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¿Pasa a la sangre la proteína Spike postvacunal?

 

Ugur Sahin, fundador de BioNTech Ozlem Tureci, cofundadora de BioNTech

Según un preprint publicado en Cell, al menos una parte de la proteína Spike generada después de la administración de la vacuna de ARNm de BioNTech/Pfizer se distribuiría a la sangre, detectándose 1-2 días tras la primera inyección en el plasma del 96% de los vacunados.

Los niveles alcanzarían los 174 pg/ml. Es decir, que por la sangre de los recién vacunados viajaría tanta proteína Spike como en una infección aguda del virus. Me pregunto: ¿sería esa proteína vírica inocua para el ser humano...?

La concentración iría disminuyendo con el tiempo, pero la proteína Spike sería todavía detectable una semana después de la primera dosis en el plasma del 63% de los vacunados.

Tras la segunda dosis, la proteína Spike dejaría de detectarse en el plasma, según el artículo debido a la formación de complejos inmunes entre los anticuerpos anti-proteína Spike generados con la primera dosis y la proteína Spike sintetizada tras la segunda. Me pregunto: ¿serían esos complejos inmunes inocuos para el ser humano...?

Las mismas dudas serían aplicables para el producto de Moderna, para el que también se dijo que se quedaba el 100% en el brazo. A ver si lo aclaran.

Derrick Rossi, fundador de Moderna


Proteína S y proteína BRCA1

Las células de nuestro organismo están continuamente dividiéndose y replicando su ADN, proceso no exento de errores (mutaciones) que si no se reparan pueden conducir a un crecimiento incontrolado, es decir, a un cáncer.

BRCA1 es una proteína que forma parte del sistema de detección y reparación de los daños del ADN humano. Su nombre viene de "breast cancer 1" (cáncer de mama 1), y es también el nombre del gen que codifica esta proteína. A través de ella, el gen puede regular el ciclo celular y evitar la proliferación incontrolada, actuando así como un "supresor de tumores". 

Por contra, un gen BRCA1 mutado produce una proteína anómala incapaz de ayudar a corregir los errores. De ahí por ejemplo que mujeres portadoras de mutaciones en el gen BRCA1 tengan mayor riesgo de padecer cáncer de mama, y que el estudio de la presencia de estas mutaciones sea habitual en Oncología. 

​En octubre de este año 2021, un estudio "in vitro" publicado en la revista Virus afirma que la proteína S de longitud completa del SARS-CoV-2 puede obstaculizar el reclutamiento de la proteína BRCA1 e inhibir la reparación del daño del ADN, lo que de confirmarse "in vivo" podría tener graves consecuencias a medio y largo plazo en el caso de que la proteína S se diseminara y persistiera en el organismo. 

Cada célula humana contiene unos 42 millones de moléculas proteicas. Todo un microuniverso en gran parte desconocido.