.


UK: Riesgo de repetir los errores del Tamiflu

"El Gobierno del Reino Unido ha realizado una gran inversión en antivirales para combatir el COVID, pero a algunos expertos les preocupa que se repita el despilfarro y el gasto excesivo de la década de 2000", informa Gareth Iacobucci en el BMJ.

Andrew Hill, del Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Universidad de Liverpool, ha estimado que el Reino Unido ha gastado 2.200 millones de £ hasta ahora en la adquisición de antivirales para el COVID, más que cualquier otro país de Europa. Sin embargo, a pesar de esta enorme inversión, la evidencia de la efectividad de los antivirales sigue siendo incierta.

El ensayo Panoramic dirigido por la Universidad de Oxford tiene como objetivo evaluar cómo funcionan los antivirales en la población adulta vacunada. A algunos expertos les preocupa que el Gobierno se haya apresurado al seguir adelante con el almacenamiento de antivirales en tales cantidades cuando la evidencia aún es incierta. Hill dijo: "Si el medicamento falla en Panoramic, ¿puede el Reino Unido recuperar el dinero? ¿Y cómo justifica gastar una décima parte de todo el presupuesto de medicamentos del NHS en medicamentos que podrían no funcionar en absoluto? Se podría utilizar mucho más sabiamente en otros lugares".

"Creo que hay muchos paralelismos con Tamiflu y podría ser una repetición. Con Tamiflu [y Relenza] el Gobierno desperdició 600 millones de libras esterlinas. Esta vez estamos hablando de 2.200 millones de libras esterlinas".

En un editorial reciente publicado en The BMJ, James Brophy, profesor de Medicina y Epidemiología en la Universidad McGill de Montreal, argumentó que el Molnupiravir se autorizó demasiado pronto para los pacientes con COVID y sin pruebas suficientes de su eficacia, y que aunque la situación era menos clara con Paxlovid, tenía preocupaciones similares.

Brophy atribuye el almacenamiento inicial a lo que llama sin rodeos una mentalidad de "cubrirnos el trasero", que dice: "Hagamos como si estuviéramos haciendo algo aunque no estemos seguros de que funcione y cueste una fortuna, ya que no quiero ser criticado".

Aparte de la evidencia de su eficacia, también se está volviendo evidente que la oferta de antivirales está superando la demanda, lo que arroja más dudas sobre la sensatez de almacenar los medicamentos en cantidades tan grandes. Un análisis de Reuters mostró que la oferta de Paxlovid ha superado con creces la demanda en el Reino Unido, EEUU, Japón y Corea del Sur:

Hill señaló que la necesidad de administrar Paxlovid rápidamente después de la infección era un obstáculo práctico importante: "Tienes que comenzar a tratar dentro de los cinco días que aparecen los primeros síntomas”, dijo. “Hay muchas personas que no saben si realmente es COVID el primer día. Luego, debe hacerse una prueba, luego debe obtener una cita con el médico de cabecera con poca anticipación y luego debe obtener una receta. Yo sugeriría que esto es muy difícil para la mayoría de las personas".

Agregó: "El otro problema muy serio con este medicamento es que en realidad podría causar más daño que bien. Contiene un fármaco de refuerzo llamado Ritonavir, que provoca interacciones farmacológicas al aumentar las concentraciones de otros fármacos. Para que eso no suceda, alguien tiene que tener una revisión muy detallada de todas la medicación concomitante del paciente, lo que puede llevar mucho tiempo. Esa es otra barrera más para que alguien comience a tomar esta droga".


