UK: Riesgo de repetir los errores del Tamiflu

"El Gobierno del Reino Unido ha realizado una gran inversión en antivirales para combatir el COVID, pero a algunos expertos les preocupa que se repita el despilfarro y el gasto excesivo de la década de 2000", informa Gareth Iacobucci en el BMJ.

Andrew Hill, del Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Universidad de Liverpool, ha estimado que el Reino Unido ha gastado 2.200 millones de £ hasta ahora en la adquisición de antivirales para el COVID, más que cualquier otro país de Europa. Sin embargo, a pesar de esta enorme inversión, la evidencia de la efectividad de los antivirales sigue siendo incierta.

El ensayo Panoramic dirigido por la Universidad de Oxford tiene como objetivo evaluar cómo funcionan los antivirales en la población adulta vacunada. A algunos expertos les preocupa que el Gobierno se haya apresurado al seguir adelante con el almacenamiento de antivirales en tales cantidades cuando la evidencia aún es incierta. Hill dijo: "Si el medicamento falla en Panoramic, ¿puede el Reino Unido recuperar el dinero? ¿Y cómo justifica gastar una décima parte de todo el presupuesto de medicamentos del NHS en medicamentos que podrían no funcionar en absoluto? Se podría utilizar mucho más sabiamente en otros lugares".

"Creo que hay muchos paralelismos con Tamiflu y podría ser una repetición. Con Tamiflu [y Relenza] el Gobierno desperdició 600 millones de libras esterlinas. Esta vez estamos hablando de 2.200 millones de libras esterlinas".

En un editorial reciente publicado en The BMJ, James Brophy, profesor de Medicina y Epidemiología en la Universidad McGill de Montreal, argumentó que el Molnupiravir se autorizó demasiado pronto para los pacientes con COVID y sin pruebas suficientes de su eficacia, y que aunque la situación era menos clara con Paxlovid, tenía preocupaciones similares.

Brophy atribuye el almacenamiento inicial a lo que llama sin rodeos una mentalidad de "cubrirnos el trasero", que dice: "Hagamos como si estuviéramos haciendo algo aunque no estemos seguros de que funcione y cueste una fortuna, ya que no quiero ser criticado".

Aparte de la evidencia de su eficacia, también se está volviendo evidente que la oferta de antivirales está superando la demanda, lo que arroja más dudas sobre la sensatez de almacenar los medicamentos en cantidades tan grandes. Un análisis de Reuters mostró que la oferta de Paxlovid ha superado con creces la demanda en el Reino Unido, EEUU, Japón y Corea del Sur:

Hill señaló que la necesidad de administrar Paxlovid rápidamente después de la infección era un obstáculo práctico importante: "Tienes que comenzar a tratar dentro de los cinco días que aparecen los primeros síntomas”, dijo. “Hay muchas personas que no saben si realmente es COVID el primer día. Luego, debe hacerse una prueba, luego debe obtener una cita con el médico de cabecera con poca anticipación y luego debe obtener una receta. Yo sugeriría que esto es muy difícil para la mayoría de las personas".

Agregó: "El otro problema muy serio con este medicamento es que en realidad podría causar más daño que bien. Contiene un fármaco de refuerzo llamado Ritonavir, que provoca interacciones farmacológicas al aumentar las concentraciones de otros fármacos. Para que eso no suceda, alguien tiene que tener una revisión muy detallada de todas la medicación concomitante del paciente, lo que puede llevar mucho tiempo. Esa es otra barrera más para que alguien comience a tomar esta droga".


Hepatitis autoinmune tras vacunas COVID

 

De momento no se ha asociado con los casos de hepatitis infantil que se están documentando, pero la casuística de hepatitis autoinmune tras diferentes vacunas COVID empieza a llamar la atención:

Hepatitis autoinmune desencadenada por la vacunación contra el SARS-CoV-2 (Moderna)

Hepatitis autoinmune después de la vacunación COVID (AstraZeneca)

Hepatitis autoinmune después de la vacuna contra el SARS-CoV-2: ¿nuevo inicio o brote? (Pfizer/BioNTech)

Hepatitis autoinmune después de la vacuna COVID-19: más que una coincidencia (Moderna)

Hay que tener en cuenta que el establecimiento de la relación de causalidad entre la administración de un medicamento y la aparición de un efecto adverso, es decir, la imputabilidad, pocas veces se alcanza con un grado de seguridad absoluto.

El actual Sistema Español de Farmacovigilancia hace uso del algoritmo de Karch-Lasagna modificado por el pionero Centro de Cataluña de Farmacovigilancia, que de la mano del profesor Laporte comenzó allá por 1982 el programa de notificación espontánea de los efectos indeseados de medicamentos...

La aplicación del algoritmo clasifica la relación de causalidad en 5 categorías:

  • Sin relación
  • Condicional
  • Posible
  • Probable
  • Definida

Sin duda, una de las ventajas del sistema de notificación espontánea es que su carácter internacional permite detectar asociaciones fármaco-reacción adversa de baja incidencia, indetectables en los ensayos clínicos previos a la comercialización.

