El exceso de mortalidad sigue aumentando

 


Si ya en enero de este año 2022 hubo un marcado repunte que pareció disiparse entre febrero y abril, a partir de mayo el exceso de mortalidad observada por todas las causas en España respecto a la mortalidad esperada empieza a ser tan significativo que resulta visualmente muy llamativo al observar la tabla obtenida de la página del MoMo.

¿Ictus, infartos, reactivación de cánceres agresivos...? Sí. Un exceso de más de 11.000 fallecidos sólo en el mes de julio. Y los epidemiólogos de vacaciones...


¿Vacuna contra el VIH?

 

En un artículo de la revista Inmunología de marzo de 2014 puede leerse:

"El potencial terapéutico de las células NK es objeto de estudio principalmente en el tratamiento del cáncer. Sin embargo, debido a los hallazgos en el campo de la resistencia a la infección por VIH-1 y a la progresión a SIDA, cada vez se resalta la importancia de estudiar estas células como blanco potencial en el desarrollo de vacunas o inmunoterapia. 

En este sentido, se ha postulado, basado en hallazgos de reducción exitosa de procesos tumorales, que en los pacientes infectados por VIH-1 podría ser efectiva la administración de anticuerpos dirigidos contra el VIH-1 que tengan una región Fc con capacidad de potenciar la respuesta de ADCC mediada por las células NK54. Incluso se ha pensado que esta intervención podría ser evaluada en el desarrollo de vacunas preventivas". 

¿Podría el caso de la "paciente de Barcelona" que ha vencido al VIH sin tratamiento antirretroviral gracias a las células NK ser el pre-marketing de la salida al mercado de una vacuna contra el VIH...?

La respuesta, en próximos telediarios.


Sobre la vacuna de la viruela del mono



No existe ninguna nueva vacuna contra la viruela del mono. La vacuna con la que nos están bombardeando los medios de desinformación no es nueva, sino que es la vacuna contra la viruela humana autorizada en Europa por la EMA desde 2013 con el nombre comercial de IMVANEX, como puede verse en la página de la AEMPS.

Esta misma vacuna se autorizó en USA por la FDA en 2019 con el nombre comercial de JINNEOS para la prevención de la viruela humana y la viruela del mono, ya que se afirma que previene el 85% de los casos de viruela del mono. 

Es decir, ambas son la misma vacuna de virus atenuado producida en embrión de pollo de la farmacéutica danesa Bavarian Nordic, pero con diferente marca según el lugar y las indicaciones autorizadas: Jynneos en USA para la viruela humana y la del mono, e Imvanex en la Unión Europea sólo para la humana. Diferencias meramente administrativas. Ambas contienen Trometamol.

Según documento aprobado por la Comisión de Salud Pública, pese a que Imvanex estaba autorizada en Europa, realmente no estaba disponible, mientras que en USA la Jynneos sí, por lo que la Unión Europea acordó la compra de alrededor de 110.000 dosis de la vacuna con la marca estadounidense, y ha autorizado su uso para prevenir la viruela del mono. Por cierto, en ese documento se afirma que "no se han realizado estudios de eficacia en humanos con la vacuna Imvanex".

En España los mayores de 50 años estamos prácticamente todos vacunados y protegidos frente a la viruela, y los menores de 40 años prácticamente ninguno, puesto que la enfermedad se dio por erradicada. Claro que en varios laboratorios de virología civiles y militares se ha seguido "jugando" con el virus de la viruela hasta nuestros días.


Antirretrovirales retirados por su elevada toxicidad

 

GESIDA es el grupo de estudio del SIDA de la SEIMC (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica), y edita el documento de consenso conocido como Guía GESIDA, en el que se recogen sus últimas recomendaciones para el tratamiento de la infección por VIH. 

Entre los patrocinadores de GESIDA hay varios laboratorios farmacéuticos como Gilead, JanssenViiV... que comercializan antirretrovirales de uso actual, como Emtricitabina, Tenofovir, Abacavir, Lamivudina, Elvitegravir, Bictegravir, Dolutegravir, Rilpivirina, Cobicistat...