A vueltas con los tratamientos anti COVID-19


 

La búsqueda de tratamientos para el COVID-19 ha generado miles de estudios clínicos. John Ioannidis expone en este artículo el permanente estado de contradicción que vive el mundo sanitario en cuanto a sus resultados. Estas son sus conclusiones:

  • Muchos estudios con conclusiones favorables para los tratamientos con COVID-19 han sido refutados por grandes ensayos, pero continúan siendo fuertemente citados sin crítica.
  • Estudios clínicos altamente citados pero refutados siguen atrayendo la atención de los medios de comunicación y de las redes sociales.
  • Los primeros estudios observacionales y los pequeños ensayos aleatorizados deben verse con mucha cautela.
Así, terapias que se habían presentado como muy prometedoras y efectivas en pequeños estudios anteriores, han sido refutadas por los grandes ensayos como el RECOVERY y SOLIDARITY:
  • Lopinavir/Ritonavir
  • Hidroxicloroquina
  • Azitromicina
  • Remdesivir
  • Plasma convaleciente
  • Colchicina
  • Interferón 
Mientras que las combinaciones de Dexametasona, Tocilizumab y anticuerpos monoclonales parecen reducir la mortalidad en varios grupos de pacientes y entornos clínicos, y de momento siguen vigentes, aunque en cualquier momento esto podría cambiar según se vayan incorporando nuevos datos a los ensayos.

Un caso curioso es el del Remdesivir, no recomendado por la European Respiratory Society y para el que la OMS ha emitido recomendaciones condicionales contra su uso, pero que es de los pocos tratamientos que los National Institutes of Health (NIH) de USA recomiendan. Claro que el ensayo favorable más citado sobre Remdesivir fue encabezado por los propios NIH. Casualidades.


El Gobierno compra 344.000 tratamientos de Paxlovid

 


Paxlovid es una asociación de Nirmatrelvir y Ritonavir. El Nirmatrelvir es un inhibidor de la proteasa principal del SARS-CoV-2, mientras que el Ritonavir, que ya hace años formaba parte del fármaco Kaletra usado contra el VIH, se asocia para aumentar los niveles de Nirmatrelvir por su capacidad de inhibir el metabolismo mediado por el CYP3A.

Paxlovid está indicado para el tratamiento del COVID-19 en adultos que no requieren aporte de oxígeno suplementario y que tienen un riesgo alto de progresar a COVID-19 grave, pero no está indicado para tratar el COVID grave.

El Gobierno ha comprado nada menos que 344.000 tratamientos de Paxlovid, pero teniendo en cuenta que su ficha técnica parece más bien un compendio de contraindicaciones, interacciones farmacológicas y riesgos de efectos adversos, no está claro qué pacientes van a poder beneficiarse de él.


Forcades en el Colegio de Abogados de Barcelona

 


Entrevista publicada en la revista del Colegio de Abogados de Barcelona con Teresa Forcades, monja benedictina, teóloga y doctora en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, experta en Salud Pública y Epidemiología, con especialidad en Medicina Interna en la Universidad Estatal de Nueva York.

  • ¿Qué es lo que más le apasiona de la medicina?

- La relación con la persona enferma: encontrarse ante alguien que no tiene fuerzas para sostener la careta social, alguien que se muestra anti ti en su debilidad.

  • ¿Decide estudiar medicina por vocación y por tradición familiar?

- Sí, creo que ambas cosas. El abuelo y un tío eran médicos, la madre enfermera. Otro tío era abogado y una de mis hermanas también es abogada. Yo opté por la rama de la medicina, creo que por la relación con la persona enferma que le comentaba.

  • Cuando decidió ser médico ¿se veía ejerciendo la profesión o siempre le gustó más el campo de la investigación?

- Me veía ejerciendo, a la cabecera del enfermo.

  • ¿Por qué se decantó en sus estudios por la especialidad de Epidemiología?

- Hice primero medicina interna, después investigué en virología, quería dedicarme a las enfermedades infecciosas, pero la vocación monástica me hizo cambiar de camino. Estudié epidemiología en el departamento de Salud Pública, cuando hice el doctorado, pero por entonces ya era monja. Lo hice porque la vida del monasterio no era compatible con el ejercicio de la medicina hospitalaria, pero sí con la investigación. La salud pública me interesaba y me interesa en su vertiente de justicia social.