El problema del sistema es que la notificación es una actividad no incentivada y que requiere dedicarle un tiempo. Pero si se quiere, se puede.

¿Virus o venenos...?


Si en lugar de poner el punto de mira en la industria química de los plaguicidas y sus perniciosos efectos sobre la salud humana se consigue desviar la atención hacia unos componentes naturales del ser humano como son los virus, no solo se salvaguarda el negocio de los pesticidas, sino que se abona el terreno para otro gran negocio: el de la industria farmacéutica de las vacunas...

Esta podría ser la síntesis del libro de 2014 de Jim West, "DDT/Polio - Virología vs. Toxicología", basado en la investigación del Dr Morton Sidney Biskind (1906-1981), quien en 1950 testificó ante el Congreso de los Estados Unidos sobre los efectos nocivos del DDT, y en 1953 publicó en el American Journal of Digestive Diseases el artículo "Aspectos de salud pública de los nuevos insecticidas", en el que vinculaba el DDT con numerosas enfermedades, entre ellas, la polio.

Jim West

Jim West

La poliomielitis es una enfermedad que habitualmente cursa sin síntomas o como una gripe leve, pero que si afecta al sistema nervioso provoca parálisis. En la década de 1950, la parálisis atribuida a los Poliovirus intestinales afectaba anualmente a miles de personas. West señala que la reducción de los casos de poliomielitis es anterior a la vacunación generalizada, y parece ser paralela a la reducción de la producción de DDT, insecticida con efectos neurotóxicos cuyo descubrimiento le valió el Nobel al suizo Paul Hermann Müller, y que era usado masivamente en aquellas fechas.


La reseña de Amazon dice que "la tesis DDT/Polio representa el mayor punto de inflexión histórico para la crítica política de las ciencias del medio ambiente, la epidemiología y la teoría de los gérmenes. Con gráficos epidemiológicos modernos, con conocimientos toxicológicos y virológicos, la tesis describe un desastre humano resultante de la aplicación masiva de pesticidas persistentes alrededor de 1945-1972". 

Además, en esos años la polio era un cajón de sastre en el que probablemente se incluían otras enfermedades que cursan con parálisis, como el síndrome de Guillain-Barré o la mielitis transversa, que la Neurología actual no achaca a los Poliovirus, sino que las considera autoinmunes... 

La posible interferencia inmunológica entre tóxicos químicos y virus es uno de los estandartes de este blog. La estacionalidad de las enfermedades achacadas exclusivamente a virus, ¿no estará relacionada con la estacionalidad de las tareas agrícolas y con el uso ingente de pesticidas como los organofosforados, el sulfato de cobre o el ubicuo glifosato...?

Curiosamente, la palabra virus viene del latín, y significa veneno.


Teresa Forcades: Campanas por la Gripe A

 

Año 2009: En plena marea de despropósitos institucionales sobre la vacunación para la presunta pandemia de gripe A, la Dra Teresa Forcades lanzaba este lúcido comunicado, que queda para la posteridad.


Toxicidad del Aluminio



Los autores del trabajo Toxicosis por aluminio exponen que:
  • El aluminio puede acceder al organismo humano en grado de producir toxicidad. Su entrada se da por inhalación de aerosoles o partículas, ingestión de alimentos, agua y medicamentos, contacto con la piel, o bien por vía parenteral a través de vacunas, diálisis e infusiones intravenosas. 
  • Las acciones tóxicas del aluminio inducen estrés oxidativo, alteraciones inmunológicas, genotoxicidad, efecto proinflamatorio, desnaturalización o transformación de péptidos, disfunción enzimática, alteración metabólica, amiloidogénesis, perturbación de la membrana, dishomeostasis del hierro, apoptosis, necrosis y displasia. 
  • Entre las patologías asociadas con la intoxicación por aluminio están la neumonía intersticial descamativa, proteinosis alveolar pulmonar, granulomas, granulomatosis y fibrosis, miocarditis tóxica, trombosis y accidente cerebrovascular isquémico, enteritis granulomatosa, enfermedad de Crohn, enfermedades inflamatorias del intestino, anemia, enfermedad de Alzheimer, demencia, esclerosis múltiple, autismo, miofascitis macrofágica, osteomalacia, oligospermia e infertilidad, enfermedad hepatorrenal, cáncer y quiste de mama, pancreatitis, necrosis pancreática y diabetes mellitus.

Según Tomljenovic, la investigación revela que: 
  • Se necesitan cantidades muy pequeñas de aluminio para producir neurotoxicidad.
  • El aluminio secuestra diferentes mecanismos de transporte para atravesar activamente las barreras cerebrales.
  • La evidencia experimental ha demostrado repetidamente que la intoxicación crónica por aluminio reproduce las características neuropatológicas de la enfermedad de Alzheimer. 
Según Ivanovski, existen claramente diferentes rutas de exposición al aluminio y no necesariamente equivalentes. Así, aunque comúnmente se supone que los niños obtienen mucho más aluminio de la dieta que de la vacunación, esta noción contradice los principios toxicológicos básicos al pasar por alto las barreras protectoras del tracto gastrointestinal, puesto que sólo el 0,25% del aluminio de la dieta se absorbe y pasa a la circulación sistémica, y gran parte de éste suele ser eliminado rápidamente por los riñones. En contraste, el hidróxido de aluminio (la forma de adyuvante vacunal más común) inyectado por vía intramuscular se absorbe casi al 100%, al entrar en la circulación se une a la transferrina y tiene así una capacidad única para cruzar la barrera hemato-encefálica y depositarse en el cerebro. 