Sin embargo, esos fármacos actuales poco tienen que ver con los antirretrovirales iniciales:

El primer antirretroviral autorizado fue Zidovudina (AZT, Retrovir®, Glaxo-Wellcome) en 1987, al que siguió en 1989 la Didanosina (ddI, Videx®, Bristol). En 1992 apareció la Zalcitabina (ddC, Hivid®, Roche). Tomados solos o por parejas, acabaron fracasando debido a su toxicidad y a que el VIH desarrollaba resistencia frente a ellos.

En 1995 Glaxo registra la exitosa Lamivudina (3TC, Epivir®), que hoy perdura. También en 1995 llegó el primer inhibidor de la proteasa (IP) de la historia, el Saquinavir, (Invirase®, Roche) luego reformulado como Fortovase®. Justo después salía al mercado otro IP, el Indinavir (Crixivan®, MSD), que acabó desplazando a los IP de Roche. El Ritonavir (Norvir®, Abbott) fue un IP que se usaba para potenciar a otros como en el exitoso Kaletra® (Lopinavir+Ritonavir), que llegó a usarse como monoterapia y hoy casi en desuso por sus múltiples interacciones y efectos adversos, pero que inexplicablemente se utilizó en las primeras etapas del COVID-19 porque "algo había que dar".

En 1998, en los inicios de la era TARGA (sigla de terapia antirretroviral de gran actividad), Roche lanzó otro IP, Nelfinavir (Viracept®), que acabó relegado por producir diarrea. También a finales de la década de los 90 empezó a aparecer la lipodistrofia asociada a los IP, los antirretrovirales más en boga...

Ni Estavudina, ni DidanosinaAmprenavirIndinavir..., que en los inicios eran los fármacos estrella, se incluyen hoy en día en ningún régimen de tratamiento anti-VIH. De aquellos fármacos de la primera década prácticamente solo perdura la Lamivudina, pues casi todos los demás fueron retirados bien por su toxicidad, bien por la generación de resistencias, y el muy tóxico AZT ha quedado relegado a la profilaxis de la transmisión materno-fetal. 

Ante esta realidad, y con la perspectiva del tiempo transcurrido, cabe preguntarse: ¿Les aportaron aquellos fármacos más beneficio que daño a los pacientes que en su día los tomaron...?


Farmacia, Nutrición y Filosofía

 


En los tiempos pre-Bolonia, el acabar la carrera de Farmacia nos otorgaba de facto el título de licenciado en Farmacia y Nutrición, gracias a que asignaturas como la propia Nutrición y Dietética, Fisiología, Bromatología o Bioquímica, formaban parte del plan de estudios.

Estudiábamos las bondades de los medicamentos y alimentos, pero también los problemas que podían presentar, como la iatrogenia, las intoxicaciones o las intolerancias alimenticias por déficits enzimáticos y otros problemas genéticos. Según Peter Gøtzsche, la tercera causa de muerte son los medicamentos. No cabe duda de que los problemas nutricionales pueden estar también detrás de muchas patologías.

La industria farmacéutica busca vender medicamentos, y puede en gran medida condicionar el abordaje terapéutico por parte de los sanitarios, enfocándolo a paliar los síntomas, sin buscar las causas. Resulta notorio que con ese enfoque estamos asistiendo a un fracaso terapéutico indisimulable en muchas enfermedades modernas: Alzheimer, autismo, enfermedad inflamatoria intestinal...

¿Qué podemos hacer...?

El filósofo austriaco Feyerabend defendía en su "Tratado contra el Método" el principio del "todo vale", según el cual existen circunstancias en las que el avance del conocimiento que involucra un cambio de paradigma sólo puede alcanzarse ignorando las rígidas restricciones del método científico. 

En esa filosofía encaja el escuchar a los pacientes y a sus familiares, pues pese a que en muchos casos carezcan de nociones teóricas, tienen la experiencia de la enfermedad de primera mano. He aquí algunas expresiones que me han llamado la atención:

  • "Tengo la sensación de que mi esclerosis múltiple me la generó una vacuna antitetánica"
  • "La diabetes me salió cuando me operaron la rodilla"
  • "Mi hija estaba sana hasta que la vacunaron de la hepatitis B"
  • "Creo que los síntomas autistas de mi hijo están relacionados con sus intolerancias alimentarias, como la del gluten".

Las intuiciones inconformistas de pacientes y familiares bien podrían ser puertas hacia posibles nuevas interpretaciones médicas. En la lucha contra la enfermedad, toda pista puede valer.