  • La lectura de los evangelios a los 15 años y posteriormente su estancia en el Monestir de Sant Benet a fin de preparar el examen final de la especialidad médica que había cursado en los Estados Unidos, provocaron un cambio de rumbo en su vida: se decantó por la vida eclesial manteniendo sus estudios en medicina. ¿Qué beneficios le ha aportado la rutina o la vida en clausura para desarrollar su carrera profesional dentro del ámbito de la medicina?

- La vida monástica aporta tiempo, quietud mental y profundización en la importancia de trabajar por un mundo más justo. Todo esto lo he intentado aplicar a la medicina.

  • Al principio, cuando oyó hablar del virus de la COVID-19 y del foco que se había detectado en Wuhan (China) ¿pensó que podríamos estar a las puertas de una pandemia mundial? ¿Cómo vivió aquel momento?

- Enseguida pensé en la gripe A: ¿será una situación parecida, es decir, una falsa pandemia o ésta va en serio?

  • ¿Cree que el virus fue creado?

- En todas las pandemias es fundamental identificar el caso cero, el primero. En esta pandemia no se ha encontrado el caso cero. Dicen que es por culpa de la opacidad de China, pero la ciencia se basa en el principio de la parsimonia: si hay una explicación más simple, no busques una de más compleja. En Wuhan hay un laboratorio que se dedica a manipular coronavirus para hacerlos más peligrosos para los humanos. El presidente de los EE.UU. Barack Obama prohibió que esta investigación se hiciera en los EEUU y entonces (debía de ser hacia el 2012) se trasladó a China, a Wuhan. De acuerdo con las declaraciones de Roland Wiesendager de la Universidad de Hamburgo, la previsión de los expertos entonces fue que la probabilidad que uno de estos virus manipulados causara una pandemia en menos de 10 años era de más del 80%.

- Desde la extensión del virus de la COVID-19 a nivel global se habló de la necesidad de disponer de una vacuna contra esta enfermedad. Considera que la urgencia tuvo como consecuencia relajar o reducir los protocolos estándares en la aprobación de vacunas, especialmente por lo que respecta a tener en cuenta posibles efectos secundarios... puesto que la OMS establece un período de 10 años para tener suficiente información sobre posibles efectos secundarios?

- Este es un punto fundamental. Se ha pasado de 10 años a 6 meses. ¿Cómo se ha podido hacer? Se ha podido reducir el tiempo porque se han hecho los estudios en animales al mismo tiempo que en humanos y por qué se aprobó la vacuna por vía de emergencia sin hacer estudios de toxicidad reproductiva ni de los posibles efectos cancerígenos. Las nanopartículas lipídicas son tóxicas, la  proteína Spike es tóxica y pasa a la sangre al cabo de media hora. No se queda en el lugar de la inyección. Se acumula en los ovarios. Se han publicado artículos demostrando que hace exosomas que penetran en el cerebro, puede inflamar el corazón y los pulmones, deprime el sistema inmunitario, desregula la replicación de nuestro material genético, causa abortos del primer trimestre y reactiva el cáncer en remisión.

  • Como experta en epidemiología y salud pública, ¿considera que se ha escuchado suficientemente a los científicos y las personas expertas en epidemiología a la vez de establecer la estrategia para afrontar esta situación?