Para Exley vivimos en la "era del aluminio". La exposición humana al aluminio es inevitable y quizás inestimable. El catión metálico libre del aluminio Al(3+) es altamente reactivo biológicamente y se sabe muy poco acerca de la intoxicación crónica por aluminio como para descartar que la enfermedad de Alzheimer sea síntoma de una intoxicación crónica por aluminio durante décadas, o que el cáncer de mama se agrave con la aplicación tópica de una sal de aluminio, o si el autismo podría ser el resultado de una cascada inmunitaria iniciada por un adyuvante de aluminio.

La bibliografía es extensa y dispersa, y todo un reto el intento de integrarla.

Pandemia de 1918: ni gripe, ni española

 

Resulta sorprendente como un evento que causó docenas de millones de muertos en 1918 haya pasado a la historia como "la gripe española" cuando se sabe claramente que no tuvo origen en España, y encima tuvo lugar 2 décadas antes de que se identificara que la gripe era causada por un virus y no por una bacteria. Otra leyenda negra para nuestra lista...


Y es que durante la Primera Guerra Mundial España fue un país neutral, y los medios informaron libremente del primer brote detectado en Madrid a fines de mayo de 1918, mientras que las muertes acaecidas con anterioridad en los países en guerra habían sido censuradas para no afectar la moral de las tropas. Poco importó que la prensa española informara que la enfermedad provenía de Francia y la llamara la “gripe francesa”, pues a España ya se le había colgado el muerto.

Francia era justamente el campo de batalla principal de la Guerra, donde ya se habían probado a la desesperada armas nuevas como los gases venenosos, así que no es descabellada la idea de que se probaran también armas biológicas. El mayor experto del momento era Emil von Behring, el bacteriólogo alemán premio Nobel en 1901 por sus trabajos sobre la difteria, que había estudiado en la Academia de Medicina Militar en Berlín y trabajó como cirujano militar. Su muerte en el laboratorio en 1917 a causa de una neumonía podría estar detrás de un experimento bélico que se le fue de las manos. Se trata de una simple especulación de lo que pudo ser una "gripe alemana". 

La teoría oficial sitúa el origen de la pandemia en los fuertes norteamericanos para entrenamiento de los reclutas, por lo que habría que rebautizarla como "gripe estadounidense". Estados Unidos entró en guerra contra Alemania en abril de 1917. Lo que no es tan oficial es que el Dr Frederick L. Gates (abuelo de Bill) publicó en julio de 1918 que, tras un brote de meningitis acaecido en noviembre de 1917, se decidió inyectar entre el 21 de enero y el 4 de junio de 1918 a los soldados de Fort Riley una vacuna experimental contra la meningitis bacteriana cultivada en caballos por el Instituto Rockefeller de Investigación Médica de Nueva York. Gates informa que varios hombres tenían síntomas similares a los de la gripe (tos, vómitos y diarrea) después de recibir la vacuna. Aquí el pdf del artículo, a prueba de censores y verificadores.

Los soldados fueron enviados a Europa para luchar, pudiendo propagar allí las bacterias. Además, el mismo suero antimeningocócico también se envió a países aliados como Inglaterra, Francia, Bélgica e Italia. Según esto, el nombre correcto bien podría ser el de "gripe de Rockefeller".

Hay que tener en cuenta que en 1918 "gripe" era un término genérico para enfermedades de origen desconocido, y el desconocimiento sobre los virus y los métodos para tratar infecciones era absoluto. De hecho, no fue hasta la década de 1930 cuando se comprobó que la causa de la gripe era un virus y no una bacteria, al conseguirse el crecimiento viral en huevos de gallina embrionados, lo que conduciría a las primeras vacunas experimentales, que hoy perduran.

La sintomatología de la gripe es compartida con otras infecciones respiratorias y, atención, con alguna intoxicación por fármacos...

Y es que hay quien piensa que, como en otros casos, pudo ser peor el remedio que la enfermedad. En Uppsala, desde 1978 sede del centro de monitoreo para la seguridad de los medicamentos de la OMS, se usaron contra la gripe de 1918 remedios tales como el Arsénico... 

La tesis de que la sobredosis de Aspirina, ¡usada en dosis tóxicas de hasta 32 gramos al día para tratar la enfermedad de 1918!, fue la auténtica responsable de la mortalidad, llevaría a hablar de la "gripe de la Aspirina", el mayor caso de iatrogenia hasta nuestros días...

Se dice que la Medicina no es una ciencia exacta. El asunto de la gripe de 1918 así lo atestigua.


Lecturas adicionales: Actasanitariasalmartinganotierrapura