- Se ha escuchado a los científicos y los expertos que avalaban las directrices de la OMS y del Dr. Fauci de los EE. UU. No se han escuchado las voces críticas, por cualificadas que fueran: Dr. Peter McCullough (tratamiento preventivo), Dr. Pierre Kory (uso de ivermectina y prednisona), Dr. Paul Marik (protocolo de la UCI que evita administrar remdesivir), Dr. Michael Yeadon (aviso de la carencia de efectividad de las vacunas), Dr. Wolfgang Wodarg (aviso del engaño de la PCR), Dr. Byram Bridle (dio a conocer los estudios de biodistribución de Pfizer: sabían que las partículas lipídicas son tóxicas y pasan a la sangre), Dr. Sucharit Bhakdi (hay que estudiar los efectos secundarios de forma sistemática), Dr. Harvey Risch (la hidroxicloroquina + zinc es efectiva), Dr. Ryan Cole (hay que hacer autopsias, las vacunas están provocando muertes), Dra. Stephanie Seneff (del MIT; las vacunas hacen exosomas y pasan al cerebro creando las condiciones para enfermedades degenerativas), Dr. John Ionnidis (la mortalidad de la Covid es como la de la gripe),Dr. Paul Alexander (la inmunidad natural dura años y es muy superior a la vacunal),Dr. Vladimir Zelenko (tratamiento preventivo con medicamentos baratos), Dr. Didier Raoult (la hidroxicloroquina + azitromicina + zinc puede curar la Covid), Dr. Luc Montaigner (premio Nobel de medicina; el virus SARS-Cov2 está sintetizado en un laboratorio y contiene secuencias genéticas del virus del SIDA), Dr. Geert Van den Bossche (no se puede vacunar en medio de una pandemia; no lo hemos hecho nunca y no tiene ningún sentido), Dr. Robert Malone (el inventor de las vacunas de ARN mensajero; las vacunas de ARN mensajero son tóxicas, el daño que provocan es superior al beneficio), Dr. Peter Doshi (del British Medical Journal; los estudios de Pfizer son fraudulentos; se ha cambiado la definición de pandemia y la definición de ser anti-vacunas; ahora estar en contra de la vacunación obligatoria equivale a ser anti-vacunas), Dra. Tess Lawrie (consultora de la OMS; la ivermectina es efectiva contra la Covid; se tendría que recetar en todo el mundo como preventiva y como tratamiento), Dr. Charles Hoffe (la proteína Spike crea trombosis en un 60% de los vacunados; se puede comprobar midiendo el D-dímero en sangre), Dr. Michael Levitt (premio Nobel de química; el crucero Diamond Princess demostró que la letalidad del SARS-Cov2 era 10 veces menor de lo que se decía oficialmente), Dr. Martin Kulldorff (de la U. de Harvard; hay que proteger los  vulnerables y dejar la mayoría de la población en paz)… etc.

  • ¿Por qué cree que no se ha trabajado en una estrategia vacunal encaminada a provocar la inmunidad celular, a estimular las células Natural Killer?

- La brecha existente entre las directrices sanitarias y la evidencia científica es tan extraordinaria que no puede ser casual. Se puede ser incompetente, pero no tanto. Creo que no se ha trabajado en una estrategia vacunal efectiva y menos tóxica porque no conviene a los intereses de las grandes compañías farmacéuticas. Por este mismo motivo se han suprimido los tratamientos precoces que curan la Covid en unos pocos días (ej. hidroxicloroquina o ivermectina en combinación con suplementos de zinc, antiinflamatorios y antitrombóticos). Algunos de estos tratamientos son más efectivos que las vacunas para prevenir la enfermedad. Se permite que estas compañías cobren precios abusivos por unas vacunas ineficaces mientras se piden sacrificios y solidaridad a los ciudadanos de recursos modestos y se envía a millones de personas a la pobreza y la exclusión social. Hay niños que pasan hambre mientras los multimillonarios aumentan ingresos y los gobiernos aplauden que sea así y firman contratos secretos que confieren inmunidad a las compañías farmacéuticas: los millones de personas de todo el mundo que según muchas voces autorizadas han sido dañados a causa de las vacunas no los podrán demandar.

  • ¿Considera que se hubiera podido combatir la COVID-19 con medicamentos existentes?

- Sí, sin duda. Por suerte se está haciendo: se hace en Japón, se hizo en Perú, se hace en México, se hace en muchos estados de India, se hace en muchos países de África. Es extraordinario que en India, desde que usan la ivermectina, tengan una mortalidad per cápita mucho menor que la de los EE.UU.. En mayo de 2020, Perú introdujo la ivermectina y la mortalidad se redujo no a la mitad (que sería un factor de 2), sino en un factor de 14: había 14 veces menos muertos. Inexplicablemente la OMS presionó a fin que se retirara la ivermectina, cosa que se hizo en diciembre de 2020: las muertes aumentaron en un factor de 13: no el doble de muertes, sino 13 veces más muertos.

  • ¿Qué se habría podido hacer mejor en relación a la gestión a nivel de salud pública de la pandemia?

- El coronavirus es un virus respiratorio que tiene una mortalidad inferior al 1%. La edad media de las personas que mueren por coronavirus es superior a la esperanza de vida. Se tendría que haber protegido a las personas vulnerables y se tendría que haber dejado que la población general hiciera su vida con tranquilidad. Se tendría que haber dado ivermectina preventiva y kits de tratamiento precoz como hacen algunos países con una curva mucho mejor que la de España. No se tendría que haber asustado a la gente de la forma que se ha hecho. No se habría tenido que hacer confinamiento. No se tendría que llevar mascarilla. No se tendrían que hacer tests a las personas sanas. Y, sobre todo, a las personas con síntomas de enfermedad respiratoria no se les tendrían que hacer nunca tests para un solo virus: si se hicieran tests para el virus de la gripe a todos los que han dado positivo del test de coronavirus, ¿qué pasaría? No sé si habéis oído decir que el año pasado no hubo gripe.

  • La pandemia ha evidenciado la falta de recursos de la sanidad y el excelente equipo de profesionales que trabajan en este ámbito y que han luchado para salvar muchas vidas. ¿Cree que quedarán en este colectivo secuelas por las vivencias vividas?

- Muchos profesionales están agotados y frustrados, pero tienen buenas redes de apoyo y lo superarán. Ahora bien, lamento decirlo, pero esto no ha terminado. La situación de emergencia parece que ahora afloje, pero si no desenmascaramos a los responsables de esta locura, será inevitable que llegue la siguiente. Doy todo mi apoyo a la iniciativa de los abogados Rainer Füllmich y Viviane Fischer de Alemania que están preparando una demanda legal contra unos responsables tan omnipresentes que parece imposible llevarlos a juicio: la OMS, las agencias sanitarias, los gobiernos, las grandes compañías farmacéuticas...

  • Con la variante OMICRON y la sexta oleada, las restricciones se han dado prácticamente por finalizadas y parece que el siguiente paso se considerar la COVID como una “gripe”. ¿Cuál es su opinión al respeto?

- La omicron ha sido una bendición. No sé de dónde ha salido porque no deriva de la variante delta, sino directamente del tronco original de Wuhan. La omicron es la vacuna que las compañías farmacéuticas no han fabricado: efectiva para hacer inmunidad de grupo y capaz de llegar a ricos y pobres por igual. La inmunidad natural que se obtiene de la variante omicron es efectiva contra la variante delta que es más agresiva. Al revés no es el caso. El coronavirus era un virus que causaba resfriados. Lo manipularon para que causara enfermedad pulmonar y sistémica y ahora ha vuelto a su nicho ecológico que es la infección de vías altas. La historia del virus de la Covid se ha acabado, pero no se han acabado los efectos secundarios de las vacunas por la Covid ni se ha acabado el poder mediático, económico y político de las grandes corporaciones.

  • Mientras el mundo ha centrado todos sus esfuerzos en encontrar la vacuna contra la COVID-19, UNICEF estima que hay 14 millones de niños que no reciben las vacunas existentes contra otras enfermedades mortales y altamente contagiosas. ¿Cómo se puede mejorar la cobertura mundial?

- Después de la Gran Depresión de los EE.UU. (1929), el presidente Franklin Roosevelt se dio cuenta que solo había una manera de solucionar la crisis: repartir la riqueza. El año 1935, Roosevelt cambió el sistema de impuestos e hizo pagar a las grandes fortunas unos impuestos de más del 90%. Ya lo dijo María de Nazaret en el Magnificat: se debe derrocar a los poderosos del trono y ensalzar a los humildes.

  • 9 millones de niños mueren de hambre cada año. ¿Cree que tendría que ser una prioritario al igual que la pandemia?

- No al igual que la pandemia: ¡mucho más que la pandemia! La gran mayoría de víctimas de la pandemia en realidad han muerto por otras causas. Se contabilizan como muertos de Covid si tenían un test positivo en los últimos 28 días. Si mueren de accidente de coche, por ejemplo, también cuentan como muertes de Covid. O si mueren porque estaban ya en la fase terminal de un cáncer: igualmente se cuentan como muerte de Covid. La mayoría de muertes de Covid no son por Covid. La causalidad Covid no es real en la mayoría de los casos. Mueren con Covid y no por Covid. La causalidad del hambre sí es real y es fácilmente eliminable. Solo hay que hacer como Roosevelt: instituir un impuesto del 90% a las grandes fortunas.

  • Sus ideales la han llevado a defender otro modelo económico y social para preservar derechos esenciales como el derecho a la vivienda, combatir la lacra de la violencia de género, o los derechos de los inmigrantes, por citar algunos ejemplos. Bajo su parecer, ¿la COVID han supuesto un paso atrás en cuanto a derechos de las personas?

- Las directrices sanitarias de la Covid han suprimido de facto derechos fundamentales como el derecho a la libertad de movimientos, de expresión, de asamblea, de trabajo o el derecho al propio cuerpo. Lo han hecho sin ninguna base científica. Han impuesto de facto una vacuna experimental que todo el mundo sabe a estas alturas que no puede evitar el contagio y que pierde efectividad para prevenir la enfermedad grave al cabo de 2-3 meses. Hagamos ahora lo que haga falta para asegurarnos que esto no pueda pasar nunca más.

  • ¿Qué ha aprendido a nivel personal en estos dos años de pandemia?

- Que debo tomar todavía más conciencia de la situación en que nos encontramos a nivel mundial: es el momento de reaccionar, de unirnos para defender las libertades y para defender a los niños de los intentos de inocularles una sustancia tóxica experimental para prevenir una enfermedad que la mayoría ni se dan cuenta que la tienen. Los niños sanos no enferman de gravedad con el coronavirus. Los niños vulnerables se pueden tratar con ivermectina y demás protocolos preventivos y terapéuticos. No hay ninguna necesidad de vacunarlos. Que a pesar de todo se esté haciendo es una aberración comparable a dejar ahogarse en el mar a los inmigrantes que huyen de las guerras que financiamos nosotros y aún pone palos en las ruedas al Open Arms (barco de rescate de náufragos). Diría, como el Papa: Vergüenza! Ahora bien, también he aprendido, con gran sorpresa y esperanza, cuánta gente buena e inteligente hay en el mundo, dispuestos a todo para parar esta deriva totalitaria.


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¿Qué es el betadex sulfobutileter?

 

Es una ciclodextrina fabricada por la empresa china Zhi Yuan, y usada como excipiente del antiviral Remdesivir, autorizado para el tratamiento del COVID. 

Las ciclodextrinas actúan encapsulando a otras sustancias. Así, el fármaco Sugammadex es una ciclodextrina que encapsula al fármaco anestésico Rocuronio, y se usa para revertir su anestesia. 


Las ciclodextrinas no son inocuas. De hecho, las ciclodextrinas inyectadas por vía intravenosa pueden formar complejos con el colesterol circulante en la sangre, precipitar y colapsar el sistema cardiovascular.

Excipientes aún más complejos los hemos visto en las vacunas de ARN, como el lípido ALC-0315 ((4-hidroxibutil)azanodiil)bis(hexano-6,1-diil)bis(2-hexildecanoato) de BioNTech/Pfizer, o el lípido SM-102 (heptadecano-9-il 8-{(2-hidroxietil)[6-oxo-6-(undeciloxi)hexil]amino}octanoato) de Moderna, que nunca antes habían sido inyectados a seres humanos.

¿Habrán superado todos estos excipientes los pertinentes ensayos de toxicidad, o las prisas de la emergencia COVID habrán evitado a los laboratorios fabricantes tener que superar ese trámite...?

¿Tendrán algo que ver los excipientes en los efectos adversos observados con estas nuevas terapias, como la elevación de las transaminasas hepáticas ligada al Remdesivir?

Quizá algún día lo sepamos.

Vitamina D, confinamientos y COVID

La vitamina D se ha propuesto como un posible tratamiento del COVID-19.

Vitamina D (wikipedia)

Y es que la vitamina D no solo es necesaria para el metabolismo del calcio y el fósforo en beneficio de nuestros huesos, sino que cada vez se sabe más de su papel beneficioso para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune, y la lucha contra el COVID es un ejemplo.

Así, la forma activa de la vitamina D, el calcitriol, interactúa con la mayoría de nuestras células, incluídas las responsables de la respuesta inmune tanto innata como adaptativa, como las células dendríticas, los macrófagos y los linfocitos T, B y células NK, ejerciendo funciones inmunomoduladoras.

Lo bueno es que otra forma de vitamina D, el colecalciferol, la podemos fabricar en nuestra piel a partir del dehidroxicolesterol, un derivado del colesterol, con la acción de los rayos solares:

Colecalciferol (wikipedia)

Y a partir del colcalciferol nuestro hígado y al final nuestro riñón son capaces de fabricar el calcitriol necesario. El calcitriol existe como medicamento, pero dado que todas nuestras células tienen colesterol y el sol es gratis, no tiene mucho sentido el tomarse la cápsula, salvo para los que tengan problemas renales.

Lo que es contraproducente es encerrarse en casa y dejar de tomar el sol, porque el déficit de vitamina D se dejará sentir tanto en nuestros huesos como en nuestro sistema inmune.

Por tanto, el beneficio real observado con la vitamina D en el COVID-19 podría ser simplemente el de contrarrestar en parte el hecho perjudicial de la falta de contacto con la luz solar motivado por los confinamientos, algo que afecta especialmente a las personas mayores de las residencias.

La sabiduría popular, el mejor médico, nos lo dice: hay que salir a la calle, tomar el sol y que nos de el aire.

¿Es Remdesivir eficaz en COVID-19?

 


Esta es la pregunta que se hacen en esta revisión Cochrane, y este es el resumen de las conclusiones de los autores: 

Según la evidencia actualmente disponible, el Remdesivir probablemente tiene poco o ningún efecto sobre la mortalidad por todas las causas hasta los 28 días en los adultos hospitalizados con infección por SARS-CoV-2. 

No hay certeza acerca de los efectos del Remdesivir en la mejoría y el empeoramiento clínico. No se dispuso de datos suficientes para examinar el efecto del Remdesivir sobre la mortalidad en los subgrupos definidos por la asistencia respiratoria al inicio. 

Y es que por mucho bombo que se le haya querido dar al fármaco, la realidad es que Remdesivir trifosfato es simplemente un análogo del trifosfato de adenosina (ATP) que compite con el ATP natural durante la replicación del ARN viral. Pero, a mi entender, su mecanismo es muy inespecífico y podría afectar a todas las rutas metabólicas del ser humano, lo que explicaría su efecto de elevación de las transaminasas hepáticas.

Y todo por un módico precio de 2.000 euros por tratamiento.


Metanálisis de la Cochrane sobre Cloroquina e Hidroxicloroquina en COVID-19

 

Los ensayos controlados aleatorios con Cloroquina e Hidroxicloroquina, los tratamientos que causaron furor en las primeras etapas del COVID-19, son evaluados en cuanto a eficacia y seguridad por la prestigiosa base de datos de revisiones sistemáticas Cochrane. Estas son sus conclusiones:

  • Hidroxicloroquina para personas infectadas con COVID-19 tiene poco o ningún efecto sobre el riesgo de muerte y probablemente ningún efecto sobre la progresión a la ventilación mecánica. 
  • Los eventos adversos se triplicaron en comparación con el placebo, pero se encontraron muy pocos eventos adversos graves. 
  • No se deben realizar más ensayos de Hidroxicloroquina o Cloroquina para el tratamiento. 
  • Estos resultados hacen que sea menos probable que el fármaco sea eficaz para proteger a las personas de la infección, aunque esto no se excluye por completo. 
  • Probablemente sea sensato completar ensayos que examinen la prevención de la infección y asegurarse de que se lleven a cabo con un alto estándar para proporcionar resultados inequívocos.

Se acabó la historia de confundir los deseos con la realidad. 


Tocilizumab no reduce la mortalidad

 


Los resultados positivos con Tocilizumab, el anticuerpo anti receptor de interleucina-6 (IL-6) usado a nivel hospitalario en la fase inflamatoria grave del COVID-19, eran solo aparentes. Según publica Infosalus, un ensayo brasileño muestra que no sólo no reduce la mortalidad, sino que a 15 días la aumenta...

Para los investigadores, estos resultados plantean dudas sobre el enfoque antiinflamatorio en el tratamiento del COVID-19 más allá de los corticoides. Es decir, que lo más nuevo y caro no tiene por qué ser mejor.

Un apunte: Tocilizumab, como todo anticuerpo obtenido biotecnológicamente, necesita ser vehiculizado con un agente tensoactivo como excipiente...

¿Cuál...?

Sí, Polisorbato 80.


¿Funciona la Ivermectina?



Información de Txema Isabal, el gran valedor en España del uso de la Ivermectina: el Finantial Times publica que la Universidad de Liverpool ha demostrado el efecto significativo en la reducción de la mortalidad en pacientes con COVID-19 de moderada a grave de este fármaco antiparasitario barato y sin patente.

Ha sido mediante un metaanálisis de 18 estudios que ha encontrado que la Ivermectina estaba asociada con una reducción de la inflamación y una eliminación más rápida del virus SARS-COV-2.

La esperanza de la que hablábamos en otra entrada (enlace) parece que va tomando cuerpo.

¡Gracias Txema!


Una esperanza llamada Ivermectina

 


No sale en los medios masivos de desinformación, pero está ahí, en África, América, Australia...

Un tratamiento sencillo, rápido, barato..., pero lo mejor es que los estudios dicen que funciona.

Claro que los estudios no los ha hecho ninguna multinacional farmacéutica, y por eso a muchos "batas blancas" y "corbatas" europeos no les valen, y en España ni se plantea su uso, que nosotros somos "mu finos"...


Fuente: arainfo


Molnupinavir: Merck entra en la escena COVID

 


Merck & Co, conocidos fuera de USA como Merck Sharp and Dohme (MSD), los fabricantes de la Ivermectina, están desarrollando un antiviral oral que parece impedir la transmisión del coronavirus en solo 24 horas en hurones: el Molnupiravir.

El fármaco se estaba investigando para su uso contra la gripe.

Los vacunólogos tiemblan, pero se impone la prudencia.


Fuente: webconsultasnature


La OMS defenestra el Remdesivir


Era algo cantado vistos los resultados alcanzados en los hospitales españoles...



La OMS, a la vista de los resultados del estudio Solidarity, desaconseja ahora el uso del antiviral Remdesivir en todos los pacientes hospitalizados, independientemente de su estado. La organización destaca que este fármaco no ha demostrado ningún efecto positivo en cuestiones “importantes” de la COVID, como son el riesgo de muerte, el riesgo de necesitar ventilación mecánica o la duración de la estancia hospitalaria. Y lo mismo es aplicable para la Hidroxicloroquina, Lopinavir/Ritonavir e Interferón.

El British Medical Journal llega a preguntarse si con el Remdesivir no estamos ante una reedición del caso Tamiflu.

La pregunta ahora es... ¿se recuperará el dinero que ha costado...?

Fuente: elpais 12